🎥 El significado simbólico del número cuarenta

🎥 El significado simbólico del número cuarenta

Las tres religiones del Libro: judaísmo, cristianismo e islam

El cuarenta en la historia de España

Si en el vídeo anterior hablé del cinco, característico del compañero masón; hoy nos adentraremos en el simbolismo que encarna el número cuarenta. Una cifra, el cuarenta, con una gran repercusión en la historia política de España. Pues, tal como detallé en mis libros La Hermandad de Doña Blanca y Simbología, cuarenta años de democracia han tenido que pasar para que se atisben los primeros cambios. Etapa precedida por cuarenta años de dictadura. Y con anterioridad en cuarenta años la Restauración comenzó a mostrar signos de agotamiento. El momento culmen fue la proclamación del régimen de Miguel Primo de Rivera, seguido por la llamada «dictablanda» y finalmente se proclamaría la Segunda República. Fases de la reciente historia española que describí pormenorizadamente en otro de mis libros: Historias de un pueblo.

El cuarenta en la cábala

Número que en las diferentes culturas entraña un enorme poder de transformación, de cambio. Una fase de prueba, de transición, luego de la cual deviene la transmutación. Espiritualmente la renovación interior que nos acerca a la unidad con Dios.

Dado que indican las dispares creencias que a los cuarenta años el ser humano es sometido a un proceso de renovación. Si atendemos a las enseñanzas divulgadas por la cábala, se deja atrás la mentalidad dominada por la sefirá de Yesod, cuya klipá o defecto suele ser un ego excesivo. Un individuo necesitado de un reconocimiento constante por parte de los demás y con un carácter tendente a la soberbia.

Mientras que al alcanzar la cuarentena la persona asciende hasta la sefirá de Tiferet y encuentra su Yo interior. Ya no depende de la opinión de los demás para sentirse bien consigo mismo. Conoce sus virtudes e imperfecciones, su sombra. Un sujeto consciente de sus propias limitaciones lo que lo hace ser humilde. Debido a que como aseguraba Einstein, científico judío: «Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas». En definitiva, el «talmid jajam» de la cábala, el aprendiz de sabio. O sea, el filósofo, el eterno aspirante a conseguir la sabiduría. Paso previo para acceder a lo divino. Visto que como mostraba el lema inscrito en el frontispicio del templo de Delfos: «…conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses». Instante en el que la persona halla su propósito vital, descubre la razón por la que vino a este mundo.

El cuarenta en la Biblia

No en vano, Dios exclusivamente permitió entrar a su pueblo a la Tierra Prometida tras haber vagado por el desierto cuarenta años (Deuteronomio 8, 2). Cuando ya estaban preparados para obtener un conocimiento superior, al haberles concedido la suficiente «inteligencia para entender» (Deuteronomio 29, 3-4).

Y es que en la Biblia son abundantes las alusiones al número cuarenta, en concreto, se supera la centena. Así Dios avisó a Noé de que haría «llover durante cuarenta días y cuarenta noches». Diluvio que arrastraría lo viejo y propiciaría el advenimiento de un nuevo periodo (Génesis 7). Cuarenta años tenía Isaac, hijo de Abraham, cuando se casó con Rebeca (Génesis 25, 20). O sea, al pasar la cuarentena su vida cambió, dejó atrás la soltería para adentrarse en el matrimonio. Misma edad que tenía su hijo Esaú al desposarse (Génesis 26, 34). Mas Isaac fue además padre de Jacob, a quien el Señor le concedería el nombre de Israel (Génesis 32, 29), del que nacerían las doce tribus.

El Moisés de la BibliaLa vida de Moisés

Asimismo, Moisés, después de huir de Egipto tras permanecer cuarenta años allí, estuvo otros cuarenta años en el «país de Madián». Hasta que escuchó la voz del Señor frente a la zarza ardiendo, quien lo conminó a regresar a las tierras del Nilo y liberar a su pueblo (Hechos 7).

En suma, Moisés disfrutó de una larga vida de ciento veinte años (Deuteronomio 34, 7). Existencia dividida en tres etapas de cuarenta años cada una: los cuarenta años que permaneció en Egipto, los cuarenta que residió en Madián y los cuarenta años durante los que condujo al pueblo de Dios por el desierto. Ciento veinte años que coinciden con los que tenían que permanecer los rosacruces ocultos hasta poderse mostrar a la luz pública. Intervalo de tiempo desde que Christian Rosenkreutz falleció hasta que hallaron su tumba, tal como narré en mi libro La Hermandad de Doña Blanca. Puesto que nunca hay que perder de vista que todas estas corrientes iniciáticas se sentían profundamente cristianas.

