🎥 Azufre, mercurio y sal en la 🧙‍♂️ alquimia

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El azufre, el mercurio y la sal en la alquimia

La alquimia espiritual

Si en el vídeo anterior hablé del tres, que consigue el equilibrio entre el uno y el dos, hoy nos adentraremos en el ternario conformado por el azufre, el mercurio y la sal. Principios empleados por los alquimistas, consagrados al llamado «Arte Sagrado». Símbolos que utilicé para desarrollar uno de los capítulos de mi libro titulado La Hermandad de Doña Blanca. Donde se conminaba a los personajes de la trama a depositar en un altar azufre, mercurio y sal para poder con ellos «conquistar la suprema individualidad».

Y es que el ternario compuesto por el azufre, el mercurio y la sal hace referencia en una de sus acepciones a la noción tricotomista de cuerpo, alma y espíritu. Debido a que este lenguaje siempre es alegórico. El gran alquimista Paracelso se valía de estos tres elementos para propiciar la alquimia espiritual, componentes que se encontraban en todo lo creado. De ahí que el fin de los alquimistas sea separar estas sustancias, para luego combinarlas en las proporciones perfectas y obtener la transmutación. Operación que se sintetiza en la máxima «solve et coagula». Sustancias que aparecen, por ejemplo, en el Cuarto de Reflexiones de cualquier logia masónica.

El azufre

El azufre es oleoso, combustible y activo, se representa mediante un triángulo con el vértice hacia arriba, en tanto sale una cruz de su parte inferior. Es el principio masculino, el rey u oro alquímico, el yang del taoísmo. No metal que suele encontrarse en zonas volcánicas y que tiene un olor muy característico.

La Biblia relata que Dios destruyó con azufre a Sodoma y Gomorra (Génesis 19, 24). Lago de azufre, según el Apocalipsis (Génesis 21, 8), en el que arderán «los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los falsos» durante el Juicio Final.

El franciscano Roger Bacon era un gran aficionado a la alquimiaLa Inquisición

Por consiguiente, puesto que el azufre era empleado por el Señor y el único interlocutor válido para conectar con el Altísimo era la «Gran Iglesia», se deducía que los que no habían optado por la institución eclesiástica para llegar a lo espiritual era porque habían apelado al Maligno. Ente que vivía en el Infierno, el cual se puede asociar a los volcanes de los que surgen las minas de azufre. De modo que algunos alquimistas fueron denunciados ante la Santa Inquisición. Como fue el caso de Roger Bacon en el siglo XIII, franciscano que dejó como legado la fórmula de la pólvora, entre cuyos ingredientes se halla el azufre. Roger Bacon es considerado el precursor del método científico, ya que aseguraba que el conocimiento estaba supeditado a la experiencia.

La sal y el mercurio

La sal se identifica con la materia, el elemento sólido. Mientras que el mercurio, con el alma. Metal líquido de color plateado que atañe a lo femenino en la alquimia, a lo pasivo, a la reina o la plata, el yin del taoísmo. La madre que procrea junto al padre, el azufre. Es un metal volátil, por lo que se le atribuye la función de conectar la materia, la sal, con el espíritu, encarnado por el azufre. No hay que olvidar que el dios romano Mercurio es la réplica del griego Hermes, derivado en última instancia del Thot egipcio. Porque tal como asevera el principio de correspondencia hermético: lo de arriba es igual a lo de abajo y viceversa.

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Azufre, mercurio y sal –
(c) –
Ibiza Melián

Bibliografía

Arola, R. (2008). Alquimia y religión. Los símbolos herméticos del siglo XVII. Madrid: Ediciones Siruela.

Daza, J. C. (2009). Diccionario Akal de Francmasonería. Madrid: Ediciones Akal (Obra original publicada en 1997).

La Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 16 de octubre de 2019, de: http://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Priesner, C. y Figala, K. -Editores- (2001). Alquimia. Enciclopedia de una ciencia hermética. Barcelona: Herder. (Obra original publicada en 1998).

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Sobre la autora

Ibiza Melián
Escritora. Investigadora en el ámbito político. Especialista en comunicación política. Proactiva, perseverante y apasionada de la libertad.

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