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Y si quieres conocer algunos temas del misticismo judío sobre los que ya he hablado consulta: 👇👇👇

🎥 El contexto cultural del 🕎misticismo judío

🎥Influencia egipcia, persa y griega en el 🕎misticismo judío

🎥 El misticismo judío ✡️ el Árbol de la Vida

🎥 Aprende cómo 🙏 meditar los 72 nombres de Dios


🎥 Aprende cómo 🙏 meditar los 72 nombres de Dios

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Categoría: Cábala

¿Conoces el enorme poder que otorgan los cabalistas a los 72 nombres de Dios? Hoy vamos a dedicar este espacio a uno de los secretos mejor guardados del misticismo judío. Recuerda que en capítulos anteriores hemos hablado del contexto cultural en el que se desarrolló el misticismo judío; las influencias egipcias, persas y griegas que recibió; así como del significado simbólico del Árbol de la Vida. Vídeos que puedes consultar en mi canal de YouTube para una mejor aproximación a la cábala, la rama mística del judaísmo. Además, gran parte de la información se encuentra recogida en mi libro La corrupción inarmónica, disponible en Amazon.

Hola, mi nombre es Ibiza Melián y soy escritora.

El número 72

Hace pocos años los astrónomos descubrieron setenta y dos misteriosos destellos de luz en el firmamento. Explosiones halladas en una indagación científica sobre la energía oscura, la supuesta responsable del movimiento del universo. Energía presente junto a la materia oscura en el origen de la creación.

Antiguo Egipto

Y es que el número setenta y dos tiene una enorme trascendencia en las diferentes culturas. En el Antiguo Egipto una versión del mito de Osiris narra que Set fue ayudado por setenta y dos malvados cómplices para encerrar a Osiris en el hermoso sarcófago y lanzarlo al Nilo. El pensador chino Confucio de los tres mil discípulos que tuvo solo setenta y dos alcanzaron la máxima maestría.

La tradición judeocristiana

Ya dentro de la tradición judeocristiana setenta y dos fueron las naciones descendientes de los hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que poblaron la tierra (Génesis 10), según la Biblia griega de los Setenta. Biblia de los Setenta que se llamó así para redondear el número exacto de los setenta y dos sabios judíos que trabajaron en su elaboración. Hay quien dice igualmente que setenta y dos lenguas surgieron tras la caída de la Torre de Babel (Génesis 11, 1-9). Asimismo, setenta y dos eran los demonios que el sabio rey Salomón encerró en una vasija y de los que se valió para que construyeran el Templo. Jesús envió justo setenta y dos mensajeros para anunciar su llegada (Lucas 10, 1) y hasta los demonios se sometieron en su nombre (Lucas 10, 17). Y en la cábala se habla de que Dios tiene justamente ese número de nombres.

El Verbo Creador

Por su parte, en el Antiguo Egipto se creía que la creación surgió de la palabra. Palabra de la que era responsable Thot, encargado de conectar el mundo espiritual con el terrenal. Deidad que posteriormente los griegos equipararon a Hermes y los romanos a Mercurio. El arcángel Metratón para los judíos; quien fuera durante 365 años Enoc en la Tierra hasta que Dios se lo llevó consigo, a tenor de lo relatado en las escrituras bíblicas (Génesis 5, 23-24). Y en el ámbito celestial desempeñó el mismo papel de escriba que Thot junto a Osiris. En la cultura mesoamericana se asemeja a Quetzalcoatl. En el Corán se lo identifica con el profeta Idris. Comparado igualmente al Zoroastro iranio.

Un Thot cuya sabiduría se reinterpretó en Alejandría y a la que se pondría al frente a Hermes Trismegisto, el tres veces grande. Para los alejandrinos el padre de la alquimia. En suma, un corpus filosófico al que se denominó hermetismo, la calificada como «religión de la mente». Poder capaz de materializar en el espacio físico verdaderos prodigios. En línea con el poderoso Heka egipcio practicado por los magos del Estado, responsables de ejecutarlo en nombre del faraón que era el supuesto descendiente de Horus.

Lo observado es modificado por el observador

Porque dentro de los paradigmas de la moderna física cuántica lo observado es modificado por el observador. Conclusivamente, el plano mental transforma el material tal como aseveraba el pensamiento ancestral. Una vez más se demuestra cómo el conocimiento implícito acaba por convertirse en explícito. O lo que es lo mismo, cuando a lo largo de la historia no se disponía de los conocimientos técnicos suficientes la humanidad se apoyó en los mitos para explicar la realidad, conocimiento implícito. Sin embargo, con el avance de la ciencia esos mitos se han podido argumentar doctamente, explicar razonadamente, lo que ha desencadenado la irrupción del conocimiento explícito.

En pocas palabras, lo que antes se llamaba magia ahora es ciencia. No en vano, uno de los grandes científicos de todos los tiempos, Newton, fue bautizado por el prestigioso economista John Maynard Keynes como «el último de los magos». Y es que hoy sabemos que dedicó más tiempo de su vida al aprendizaje esotérico que al exotérico.

El Verbo es el agente generador

El Verbo es por tanto el agente generador. Motivo por el que en el Evangelio según san Juan se recoge (1, 1): «Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios». Verbo del que surgió todo, después de ser pensado. Porque Dios «dijo que exista la luz», el cielo, la tierra, las aguas, el mundo vegetal, los astros, los peces, los pájaros, los animales y el ser humano. De manera que tras su pronunciación todo eso existió (Génesis 1).

Por consiguiente, al principio solo estaba el Uno con su pensamiento. Luego quiso comunicarse e hizo uso de la palabra. Para finalmente irrumpir la concreción. El pensamiento, palabra y acto del zoroastrismo que hay que coordinar para mantener el exigido equilibrio, la armonía representada por la diosa Maat en el Antiguo Egipto.

El nombre secreto de Ra

Precisamente relata un mito egipcio como Isis, la «Gran Maga», se hizo con el nombre secreto de Ra y consiguió sus poderes. Cuenta la leyenda que, a través de la saliva de Ra, Isis generó una serpiente que colocó en el camino por el que solía transitar la máxima deidad. Así que cuando Ra pasó por allí fue mordido por la serpiente. Veneno que lo paralizó. Al escuchar Isis su alarido corrió a socorrerlo y lo instó a que le revelase rápidamente su nombre para poder salvarlo. Dado que el nombre otorga la vida cuando es pronunciado. Nombre que Isis transmitiría a su hijo Horus, la base del grandioso poder Heka. Historia parecida a la del islam donde se afirma que «Dios tiene 99 nombres, o sea, cien menos uno; aquel que los conozca entrará en el paraíso».

Producir hechos milagrosos

Los judíos mantuvieron la concepción egipcia respecto al nombre y hablaron de los 72 nombres de Dios, bendiciones sagradas que permitían producir hechos milagrosos. Poder que los israelitas tuvieron la oportunidad de contemplar en la separación de las aguas del mar Rojo (Éxodo 14, 19-21). Simbólicamente la apertura de los cielos para atraer los dones divinos al ámbito terrenal.