Por otro lado, la Biblia detalla que «cuarenta días y cuarenta noches» permaneció Moisés en el monte Sinaí, donde Dios le entregó los Diez Mandamientos (Éxodo 24, 18; Deuteronomio 9, 9-11). Y cuarenta fueron los días en los que intercedió ante el Todopoderoso para que perdonase a su pueblo por las ofensas cometidas (Deuteronomio 9, 18-25). Cuarenta también fueron las jornadas que los enviados por Moisés espiaron las tierras de Canaán, con el fin de saber «cómo» era «el país, y la gente que lo» ocupaba (Números 13).

Otros pasajes bíblicos

Cuarenta años vivieron los israelitas sometidos a los filisteos (Jueces 13, 1). Durante cuarenta días el filisteo Goliat desafió a los israelitas, hasta que David lo venció (1 Samuel 17, 16). Y cuarenta años duró el reinado de David (1 Reyes 2, 11).

El Altísimo ordenó al profeta Ezequiel acostarse sobre su «lado derecho» por cuarenta días (Ezequiel 4, 6). Quien profetizó que Egipto quedaría desolada por cuarenta años, a causa de los agravios perpetrados contra el pueblo de Israel, transcurrido este intervalo Dios haría retornar a los egipcios a las tierras del Nilo (Ezequiel 29, 11-13). Por su parte el profeta Jonás vaticinó que Nínive sería destruida en cuarenta días; sin embargo, sus habitantes se convirtieron al Señor y este se arrepintió (Jonás 3). Y el profeta Elías «caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb» (1 Reyes 19, 8). El sumo sacerdote y juez de Israel Elí murió tras cuarenta años en el ejercicio de su cargo (1 Samuel 4, 18).

Luego de la victoria de los israelitas sobre los edomitas Dios concedió cuarenta años de paz a los israelitas. Con posterioridad el pueblo de Israel cayó en manos de los moabitas (Jueces 3). Para acto seguido el Señor otorgar a los israelitas otros cuarenta años de paz tras la batalla en el monte Tabor (Jueces 5, 31).

El santuario de Dios

Y cabe destacar que el número cuarenta igualmente está muy presente en el santuario que Dios mandó construir para así habitar entre su pueblo. Planos que facilitó a Moisés en el Monte Sinaí. Morada que debía contar con «cuarenta bases de plata» por cada lado, el del norte y el del sur (Éxodo 26, 19-21; 36, 24-26).

Además, el cuarenta y su múltiplo el cuatrocientos establecen equivalencia al mantener la misma energía. De modo que cuatrocientos fueron los años que estuvieron esclavizados los israelitas en Egipto, según lo vaticinado por Yahvé a Abraham (Génesis 15, 13). Y poco más de cuatrocientos años después de su salida Salomón inició las obras del Templo (1 Reyes 6, 1). Un rey que lo mismo que su progenitor, David, gobernó por cuarenta años (1 Reyes 11, 42).

El cuarenta para los cristianos

Tampoco hay que olvidar que Jesús fue llevado al Templo cuarenta días después de nacer (Lucas 2, 22), como ordenaba la Ley (Levítico 12). Asimismo, Jesús fue «tentado por el demonio» en el desierto por los «cuarenta días con sus cuarenta noches» que allí permaneció (Mateo 4, 1-2). Y cuarenta días transcurrieron desde que Jesús resucitó hasta que subió definitivamente a los Cielos (Hechos 1, 3), para sentarse a la diestra del Padre (Marcos 16, 19).

Precisamente uno de los actos más relevantes del cristianismo es la Cuaresma. Término que proviene de la palabra latina «quadragesima», es decir, cuarenta días. Los cuarenta días que van desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo. En los que afirma el catecismo de la Iglesia católica que «La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto» (540). Cuarenta días en los que Jesús no se echó nada a la boca (Lucas 4, 2-4).

