🎥 El simbolismo del 🐔gallo

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Categoría: Simbolismo

Si en el vídeo anterior traté sobre las diferencias entre liturgia, taumaturgia y teúrgia, hoy nos adentraremos en el componente simbólico de la figura del gallo. Cuestión sugerida por una seguidora mediante un comentario en mi canal de YouTube, a quien desde aquí le doy las gracias por participar. Porque ya sabéis que podéis proponer un tema simbólico para abordar en próximos vídeos, solo tenéis que indicarlo en los comentarios. Gallo relacionado con el Sol, el encargado de anunciar un nuevo amanecer. Instante en el que las tinieblas dan paso a la luz. La victoria del Bien sobre el Mal. Imagen simbólica a la que hice mención en dos de mis libros: La Hermandad de Doña Blanca y Simbología.

«El gallo es el encargado de anunciar un nuevo amanecer. Instante en el que las tinieblas dan paso a la luz. La victoria del Bien sobre el Mal». Compartir en X

Los galos

Pues bien, la palabra gallo proviene del término latino gallus, con el que se designa no solo al ave sino también a los habitantes de la antigua Galia. Zona francesa que a todos nos evoca las famosas historias de los cómics de Astérix y Obélix. Imaginario pueblo que conseguía una fuerza sobrenatural gracias a la poción mágica preparada por el druida Panoramix en su famosa marmita. Energía que les permitía derrotar una vez tras otra a las tropas de Julio César que los hostigaban continuamente.

Y es que el gallo fue tomado como emblema del país galo desde el comienzo. Apareció junto a la efigie de monarcas franceses, en escudos o incluso se grabó su magnífico porte en las monedas. Tras la Primera Guerra Mundial resultó muy común insertar su imagen en los monumentos levantados en honor a los caídos durante las cruentas batallas. Hasta hace acto de presencia en el deporte nacional, como en las camisetas de la federación de fútbol, esgrima o rugbi. Así, por ejemplo, la mascota de la Copa del mundo de fútbol de 1998, celebrada en Francia, fue un gallo llamado Footix.

El gallo de Barcelos

Por citar otro Estado, en Sri Lanka el gallo es el ave nacional. De manera análoga, Portugal se encuentra muy unida a este enigmático animal. Portugueses que creen que tener un gallo en casa es signo de buena suerte. Nación que lo erige como emblema de la fe y la justicia. Epítetos establecidos a través de la leyenda del gallo de Barcelos. La historia de un peregrino gallego que en el transcurso de su viaje a Santiago de Compostela recaló en la ciudad portuguesa de Barcelos. Donde fue acusado arbitrariamente de robo, por lo que lo condenaron a la horca.

«Los portugueses creen que tener un gallo en casa es signo de buena suerte. Nación que lo erige como emblema de la fe y la justicia». Compartir en X

No obstante, relata la leyenda que el peregrino como última voluntad solicitó ser llevado ante el juez, quien en ese momento se disponía a comer un gallo asado. El peregrino le dijo que como prueba de su inocencia esa ave se levantaría y cantaría. El juez obvió la advertencia y rápidamente despachó al peregrino, quien fue conducido de inmediato a su ejecución. Si bien, cuando le ponían la soga al cuello el gallo se irguió para pronunciar un alto y claro kikiriki. El juez no pudo más que rendirse ante semejante milagro y corrió raudo a impedir la tremenda injusticia que se iba a cometer. Mas pudo comprobar que el peregrino se había salvado, al haberse anudado mal la cuerda que debía haberle provocado la instantánea muerte.

El gallo en el cristianismo

Gallo fuertemente arraigado en la cultura cristiana. Ya en el Antiguo Testamento se lo define como «vigoroso» (Proverbios 30, 31), al que Dios dotó de «inteligencia» (Job 38, 36). Y en el Nuevo Testamento Jesús le vaticinó a Pedro en la noche de la última cena que lo negaría «tres veces» (Lucas 22, 34; Mateo 26, 34; Marcos 14, 30; Juan 13, 38), antes de que cantara el gallo. Lo que efectivamente ocurrió cuando apresaron al Señor y después el gallo cantó. Al darse cuenta Pedro del cumplimiento de las palabras del Hijo de Dios rompió a llorar (Lucas 22, 54-62; Mateo 26, 69-75; Marcos 14, 66-72; Juan 18, 16-27).

Tampoco hay que olvidar la célebre Misa de Gallo en la que se conmemora el nacimiento de Cristo. Liturgia que tiene lugar al arrancar el 25 de diciembre, a las doce de la noche. Según la tradición romana de que el día comenzaba con el «canto del gallo», es decir, a medianoche. Vigilia instaurada en el siglo V por el papa Sixto III.