El ángel Raziel

Sefer Raziel HaMalach

El conocimiento esotérico de los 72 nombres de Dios fue hipotéticamente transmitido por el ángel Raziel a Adán antes de ser expulsado del Paraíso. Un secreto manual que desvelaba a los humanos el camino de regreso a su patria perdida. La concreción de la suprema bondad del Altísimo con su pueblo. Bondad atribuida en el Árbol de la Vida a la sefirá de Jesed, término que en virtud de la gematría corresponde exactamente al número setenta y dos. Saber plasmado en el enigmático libro titulado Sefer Raziel HaMalach, es decir, el Libro del ángel Raziel. Obra que consultó el sabio rey Salomón y tras él desapareció.

Raziel era el ángel del misterio, el guardián de los secretos divinos. Situado dentro del Árbol de la Vida en el mundo de Atzilut, en el que se encuentra la sefirá de Jojmá. Antes de llegar a la corona Keter, del mundo del Adam Kadmón u hombre primordial. Un ángel que sirve de guía a los humanos en su proceso evolutivo. Periplo en el que se pasa de lo fragmentado hasta la unicidad, punto en el que los astros o cualquier agente externo dejan de tener incidencia alguna sobre la propia persona. Alegóricamente la liberación de los esclavos israelitas en Egipto por parte de Moisés.

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios

A causa de que el individuo fue creado a imagen y semejanza de Dios, habilitado para dominar a todo lo demás concebido por el Señor (Génesis 1, 27). Quien alberga todas las cualidades divinas en sí, las cuales nada más que ha de saber activar con la pronunciación de ciertas claves. Como Pico della Mirandola lo describió durante el Renacimiento: un ser humano totalmente libre, apto para obtener la mejor versión de sí mismo o llegar a la degradación absoluta. Visto que en puridad otorgar poder sobre nosotros a algo distinto que no sea Dios implicaría idolatría.

La ley del Tikun

Inclusive gracias a la invocación de esos nombres la ley del Tikun dejaría de operar, desencadenaría una especie de puesta a cero de nuestro contador de acciones. Y es que para la cábala el Tikun se definiría como la corrección o rectificación, equivalente al karma budista. Lo que supone en sí el principio de causa y efecto del hermetismo, donde toda causa tiene su efecto y viceversa. A saber, todo lo que hagamos nos retornará positiva o negativamente acorde a la primera acción.

La transmigración de las almas

Además, hay que tener en cuenta que los cabalistas creen en la transmigración de las almas, o sea, la reencarnación. Con lo que el acto que nos es devuelto quizás corresponda a una presunta vida pasada. Debido a que en teoría una de las partes más elevadas del alma, la Neshamá, se reencarna para rectificar y perfeccionarse en el transcurso de su existencia física, es decir, baja para aprender. Aprendizaje que en la sucesión de varias vidas se estima que asumiría, por lo que llegaría un momento en el que ya no necesitará descender más al plano terrenal.

Se ha de recordar que la reencarnación está presente en gran parte de las religiones. Es más, el cristianismo hasta el 553 compartía esta creencia, derivada del pensamiento de Platón y defendida por los gnósticos. Sin embargo, el emperador romano Justiniano optó por eliminarla. Debido a que veía en ello un ataque a la supremacía del poder eclesiástico y por ende hacia él mismo que era su defensor político en la Tierra. Así que en el II Concilio de Constantinopla se decretó como anatema la reencarnación. Idéntica opinión compartida con posterioridad por el islam.

Desde la perspectiva de la reencarnación cada alma se entiende que vino a cumplir un determinado propósito, el cual hay que descubrir con el fin de cumplir y no malgastar el regalo que el Creador nos concedió. De ahí que todos poseamos una habilidad específica para facilitarnos dicha misión. Aunque instantes antes de conocer la razón última de encontrarnos en esta dimensión debamos padecer el desasosiego del vacío existencial, pasar por la «noche oscura del alma» como san Juan de la Cruz lo llamó. Y solo cuando un suficiente grupo de personas a nivel global hayan localizado y solventado su Tikun se podrá alcanzar el Tikun Olam, la rectificación del mundo.

Los 72 nombres de Dios

Los 72 nombres de Dios están escritos en hebreo. Idioma compuesto por 22 letras con las que se modeló todo lo creado, conforme a lo expuesto por el texto cabalístico Sefer Yetzirá o Libro de la Creación. Consonantes a las que se les insufló el espíritu por medio de los puntos (niqqud), las vocales. El soplo divino que otorgó la vida a Adán (Génesis 2, 7). En consonancia con lo sentenciado por san Pablo en cuanto que exclusivamente el espíritu da la «vida» (2 Corintios 3, 6). Importancia otorgada a la escritura en pro de materializar el poder divino, como habían hecho con anterioridad los egipcios para ejecutar su Heka.

Los cabalistas defienden que las letras hebreas amplifican las capacidades cognitivas. Potenciador imprescindible para poder atravesar todos los pensamientos negativos generados diariamente por la humanidad y alcanzar así el Cielo para ser escuchados por la divinidad. Nos acerca al Magnánimo, a la máxima bondad, a la unificación. Por el contrario, el alejamiento provoca la irrupción del mal. Unicidad, Devekut, que permite materializar en el espacio físico lo pensado, como hacían los magos del Estado egipcio con el Heka. Lo que luego reprodujo el hermetismo. Visto que como dice el principio hermético del mentalismo: todo es mente. Y cada vez que hablamos creamos.

Todo es vibración

Y es que si todo es vibración que transporta energía, como establece otro principio hermético, el misticismo en sí sería el encargado de armonizarla. Armonía que en la música puede sanar el cuerpo desequilibrado, como los pitagóricos practicaron. De tal manera que el místico se conecta al campo vibracional del cosmos, «la música de las esferas» como Pitágoras lo llamó. Melodía que grabó la Nasa en 1998. Más recientemente la física cuántica y la teoría de las cuerdas han ratificado que todo está en perpetua vibración.

E igual que la música la voz produce una vibración y alberga los mismos componentes musicales: melodía, ritmo y armonía. De los que se servían los magos del Estado egipcio para pronunciar sus encantamientos y materializar su poder. A modo de los mantras del budismo para llegar a estados alterados de conciencia. Donde se activan las ondas delta cerebrales, propias de los estados de meditación profunda. Porque nuestro cerebro posee propiedades inmensas que permiten llevar la cognición al máximo. Y estas técnicas ancestrales serían un atajo mental heurístico para alcanzar el supremo nivel. De tal forma que ante un problema muy complejo podamos obtener una fácil y rápida solución. Procesos psicológicos que hoy la ciencia empieza a argumentar razonadamente, pero que el conocimiento primigenio humano ya conocía, empleaba y explicaba apoyados en leyendas y mitos.