Cuaresma en la que se practica el ayuno, como hizo igualmente Moisés en el Monte Sinaí, que estuvo «cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber» (Deuteronomio 9, 9; Éxodo 34, 28). O los habitantes de Nínive que hicieron penitencia mediante el ayuno y la oración, con lo que consiguieron que Dios desistiera de su destrucción (Jonás 3, 5-10). Número cuarenta que prepara al sujeto para su encuentro con el Señor y que se repite una y otra vez en la Sagrada Escritura.

El Yom Kippur del judaísmoEl cuarenta en el judaísmo

En la cultura judía cuarenta son los días que van desde el inicio del mes de Elul hasta el Yom Kipur. Periodo de arrepentimiento, Teshuvá. Durante el mes de Elul, el de preparación o introspección, cada día, salvo el sábado, se toca el shofar o cuerno de carnero, una trompeta (Amos 3, 6). Además, se rezan las Selijot, las «plegarias por el perdón». Acontecimiento que toma como referencia los cuarenta días que Moisés estuvo en el Monte Sinaí para recibir las segundas tablas, luego de destruir las primeras al ver la adoración del becerro de oro (Éxodo 34, 28). Pasaje veterotestamentario en el que Moisés imploró perdón a Dios por las faltas de su pueblo. De ahí que este intervalo se erija como penitencia por los pecados propios. Dado que como dice el Libro Sagrado, no queda impune quien abandona «la alianza» con «el Señor» (Deuteronomio 29, 24).

De manera análoga los judíos realizan unos baños de purificación en unos contenedores, la Mikve, en línea con las abluciones presentes en otras religiones. Dichos recipientes deben contener cuarenta seás, una medida de agua bíblica. Aguas en las que el sujeto se introduce totalmente y emerge renacido. Así como la Tierra quedó sumergida durante el Diluvio universal y resurgió purgada.

El cuarenta en el islam

Mientras que en el islam Mahoma recibió la primera revelación del Corán cuando contaba con cuarenta años de edad. Pasajes que le dictaba Dios por medio del arcángel Gabriel. Versos que debía memorizar. Islam que es una de las tres «religiones del Libro» junto al judaísmo y el cristianismo. Descendientes todos ellos del gran patriarca Abraham. Pero si los judíos y cristianos procedían de su hijo Isaac fecundado por Sara; el islam tiene sus raíces en su vástago Ismael, concebido por Agar, de quien Dios prometió hacer «una gran nación» (Génesis 21, 13). Porque conforme a lo declarado por el Corán Dios ordenó a Mahoma seguir «la religión monoteísta de Abraham» (Sura 16, 123).

El cuarenta en la vida del ser humano

Cabe asimismo recordar que los médicos calculan en cuarenta las semanas que tarda en venir al mundo un nuevo ser humano. Contadas desde la fecha de la última menstruación de la mujer hasta el parto. Y cuarenta son los días que necesita la madre para recuperarse del alumbramiento. Cuarenta días también durante los que se aísla al enfermo para que no contagie a los demás.

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Muchísimas gracias por acercarte al apasionante mundo de los símbolos. Si hoy hemos hablado del enorme poder de transformación del número cuarenta, presente en las tres «religiones del Libro»; en el próximo vídeo profundizaremos en el significado simbólico de la popular fiesta de Halloween. Por lo que no olvides suscribirte a mi canal de YouTube y, muy importante, activar las notificaciones haciendo clic en la campanita, para que puedas estar al tanto de mis nuevas publicaciones. Y por supuesto, si te ha gustado este vídeo, dale un «me gusta» y compártelo.

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El gran poder de transformación del número cuarenta –
(c) –
Ibiza Melián

Bibliografía

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La Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 27 de octubre de 2019, de: http://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Melián, I. (2017). Simbología de La Hermandad de Doña Blanca. Createspace Independent Pub.

Melián, I. (2018). La corrupción inarmónica. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas (RIPS), Vol. 17, núm. 2, pp. 181-206. Obtenido el 26 de mayo de 2019, de: http://www.usc.es/revistas/index.php/rips/article/view/5207/6174

Sabán, M. J. (2017, marzo). Curso La Consciencia: Cómo elevar nuestros niveles de consciencia a través de la Cábala. Mario J. Sabán. Obtenido el 27 de octubre de 2019, de: https://www.mariosaban.com/curso-conciencia-como-elevar-nuestros-niveles-de-conciencia-a-traves-de-la-cabala

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Sobre el autor

Ibiza Melián
Escritora. Investigadora en el ámbito político. Especialista en comunicación política. Proactiva, perseverante y apasionada de la libertad.

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