Las veletas de las Iglesias

Ave que domina la cúspide de las iglesias, colocadas en las veletas donde se solían introducir reliquias. Como muestra de la victoria de la Luz frente a la oscuridad, pues es el último al que tocan los destellos del Sol y el primero en abrazar el nuevo día. Habilitado para disipar las tinieblas de la ignorancia, función realizada por la institución eclesiástica. Alegoría de la resurrección, al proclamar un renovado comienzo.

«El gallo domina la cúspide de las iglesias, colocados en las veletas donde se solían introducir reliquias. Como muestra de la victoria de la Luz frente a la oscuridad». Compartir en X

Como dato anecdótico, cabe reseñar el prodigioso hecho de hallar intacto el gallo de bronce de la aguja de la catedral de Notre Dame de París. Después de que quedara la colosal estructura arquitectónica devastada por el fuego, durante el incendio sufrido la tarde del 15 de abril de 2019. Gallo que custodiaba tres reliquias, entre las que se hallaba una espina de la corona de Cristo. En verdad, algo cuanto menos sorprendente y que hay que reconocer que está en sintonía con el significado simbólico atribuido a esta ave.

«Cabe reseñar el prodigioso hecho de hallar intacto el gallo de bronce de la aguja de la catedral de Notre Dame de París. Después de que quedara la colosal estructura arquitectónica devastada por el fuego». Compartir en X

Cuarto de reflexiones masónico

En suma, el gallo evoca al vigilante que evita que nos podamos caer. No en vano, se encuentra dibujado en el cuarto de reflexiones masónico, al que se añaden las palabras «vigilancia y perseverancia». Lo que indica al masón que ha de estar atento a la enseñanza transmitida por la simbología y ser consciente de que únicamente por medio del constante esfuerzo adquirirá el conocimiento.

El gallo en el islam

En el islam se dice que el canto del gallo avisa de que ha visto un ángel, momento preciso para solicitar al Todopoderoso su ayuda. Ave al que se venera desde que Mahoma lo contempló cuando pasó por el primer Cielo junto al Ángel Gabriel, en su ascensión a los siete Cielos. Gallo que convida con su canto a los musulmanes a la oración del amanecer.

«En el islam se dice que el canto del gallo avisa de que ha visto un ángel, momento preciso para solicitar al Todopoderoso su ayuda». Compartir en X

Abraxas

Por otro lado, en la antigüedad una de las deidades míticas era Abraxas, representada con cabeza de gallo y piernas de serpientes. Divinidad en la que convergían lo bueno y lo malo. En definitiva, la dualidad inherente al propio ser humano. Magnánimo con los puros de corazón e implacable frente a los corrompidos. De quien proviene la popular palabra mágica de «abracadabra».

«En la antigüedad una de las deidades míticas era Abraxas, representada con cabeza de gallo y piernas de serpientes. Divinidad en la que convergían lo bueno y lo malo». Compartir en X

El gallo en la mitología clásica

El gallo es uno de los símbolos que se le atribuye al dios griego Hermes, Mercurio para los romanos, el equivalente al Thot de los egipcios. Conector del mundo terrenal con el espiritual. Psicopompo que guía a los difuntos hasta el Más Allá. También el dios de los muertos, Hades, resultaba habitual que se lo representara con un gallo, animal que se ofrecía en sacrificio a las divinidades. Por su parte en la mitología nórdica se vaticina que el fin de los días, el Ragnarok, será revelado por tres gallos. Uno será el encargado de despertar a los dioses, el otro a los seres del inframundo y el tercero a los gigantes.

«En la mitología nórdica se vaticina que el fin de los días, el Ragnarok, será revelado por tres gallos. Uno será el encargado de despertar a los dioses, el otro a los seres del inframundo y el tercero a los gigantes». Compartir en X

La diosa del Sol Amaterasu, mitología japonesa

El gallo en la mitología japonesa

En Japón hay una historia que narra que la diosa del Sol Amaterasu se había recluido en una cueva, tras los ataques de su hermano Suzanoo. Lo que tenía muy preocupados al resto de dioses, porque con su decisión había sumido en la oscuridad al Cielo y la Tierra. En consecuencia, idearon un ardid para hacer salir a Amaterasu de su escondite.

Entonces, con la intención de suscitar su curiosidad, los dioses le dijeron a Amaterasu que fuera había una diosa superior a ella. Por lo que Amaterasu deseosa de saber quién era salió de la cueva. A su entrada habían colocado un espejo para que viera su propio reflejo. Cuando Amaterasu estaba absorta contemplando su hermosa imagen, el resto de dioses aprovecharon para taponar la cueva e impedirle así que retornara a la misma. Mientras, se escuchaba el canto de un gallo posado en un torii. De ahí que en el acceso a los templos sintoístas se coloque un torii en recuerdo de este episodio, advertencia de que se penetra en un espacio sagrado, icono de la buena suerte.