La letra Guímel

En estos 72 nombres de Dios aparecen todas las letras del alfabeto hebreo salvo Guímel. Letra con la que comienza el término gaavá, que se traduce como orgullo. Y es que las invocaciones no se han de realizar para uno mismo, sino para otros. Ya que es una herramienta de misericordia, contraria al orgullo que encarna la búsqueda de reconocimiento propio. Orgullo que detesta el Eterno (Proverbios 8, 13). Y recuerda el texto sagrado que «el orgullo lleva al hombre a la humillación» y que únicamente «el de espíritu humilde alcanzará honores» (Proverbios 29, 23). Y tampoco hay que olvidar que Dios detenta el «poder para humillar a los que caminan con arrogancia» (Daniel 4, 34). Castigará «con severidad a los soberbios» (Salmos 31, 24) a los que no soporta (Salmos 101, 5), por lo que derribará su «casa» (Proverbios 15, 25).

La exigida humildad

Porque hemos de vibrar en idéntica sintonía al entorno celestial; en el que no tiene cabida el intento de parecer, la arrogancia o vanidad. Visto que «el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón» (1 Samuel 16, 7). Cuestión por la que la cábala promulga siempre que ha de prevalecer la exigida humildad frente a la infinitud del Todopoderoso. En consonancia con lo expresado en el texto veterotestamentario que pregunta: «¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Se puede esperar más de un necio que de él» (Proverbios 26, 12). Pues la Biblia previene de que «junto con la arrogancia llega la ignominia, pero la sabiduría está con los humildes» (Proverbios 11, 2). En otro pasaje sentencia la Sagrada Escritura que «antes de la ruina el hombre se ensoberbece, pero la humildad precede a la gloria» (Proverbios 18, 12).

Razón por la que san Pablo instó a los cristianos a vivir «en armonía unos con otros», sin querer «sobresalir», situados «a la altura de los más humildes», sin presumir «de sabios» (Romanos 12, 16). Y recordó que «nadie podrá gloriarse delante de Dios» (1 Corintios 1, 29). Ya que, volvió a insistir, «el que vale no es el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda» (2 Corintios 10, 18). Dado que «si alguien se imagina ser algo, se engaña, porque en realidad no es nada» (Gálatas 6, 3). Asimismo. «si alguien se imagina que conoce algo, no ha llegado todavía a conocer como es debido» (1 Corintios 8, 2).

Puesto que hay que tener en cuenta que el cristianismo se configuró como un movimiento separado completamente del judaísmo después del fallecimiento de Jesús y san Pablo. A causa de que ambos se sintieron siempre judíos y no concibieron esta división. Cisma que se produciría con posterioridad, por la negativa de los judíos de aceptar a Cristo como el Mesías.

Somos simples canalizadores de energías

Para sintetizar, los humanos nos erigimos en canalizadores de energías y consecuentemente la bondad solicitada recae primeramente en nosotros. Somos un mero instrumento de la gracia divina, de forma que la concesión o no es un éxito suyo y no nuestro. En la estela de los alquimistas que inscribieron en una de las láminas del Mutus Liber: «Ora, Lee, Lee, Lee, Relee, Trabaja y Encontrarás». Visto que, aunque te esfuerces, lo que resulta imprescindible, exclusivamente el Señor decidirá si atiende a tu plegaria o no.

Punto por el que los cristianos castigaron la simonía, la venta de milagros. Concepto relacionado con los hipotéticos seguidores de Simón el Mago, la corriente gnóstica de los simonianos. Porque los dones de Dios no se compran con dinero, quien nada más que los concederá a los rectos de corazón (Hechos 8, 9-24). Ofrecimiento de la intercesión del Señor a cambio de un precio, acción condenada igualmente en el Antiguo Testamento (Miqueas 3, 11; 2 Reyes 5). Simonía que vieron los reformados en la venta de indulgencias por parte de la «Gran Iglesia», lo que a la postre condujo al fraccionamiento del cristianismo.

Método de meditación

Los 72 nombres de Dios se han de meditar para lograr captar su esencia y conseguir una gracia, con una plena concentración e intencionalidad en su invocación. Incluso para lograr adherirlos a nuestro fuero interno deberíamos intentar visualizarlos mentalmente cada mañana.

Tabla de los 72 nombres de Dios

La tabla que los alberga está compuesta por setenta y dos casillas distribuidas en nueve filas que representan las siguientes sefirot del Arbol de la Vida: Keter, Jojmá, Biná, Jesed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Jesod. A lo que se añaden ocho columnas que corresponderían a las sefirot de Jojmá, Biná, Jesed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Yesod. Por consiguiente, aunque hay algunos nombres que se reiteran su vibración sería distinta con base a las sefirot a las que se circunscriba. Por citar alguno, están repetidos el nombre de la casilla uno y el de la cuarenta y nueve (Vav-Hei-Vav). Pero mientras ambos aparecen en la columna de Jomá, el primero está en la fila de Keter y el otro en la de Netzaj. Así que el ubicado en Keter de Jojmá es lógicamente más elevado.

Horario para meditar cada nombre

Existen diversas técnicas para meditarlos y conseguir un don específico. Además, su efecto se incrementa en atención al momento del día preciso para hacerlo. Si los minutos totales de la jornada de 24 horas, 1440, se dividen entre setenta y dos se observa como cada veinte minutos atañe a un nombre específico en el que su energía se amplifica. Se comienza con el nombre número uno (Vav-Hei-Vav) que arranca con la salida del sol.

«Yo soy el que soy»

Un método de meditación sería intercalar el nombre concreto que queremos invocar dentro de la primera denominación conocida de Dios, es decir, «seré». Término que se desprende del pasaje veterotestamentario en el que el Señor dice a Moisés: «Yo soy el que soy» (Éxodo 3, 14). Manifestación realizada durante el episodio de la zarza ardiendo en el monte Horeb. Lo que en hebreo sería אהיה, Álef-Hei-Yud-Hei. Porque se ha de tener en cuenta que el hebreo se lee de derecha a izquierda. Así que si queremos conseguir, por ejemplo, la gracia proporcionada por el nombre cuarenta y nueve, que concede la felicidad, o sea, Vav-Hei-Vav, lo introduciríamos en el término anterior. Con lo que la expresión resultante sería

Álef-Vav-Hei-Hei-Yud-Vav-Hei

Acto seguido se ha de entremezclar el tetragrámaton (יהוה Yud-Hei-Vav-Hei) con Adonai (אֲדֹנָי Álef-Dálet-Nun-Yud). Lo que quedaría como

Yud-Álef-Hei-Dálet-Vav-Nun-Hei-Yud

En suma, un Dios que nos concede la vida (Génesis 2, 7). Palabra Adonai con la que se designa a Dios más de trescientas veces en la Biblia y que se traduce como señor o amo. Término en el que hay quien ve una clara similitud con el de Atón, culto promulgado por el faraón Akenatón en el Antiguo Egipto.

Los cabalistas advierten de que las expresiones finales se han de pronunciar con mucho cuidado. Con la debida cautela de no alterar el orden de las letras, lo que podría acarrear un desenlace completamente distinto al esperado. No invocar de forma correcta un nombre de Dios puede traer consecuencias indeseadas.

Corregir el Tikun

Por otro lado, gracias a los 72 nombres de Dios podemos descubrir qué herramienta nos ha concedido el Señor para rectificar nuestro Tikun. De manera que el año dispone de 365 días, si bien 5 se relacionan con correcciones. Luego, nos quedarían 360 días que conformarían un círculo perfecto en el cual hemos nacido. Figura en la que se encontrarían los doce signos del zodiaco con treinta grados. Signos que albergarían a su vez seis nombres de Dios de cinco grados cada uno.

Se empieza por Aries a quien le corresponderían los seis primeros nombres, después a Tauro los seis siguientes (del siete al doce), a Géminis del trece al dieciocho, a Cáncer del diecinueve al veinticuatro, a Leo del veinticinco al treinta, a Virgo del treinta y uno al treinta y seis, a Libra del treinta y siete al cuarenta y dos, a Escorpio del cuarenta y tres al cuarenta y ocho, a Sagitario del cuarenta y nueve al cincuenta y cuatro, a Capricornio del cincuenta y cinco al sesenta, a Acuario del sesenta y uno al sesenta y seis, a Piscis del sesenta y siete al setenta y dos.

A continuación, se ha de saber la fecha exacta de nacimiento. Donde el primer nombre de ese grupo abarcaría los cinco primeros días correspondientes a ese signo zodiacal, el segundo nombre los siguientes y así sucesivamente hasta completar los seis nombres. Por ejemplo, si la persona nació el 23 de junio su signo zodiacal sería Cáncer. Y puesto que vino al mundo durante los cinco primeros días le pertenece el nombre de Dios número diecinueve, el primero de la serie de seis que afectan a Cáncer. Si bien se establece que los nombres incrementan su potencia si se meditan en su intervalo diario específico de veinte minutos, este nombre de Dios otorgado por la fecha de nuestro nacimiento lo podemos invocar en cualquier instante con igual resultado.

Conclusión

En resumen, el misticismo judío nos proporciona una herramienta fundamental para autorrealizarnos. 72 nombres de Dios que combinados con el Árbol de la Vida nos posibilita indagar en nuestra esencia para potenciar esa cualidad innata con la que todos venimos a este mundo y que hemos de potenciar para conseguir la excelencia.

Lo que hoy las investigaciones cognitivas identificarían con la teoría de las inteligencias múltiples, ideada por Howard Gardner. En la que, si bien se establece que cada persona posee diversos tipos de inteligencia, seguramente hay una que destaca sobre el resto. Línea que se encaminaría a mejorar los sistemas educativos y en consecuencia el rendimiento escolar. Instituciones educativas que hasta ahora han buscado homogeneizar patrones, cuando cada individuo es distinto al otro. Porque si detectamos aquello en lo que somos mejores cada cual podrá obtener la mejor versión de sí mismo. Ratificar la máxima bíblica acerca de que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

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Los 72 nombres de Dios –
(c) –
Ibiza Melián


Bibliografía

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🥳️ ¡Por fin culminé mi Maestría de Cábala! 🕎

Maestra de cabala 650 px.
Categoría: Cábala

Maestra de Cábala

Ayer siete de julio defendí con éxito el trabajo final de la Maestría de Cábala dirigida e impartida por Mario Javier Sabán. Después de dos años de un profundo estudio ya puedo celebrar que soy maestra de cábala. Durante este periplo presenté en el primer cuatrimestre mi análisis sobre la irrupción del misticismo judío en su contexto histórico y el examen del Árbol de la Vida, en el segundo abordé la meditación de los 72 Nombres de Dios y en el tercero la del Ana Becoaj. En este último cuatrimestre en una presentación oral diserté acerca de la incidencia de la cábala y especialmente de su teoría de la reencarnación en la filosofía moral.

La filosofía perenne

Puesto que como doctora en Ciencias Sociales y Jurídicas he continuado mi línea de investigación respecto a qué lleva a territorios concretos de Occidente a albergar mayores o menores niveles de desviación. En mi tesis doctoral hice un recorrido por ese pensamiento larvado que contribuyó a configurar nuestras sociedades contemporáneas. Mas gracias a esta Maestría de Cábala y a los cursos realizados en la Universitat de Barcelona con Raimon Arola sobre simbología en la filosofía perenne he podido reafirmar su trascendencia. Sin olvidar la importancia de las clases del clérigo de los teatinos Antonio Oliver Monserrat. Quien a pesar de haber fallecido en 1994 sus alumnos recopilaron su magistral actividad docente y tuvieron a bien compartirla conmigo, material por el que le estaré eternamente agradecida a José María Jiménez Tostado.

Filosofía moral

Porque ya lo dijo Kant: «Dentro de nosotros hay algo que nunca dejamos de admirar […]. Esa capacidad de realizar con nuestra naturaleza sensible tamaños sacrificios en aras de la moralidad». Empero, si olvidamos esa esencia nos abocaría a quedar atrapados por los instintos de Nefesh, aquellos impulsos más primarios. Presa fácil para caer en la «banalidad del mal», como Hannah Arendt lo definió. Sin estudio de la filosofía y de esta prisca theologia caeríamos en la idolatría, en entregar a otros nuestra capacidad de pensar y simplemente nos dejaríamos llevar. Ya que en estas enseñanzas radica la raíz de la libertad, en consonancia con el «discurso sobre la dignidad del hombre» de Pico della Mirandola.

La Edad del Espíritu Santo

Y es que no puedo dejar de rememorar las palabras del adalid del librepensamiento Giordano Bruno:

…vendrá un tiempo en el que […] nadie elevará sus ojos al cielo, el religioso será considerado como demente, se pensará que el impío es prudente, el furioso, fuerte, y el pésimo, bueno. Y creedme, entonces se le aplicará la pena capital a aquel que se dedique a la religión de la mente; porque se hallarán nuevas justicias y nuevas leyes, no se hallará nada santo y nada religioso: no se oirá cosa digna del cielo o lo celestial.

Sin embargo, mi más ardiente deseo sería que se materializase cuanto antes lo que el abad calabrés denominó como «la Edad del Espíritu Santo». Aquella etapa en el que el ser humano habrá evolucionado y asumirá el imperativo categórico kantiano: hacer el bien por el bien mismo y no por miedo a un castigo externo. Utópica fase en la que ya no se necesitarían ni leyes ni gobiernos, ya que cada cual habría logrado la mejor versión de sí mismo.

Gracias

Próximamente publicaré un nuevo libro, ya el número quince, en el que profundizaré en estos temas. Y es que como decía el escritor cubano Carlos Alberto Montaner: «Lo mejor de escribir es poder aprender». Aprendizaje reforzado por el feedback que tan amablemente me transmiten los lectores a través de sus comentarios, a los que desde aquí quiero agradecerles enormemente su tiempo e interés por mis humildes palabras. También a mis seguidores en redes sociales, a los suscriptores de mi blog y por supuesto a los de mi canal de YouTube. Todos ellos son una fuente de inspiración y aliento para seguir adelante.

Como he dicho en múltiples ocasiones: Los escritores soñamos con transformar la sociedad a través de las ideas esculpidas en nuestros libros; pero son los lectores las que las hacen germinar, sin ellos nada es posible. Porque un libro sin lectores es simplemente letra muerta, así que infinitas gracias por dar vida a mis palabras y acompañarme en este camino.


Por fin culminé mi Maestría de Cábala –
(c) –
Ibiza Melián


🎥 El misticismo judío ✡️ el Árbol de la Vida

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Categoría: Cábala

Si en el vídeo anterior hablé de las influencias externas que contribuyeron a modelar el misticismo judío, hoy profundizaremos en el significado del Árbol de la Vida. Claves que traté con detalle en mi libro La corrupción inarmónica. Ensayo que puedes adquirir en Amazon desde cualquier país.

El Tikun Olam

Pues bien, la cábala promulga que el verdadero Mesías siempre es uno mismo, dado que conferir poder a otros sobre sí supondría idolatría. Por consiguiente, la mejora colectiva pasa indefectiblemente por la individual. Nada más que desde el perfeccionamiento propio se puede contribuir a la reparación del mundo, Tikun Olam. Puesto que el camino a la divinidad es directo y no requiere de intermediario alguno.

El esfuerzo para los cabalistas se presenta como una exigencia, en pro de rozar mayores cotas de conocimiento y comprensión. La pérdida de tiempo y la pereza se estiman como graves transgresiones. Porque nada se obtiene sin esfuerzo. Es más, afirman que aquel que manifiesta «no me esforcé y encontré» es un mentiroso, porque el que siempre se esfuerza encuentra. Y los milagros son únicamente producto de ese empeño.

El talmid jajam

Defensores a ultranza del librepensamiento, la duda constante que ha de predominar en la persona. Debido a que solamente la curiosidad y el cuestionamiento permanente posibilitan el progreso. Visto que el ser humano siempre será un eterno aprendiz, el talmid jajam, «aprendiz de sabio». De modo que la persona ha de mostrar continuamente su humildad. Por lo que la soberbia o el orgullo es valorado como una transgresión. Cabalistas contrarios a todo tipo de dogmatismo, al caer en la cuenta de sus limitaciones ante el saber infinito.

El Árbol de la Vida

La cábala aboga por mantener la armonía entre las distintas fuentes energéticas que conforman el cuerpo humano. Y que la mística judía representa por medio de la imagen alegórica del Árbol de la Vida. Compuesto por diez dimensiones o sefirot, conectadas entre sí por veintidós canales o netivot. Conjunto que recibe el nombre de «los treinta y dos senderos secretos de la sabiduría». Es por ello que la enfermedad se manifiesta cuando se desequilibra alguna dimensión energética o sefirá.

Los mundos del Árbol de la Vida

Las sefirot se circunscriben a cinco mundos o etapas de contracción de la energía que proviene del infinito o Ein Sof, o sea, de Dios, del Bien, del Uno, del Todo, del Absoluto, la Primera Causa, la fuente primigenia o el Gran Arquitecto del Universo (G.·.A.·.D.·.U.·.) para los masones. A saber, la esencia primera que recibe denominaciones distintas en las variadas corrientes.

De manera que la primera etapa de formación en la cábala atañe al mundo de Adam Kadmon, el hombre primordial. El primer mundo en recibir «la luz desde el infinito». Se relaciona con la sefirá de Keter y contiene la esencia divina. La segunda etapa «de contracción de la divinidad» es Atzilut, mundo en el que ya irrumpe la dualidad y se circunscribe a la sefirá de Jojmá. La tercera fase es Briá, «el mundo del pensamiento» y se identifica con Biná. Después se encuentra Yetzirá, donde aparecen las emociones y se manifiestan por la palabra. Alberga seis sefirot: Jesed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Yesod. Y finalmente aparece el mundo de Asiá, caracterizado por la acción y donde se encuentra la materia más densa, Maljut.

Así pues, las sefirot se ordenan de mayor a menor energía, esta última sería la dimensión o sefirá más cercana a la materia (Maljut). Para poder ascender en el simbólico Árbol de la Vida y llegar al estado de iluminación hay que detectar los desequilibrios personales y corregirlos. Conclusivamente, exclusivamente a través de un profundo conocimiento interior, como en el resto de corrientes esotéricas, se podrán alcanzar estados superiores de conciencia. Proceso que se ha de acompañar de la experimentación propia, en pro de una profunda asimilación de la enseñanza. Y es que ya lo decía Confucio: «Lo que oigo, lo olvido; lo que veo, lo recuerdo; lo que hago, lo aprendo».

Las 10 sefirot

Triada del intelecto

Las tres sefirot superiores, o triada del intelecto, son Keter, Jojmá y Biná. La sabiduría o intuición (Jojmá) es lo que antiguamente se denominaba profecía y que se podría relacionar con el hemisferio derecho del cerebro. Y por otro lado estaría el entendimiento o razón (Biná), que se asemejaría al hemisferio izquierdo del cerebro. El conocimiento (Daat) surge de la combinación de ambas.

La dimensión más cercana a la divinidad es la corona (Keter), que abarca tanto la sabiduría como el entendimiento. Es decir, es la encargada de que el intelecto utilice ambos hemisferios cerebrales, el derecho y el izquierdo. Una vez más se apunta, al igual que lo hicieran los egipcios, que para llegar al Ein Sof se ha de seguir la senda del intelecto. Porque para los cabalistas el alma se sitúa en el cerebro. Hoy la ciencia asegura que el pensamiento «h-creativo» surge precisamente de la combinación del hemisferio derecho del cerebro con el izquierdo.

Hipótesis que plantea igualmente Platón y desarrolla en su Teoría de las Ideas, quien ubica el alma inmortal en la cabeza. Filósofo que afirma que la Luz, la Verdad, en definitiva, el conocimiento, solo se halla en el Mundo de las Ideas. Concepto que reflejó en la mítica fábula de la caverna y recogió en su libro de La República. Al fin y al cabo, el principio hermetista del mentalismo, reinterpretación griega del saber atribuido al dios egipcio Thot. Sentencia que asevera que «todo es mente». No en vano, al hermetismo se lo define como «religión de la mente».

Triada emocional

Las tres sefirot intermedias o la triada emocional, son Jesed, Guevurá y Tiferet. Ergo, sefirot que corresponden al ámbito de las emociones. Entre las que se encuentra la misericordia o asimismo denominada bondad (Jesed). Aquí el individuo entiende lo que supone dar y la felicidad que le reporta esa acción, al permitirle ascender hacia niveles superiores. Mas siempre sin olvidar la regla del equilibrio, la Maat egipcia. Y es que la misericordia extrema hacia los demás conlleva la propia humillación. Ya que el sujeto ha de posicionarse en un plano de igualdad con el resto. O sea, supondría una transgresión el abandonarse personalmente para dedicarse en cuerpo y alma a los otros. Porque se ha de tener tanta misericordia por los demás como con uno mismo. El sujeto ha de darse a sí mismo para conseguir ser feliz y de esta forma establecer relaciones sociales sanas.

Después se halla la fortaleza (Guevurá), donde el individuo ha de recibir. Sefirá que se refiere a la autolimitación que cada sujeto ha de ponerse a sí mismo. Porque fuerte es aquel que sabe dominarse. Exige disciplina, organización y no decir que sí a todo, indicativo de infravaloración personal. A lo que se suma el aprender a establecer prioridades y parar a tiempo. Eso sí, sin caer en una excesiva severidad, sin llevar al límite la autoimpuesta perfección.

La última sefirá de la triada emocional es la belleza (Tiferet). Encargada de equilibrar emocionalmente a la misericordia o también denominada bondad (Jesed) y la fortaleza (Guevurá). La armonía entre el dar y el recibir, para llegar a un estadio superior como es compartir. Alude a la belleza interior. A la paz íntima que provoca el considerarse completo, al suponer la cúspide del autoconocimiento. Autoconocimiento imprescindible para hallar el sentido de la propia existencia, motivo por el que vinimos a este mundo. Misión vital que se verá cumplida nada más que cuando se llegue a Keter.

Solo al alcanzar la sefirá de la Tiferet el individuo se encuentra liberado. Ya no depende del reconocimiento del grupo, sino que se siente completo consigo mismo. Ha logrado su máximo desarrollo como sujeto, la armonía interior. Es decir, vive según la Maat egipcia. Capaz de detectar y asumir sus fortalezas y debilidades. Despojado de todo tipo de condicionantes externos.

Triada de la materialización

Las tres sefirot inferiores atañen a la triada de la materialización y son Netzaj, Hod y Yesod. La dimensión de la victoria (Netzaj) implica la exteriorización de las emociones sin usar la palabra. Pero no son las emociones mismas, las cuales se sitúan en la triada emocional. Una manifestación de Netzaj es la música, la pintura o la danza. Tiene que ver con el lenguaje no verbal, por ejemplo, cuando se abraza a alguien como muestra de afecto. De modo que se ha de ser capaz de expresar lo que se siente y no reprimirlo; si bien, sin dañar a los demás. Si la persona consigue la detección de la existencia de un sentimiento junto con su comprensión, y luego lo manifiesta, se entiende que ha alcanzado la victoria sobre sí misma. Porque por medio de la comunicación de sus emociones logra conocerse.

Por su parte la gloria (Hod) es la sefirá de la palabra. A través de la cual manifiesta el individuo sus pensamientos, su verdad. En consecuencia, la vulneración de esta dimensión se circunscribiría a la mentira. Lo mismo que pasaba en el Antiguo Egipto, la cábala concibe a la palabra como fuente de energía. Medio por el que se expresan las oraciones que, a modo de los conjuros pronunciados por los magos del Estado egipcio, han de entonarse de manera intencional, concentrada y con purificación de pensamiento. Porque siempre ha de operar la sincronía entre pensamiento, palabra y acto, máxima del zoroastrismo. La armonía representada por la Maat egipcia. Lenguaje verbal en continua evolución, en pro de lograr describir realidades superiores.

La postrera dimensión de la triada de la materialización es el fundamento (Yesod), concerniente a «la personalidad o el ego», la exteriorización del «Yo». La identidad del sujeto construida a partir de la relación con los demás, por medio del lenguaje no verbal (Netzaj) y el verbal (Hod). Identidad que ha de ajustarse al entorno cultural sin renunciar a su esencia. Porque el «Yo» y el ego no son malos en sí, sino su desequilibrio.

«Ego» que es necesario en las primeras etapas del desarrollo humano para un crecimiento sano; pero a partir de alrededor de los cuarenta años esta fase se ha de haber superado. Dado que el individuo no ha de requerir compararse con los demás para ser feliz y encontrar su espacio en la Tierra. Personalidad sana que se habrá asentado sobre sus propios valores y convicciones. Desde esta saludable perspectiva el individuo se alegra de los avances del resto de sus congéneres.

Maljut

Finalmente está la sefirá del reino (Maljut), que es la materia propiamente. La cual se ha de purificar, es decir, se debe perseguir su espiritualización. No obstante, como en el resto de dimensiones en conformidad con la Maat. O sea, no se ha de venerar únicamente lo material ni tampoco renunciar a ello, porque es importante para la subsistencia de la persona. En suma, la intención de la cábala es espiritualizar la materia y materializar el espíritu. A saber, el principio de correspondencia hermético: lo que es arriba, es abajo y viceversa. Ya que el ser humano fue hecho a imagen y semejanza de lo divino (Génesis 1, 26). De modo que los cabalistas defienden que las personas fueron creadas por Dios en la dimensión física, por lo que no se puede renunciar a las necesidades propias de este estado. Lo contrario sería ir contra la propia naturaleza del individuo.

La Devekut

La conversión en el ser iluminado de los egipcios, lo que ellos denominaban Ah, la Devekut en la cábala, se produciría en la consciencia ketérica, tras combinar la sefirá de Biná con la de Jojmá y adquirir el Daat. Cuando la persona encuentra a su Mesías interno, o sea, lo inicialmente fragmentado se ha unificado. Lo que Jung llamó individuación. Devekut en la que el sujeto adquiere los atributos del Señor, por lo que contravenirlos supondría un alejamiento del Uno.

Las Klipot

Ahora bien, el objetivo primordial de la cábala se circunscribe a la transformación interior; aunque irremediablemente el sujeto acaba por proyectar su luz al exterior y transformar la realidad circundante. Termina por contribuir a la reparación del mundo, Tikun Olam.

Empero, la combinación de las sefirot debe ser armónica, para que no irrumpa una klipá, defecto. Así los cabalistas, por ejemplo, determinan que el desequilibrio o klipá de la Biná, la razón, es una demasía de dogmatismo que puede llevar al fanatismo. La klipá de la sefirá de Guevurá, la fortaleza, es la severidad. La klipá de Hod, la palabra o «el lenguaje estructurado», es la mentira. Por su parte la transgresión o klipá de la Yesod es un ego desbocado, propio de aquellos sujetos más preocupados en parecer que en ser. Mientras que la klipá de Jesed es la humillación.

Por último, el desequilibrio de la sefirá de Maljut, la materia, puede ser por defecto o por exceso. Por defecto se refiere a la negación total de la materia misma, lo que los cabalistas califican de «espiritualismo radical», una fuga del mundo real. Cuando la meta sería espiritualizar la materia, porque si Dios hubiese querido que el ser humano no estuviese relacionado con la materia no lo hubiese creado con cuerpo, sino directamente como un ser angelical. En cambio, la transgresión de Maljut por exceso concierne a la ambición desmedida. Y es que, como preconizaban en el Antiguo Egipto, cada acto ha de estar guiado por la armonía, la Maat egipcia.

El Mal

Las midot y klipot

Al fin y al cabo, se plantea la teoría de la sombra de Jung, una sombra presente en cada ser humano que ha de aprender a detectar y controlar. Las midot y klipot, las virtudes y defectos de las sefirot. Pues para la cábala el Mal es un equivocado uso de la energía de cada sefirá. Lo que desvía a la persona de su propósito vital, del motivo para el cual nació, y lo sume en la ignorancia. Por tanto, hay que entender el Mal en pro de neutralizarlo.

Conclusiones

En resumen, a partir de una serie de adversidades históricas y gracias al enriquecimiento transmitido por otras culturas los místicos judíos acabaron por pergeñar una guía para el perfeccionamiento humano. Una hoja de ruta que permite obtener al sujeto respuestas a las preguntas trascendentales: ¿de dónde vengo?, ¿quién soy? y ¿hacia dónde me dirijo? Cuestiones que lo hacen adentrarse en la madurez, después de sufrir muy probablemente un vacío existencial, lo que el místico cristiano san Juan de la Cruz llamó la «noche oscura del alma». Bajar a las profundidades, enfrentarse a sus propios demonios y emerger fortalecido.

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El misticismo judío: el Arbol de la Vida –
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Ibiza Melián

Bibliografía

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Sabán, M. J. (2017, noviembre-diciembre) Curso de Cábala aplicada a la Psicología (2ª edición). Psicología y Cábala. Obtenido el 31 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/cabala-aplicada-a-la-psicologia-nivel-1/

Sabán, M. J. (2018, febrero-marzo) Curso de Cábala aplicada a la Psicología – Nivel 2. Psicología y Cábala. Obtenido el 31 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/cabala-aplicada-a-la-psicologia-nivel-2/

Sabán, M. J. (2018, julio) Curso de Cábala aplicada a la Psicología: Casos Prácticos. Psicología y Cábala. Obtenido el 31 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/curso-cabala-aplicada-la-psicologia-casos-practicos/

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Sabán, M. J. Curso: Descubre el Árbol de la Vida. Programa de introducción a la Cábala y sus conceptos esenciales. Psicología y Cábala. Obtenido el 30 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/programa-descubre-arbol-la-vida/

Sabán, M. J. Curso: El Mal y el Libre Albedrío en la Cábala. Psicología y Cábala. Obtenido el 30 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/mal-libre-albedrio-la-cabala/

Sabán, M. J. El Mal: Un enfoque desde la Cábala. Psicología y Cábala. Obtenido el 31 de enero de 2020, de: https://psicologiaycabala.com/producto/el-mal-un-enfoque-desde-la-cabala/

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🎥Influencia egipcia, persa y griega en el 🕎misticismo judío

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Si en el vídeo anterior hablé del contexto cultural en el que se desarrolló el misticismo judío, hoy profundizaremos en las influencias externas que contribuyeron a modelarlo. En concreto, abordaré el influjo ejercido por los egipcios, persas y griegos. Claves que traté con detalle en mi libro La corrupción inarmónica. Ensayo que puedes adquirir en Amazon desde cualquier país, tanto en versión Kindle como en papel.

La influencia egipcia, persa y griega

Y es que en atención al pasado histórico del pueblo judío resulta evidente la influencia egipcia. Freud aseveraba que el judaísmo es una extrapolación del culto a Atón promulgado por el faraón egipcio Akenatón. Ya que durante su reinado Canaán fue una provincia del Antiguo Egipto, como lo atestiguan diversas cartas encontradas. Lugar en el que estimaba el monarca levantar la ciudad de Khinatón, una réplica de Amarna en la que él moraba y que serviría para preservar las fronteras egipcias. Hay hasta quien identifica a Akenatón con Abraham.

Freud creía que si Moisés era egipcio la religión que transmitió fue sin duda la de Akenatón, el primer monoteísmo. Culto que podría haber trasladado un grupo reducido de los habitantes de Amarna a Canaán, luego de perecer el faraón. Momento que aprovecharon los enemigos del soberano para desmantelar su credo y restablecer el de Amón. Por esta razón su hijo, Tutankamón, se vio obligado a incluir en su nombre el vocablo de esta deidad. De modo que en Canaán los fieles de Atón continuarían con su fe y ulteriormente calaría en los demás habitantes del lugar.

El exilio a Babilonia

Por otro lado, aseguraba el padre del psicoanálisis que la religión de Atón no albergaba la idea del Más Allá, lo mismo que los primeros judíos. Quienes tomaron posteriormente esta concepción del zoroastrismo, a causa del contacto con los persas por el exilio de Babilonia. Junto con la creencia en un Cielo y un Infierno, en la existencia de ángeles y demonios o en un juicio final con premios y castigos.

El signo de la alianza

Incluso el signo de la alianza, la circuncisión de los varones (Génesis 17, 10-11), era ya efectuada por los magos del Estado egipcio. Practicada por razones de higiene mediante un rito, igual que en el judaísmo donde la ceremonia es llevada a cabo por el Mohel.

El poder Heka

Asimismo, el Himno a Atón guarda un considerable parecido con el salmo 104 de la Biblia. Texto sagrado que alude a Egipto unas setecientas veces. De manera análoga, los fenómenos mágicos son abundantes, reminiscencias del Heka egipcio. Y es que el propio Talmud afirma: «Diez medidas de [magia] descendieron al mundo; Egipto recibió nueve, y el resto del mundo la otra».

Hasta la separación de las aguas del mar Rojo por Moisés coincide prácticamente con una leyenda egipcia protagonizada por un mago del Estado. O la muerte de Osiris a cargo de su hermano Seth, que se asemeja a la de Caín a manos de Abel (Génesis 4, 8). Tampoco se puede pasar por alto lo que debía decir el difunto al llegar ante Osiris, recogido en el Libro de los Muertos, que es prácticamente coincidente con los Diez Mandamientos: «No pronunciarás en vano el nombre del Señor» (Éxodo 20, 7); «No matarás» (Éxodo 20, 13); «No robarás» (Éxodo 20, 15).

El hermetismo

Por consiguiente, el misticismo judío se vio muy influenciado por Egipto, el zoroastrismo y luego el helenismo. Helenismo en el que surge el hermetismo, la interpretación por los griegos de los libros mágicos atribuidos a la deidad egipcia de Thot. Fue precisamente en Alejandría donde se recogió esta sapiencia que pasó a configurar lo que se denominó Corpus Hermeticum. Misticismo judío que evolucionó debido a la búsqueda de respuestas por parte de los judíos, tras perder la Tierra Prometida y quedarse sin su Templo.

Metatrón fue en la Tierra Henoc, el Thot egipcio

La equivalencia entre Thot y Metatrón

Los cabalistas asimilaron a Thot con el arcángel Metatrón, «el escriba divino» que había sido en la Tierra durante trescientos sesenta y cinco años supuestamente el personaje bíblico Henoc (Génesis 5, 23-24). En el Antiguo Egipto magia y religión iban de la mano y la una no se entendía sin la otra. Por eso los magos del Estado eran los sacerdotes. Quienes para materializar físicamente lo pensado recurrían a la pronunciación de fórmulas mágicas. El «Verbo Creador» del que surgió todo, luego de ser imaginado. No obstante, dicha concreción debía respetar ineludiblemente la armonía de la naturaleza. En consecuencia, Thot sería el eterno compañero de la diosa Maat. Deidad que encarna el orden que debe regir en el mundo terrenal y en el celestial, la justicia y la verdad, «patrona de los jueces». De ahí que para los egipcios preservar la Maat, la armonía, resultase vital.

No hay que olvidar que en el judaísmo se insta a decir permanentemente la verdad. Entretanto, la máxima del zoroastrismo mantiene como leitmotiv «buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones». En definitiva, decir la verdad, preservar la armonía y coherencia del ser y el parecer.

La Mercabá

Entre las primeras tendencias místicas judaicas se halla la visión de la Mercabá. La contemplación de Dios sentado en un trono por parte del profeta Ezequiel «a orillas del río Quebar», al abrirse el cielo (Ezequiel 1). En consecuencia, los místicos se sometían a una profunda meditación para conseguir dicha aparición. Para ello se valían de la teúrgia, la invocación de los ángeles que custodiaban las estancias que conducían hasta llegar al Creador.

La creación por medio de la palabra

Por su parte en el Libro de la Creación o Sefer Yetzirá se narra como el Señor creó todo a partir de las 22 letras del alfabeto hebreo. A saber, le confieren a la palabra un elevado poder. Igual a lo defendido por los egipcios, para quienes la palabra era de la que surgía la creación, palabra mágica de la que era responsable Thot. Los cristianos plasman este pensamiento en el Evangelio de Juan (1, 1) al manifestar:

«Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios».

En conclusión, una extrapolación de la teoría que Platón desgranó en su obra el Timeo y que san Pablo recogería en el cristianismo, reputado como el autor intelectual de una parte reseñable del Nuevo Testamento. Donde Dios se equipararía con la Idea suprema del Bien, las ideas superiores. Por su parte la palabra, el logos, concierne a la figura de Cristo, ideas secundarias, el Demiurgo encargado propiamente de la concreción material. Y en último lugar encontraríamos el mundo sensible, el plano físico. Aplicado a la concepción tricotomista declarada como herejía en el orbe católico desde el 870: espíritu, alma y cuerpo. Pneuma, psique y soma para los griegos. Pues pneuma equivale a soplo, el hálito divino, psique a mente y soma al cuerpo. En suma, Néfesh, Rúaj y Neshamá para los cabalistas.

Es más, la cábala, como pasaba en el Antiguo Egipto, asigna un poder mágico al nombre. Al igual que los magos del Estado del País del Nilo, los cabalistas eran sometidos a un proceso iniciático. Aprendices a los que se les transmitía oralmente vocablos a modo de claves. Tradición que también se puede ver en la masonería.

Abraham Abulafia

El gran cabalista español Abraham Abulafia desarrolló una peculiar técnica de meditación, en pro de alcanzar el éxtasis místico. Método supeditado a la concentración en el alfabeto hebreo y que producía efectos similares a los de la música. Es decir, la activación de aquellas ondas cerebrales que irrumpen en los estados de meditación profunda, como pueden ser las ondas delta. Pero aquí las notas musicales son sustituidas por la permutación mental de las letras. Asimismo, los practicantes de la disciplina esbozada por Abulafia conseguían la alteración de la consciencia gracias a la asociación libre de ideas, procedimiento aplicado de forma parecida por el psicoanálisis. Sistema apoyado igualmente en el control de la respiración, similar al empleado en el yoga. En definitiva, el proceso mágico egipcio. Aunque centrado en la potenciación del conocimiento interior del individuo y contrario a la consecución de efectos externos.

La gematría

En esta misma línea se sitúa la gematría, en la que se asigna un valor numérico a cada letra. De manera que conforme a la cantidad resultante de la suma de las que componen una palabra o frase se tratan de encontrar otras del mismo valor. Con lo que la cuantía de una plegaria se relaciona con la de algún pasaje bíblico o nombre de Dios. Además, durante la oración se debía meditar sobre los términos pronunciados.

El Golem de los cabalistas equivale al homúnculo de los alquimistas

El Golem

Inclusive las leyendas cabalísticas hablan de la creación de una mítica criatura al pronunciar los términos adecuados. Ser llamado Golem y que en la alquimia recibirá el calificativo de homúnculo. Ente engendrado hipotéticamente por Paracelso, precursor de la medicina moderna. Habilidad que se le atribuyó igualmente al Jesús niño, quien presuntamente dio vida a pájaros a partir del barro luego de pronunciar el nombre de Dios. Poder ostentado por los magos del Estado egipcio. Creaciones que muy probablemente hagan alusión, a través del lenguaje simbólico, a la importancia de la contribución al ámbito intelectual, al Mundo de las Ideas donde habita la Verdad para Platón. O sea, el poder creador de la mente.

La interpretación oculta de la Torá

Así que la combinación por parte de los cabalistas de las letras de la Torá entrañaba propósitos mágicos. Secreta unión de signos que, según la tradición, transmitió Dios a Moisés junto con el texto exotérico de la Torá. Cuya lectura posibilitaba hipotéticamente la resurrección de «los muertos» y la consecución de «milagros». Esta interpretación oculta de la Torá correspondería a la auténtica «sabiduría» proveniente de Dios. Nuevamente, idéntico a lo acaecido en el País del Nilo, aparece un texto sagrado que alberga toda la enseñanza esotérica. Como los supuestamente redactados por Thot, reinterpretados por los griegos y que darían lugar al hermetismo, la «religión de la mente». Base de la alquimia espiritual. Conocimientos gracias a los cuales los magos del Estado egipcio recibían el apelativo de «sabios».

Las diez sefirot

Por último, se ha de tener presente que en la cábala se establecen diez sefirot o emanaciones del Ein Sof, el Infinito o fuente primigenia, el Uno neoplatónico. Pues bien, en ese número diez se ve la reminiscencia de los pitagóricos, que lo consideraban como el número perfecto, el retorno a la unidad, de la que todo parte y termina por converger en ella. Números que los pitagóricos mostraban a través de la Tetraktys.

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Bibliografía

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