El gallo en la tradición china

En la tradición china se piensa que solo doce animales acudieron a la llamada de Buda, entre los que se encontraba el gallo. Es por ello que los premió para que dirigieran cada año. De modo que supuestamente las personas nacidas en un año concreto se rigen por las cualidades del animal que lo gobierna.

«En la tradición china se piensa que solo doce animales acudieron a la llamada de Buda, entre los que se encontraba el gallo. Es por ello que los premió para que dirigieran cada año». Compartir en X

Respecto al gallo cabe resaltar el orgullo, la seguridad que tiene de sí, lo que puede derivar en la pretensión de imponerse a los demás. De ellos se destaca asimismo su inteligencia, su sinceridad y lealtad. Son sujetos que les gusta que los admiren, lo que puede llevarlos a la vanidad. Nunca se mostrarán desarreglados. En esta línea se sitúa aquella adivinanza española que afirma: «No vuela muy alto, pero es presumido, calza espuelas, mira con ojos feroces, soberbio y distante […] se levanta pronto, grita a dos voces, qué es» .

Las virtudes del gallo

La cultura china otorga cinco virtudes al gallo. Su cresta roja los muestra como aptos para desempeñar actividades de dirección. Sus espolones encarnan su inclinación al mando. Destacan además su valentía en la lucha. Así como su bondad a la hora de proteger a las gallinas. Dignos de confianza, por su eterno e invariable anuncio de la llegada del día. Espanta los malos espíritus nocturnos y atrae las buenas vibraciones.

«En la tradición china se dice que el gallo espanta los malos espíritus nocturnos y atrae las buenas vibraciones». Compartir en X

En los cuentos chinos se describe el pavor de los fantasmas al canto del gallo. Ave que encarna la prosperidad. Razón por la que en el Feng Shui se insta a colocar la figura del gallo en el hogar u oficina, en concreto, en el rincón oeste. De esta forma se renueva la energía de las estancias. Previene también de los cotilleos y maledicencias. Aunque sus colores ofrecen variantes a este respecto: si es rojo acaba con los cotilleos y si es blanco dulcifica lo que se comente. Por lo que se recomienda encarecidamente su uso a los políticos o a aquellos profesionales expuestos sobremanera a lo que digan los demás.

El gallo en el hinduismo

Dentro del hinduismo en el estandarte del dios de la guerra Karttikeya, líder de las tropas que combaten a los demonios, hay un gallo. Como recuerdo de haber presuntamente partido en dos al demonio Sura Padam. Pedazos de los que convirtió una parte en el gallo su bandera y la otra en un pavo real al que cabalga.

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Bibliografía

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Del Río, J. C. La vía de los kami: el espíritu shinto. Escuela de Filosofía de Nueva Acrópolis. Obtenido el 28 de noviembre de 2019, de: https://filosofia.nueva-acropolis.es/2017/la-via-los-kami-espiritu-shinto/

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Hernández, M. Simbología secreta de «Perito en Lunas». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Obtenido el 29 de noviembre de 2019, de: https://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/35794907878146508754491/p0000014.htm

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Personajes mitológicos. Abraxas (2009, 8 de abril). El pensante. Obtenido el 28 de noviembre de 2019, de: https://www.elpensante.com/personajes-mitologicos-abraxas/

Vídeo


🎥 La diferencia entre liturgia, taumaturgia y teúrgia

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Categoría: Simbolismo

Si en el vídeo anterior hablé del significado simbólico del número trece, hoy nos adentraremos en la distinción entre liturgia, taumaturgia y teúrgia. Liturgia que hace referencia al culto público; mientras que la taumaturgia y teúrgia están vinculadas al carácter de conexión individual con la divinidad, vía por la que se ejecutaban presuntos actos prodigiosos en el plano corporal. Tanto la taumaturgia, como la teúrgia despertaron un enorme rechazo en la res publica christiana del Medievo, con la consecuente persecución de aquellos sujetos capaces de realizar supuestos hechos extraordinarios. Sin embargo, la aparición de este tipo de excepcionales personas hay que buscarlas a las orillas del Nilo, en el aún hoy enigmático y fascinante Antiguo Egipto.

Liturgia

Pues bien, la palabra liturgia deriva del griego y se refiere a la forma en que se celebran los rituales públicos, ya sean religiosos o no. En suma, alude a todos los componentes y reglas ceremoniales establecidas para la realización de un acto. Conforme a esta definición en el Antiguo Testamento ya se habla de «vestiduras litúrgicas para el culto» (Éxodo 39, 1), «para oficiar en el Santuario» consagrado a Dios (Éxodo 39, 41). Análogo sentido al que se le da en el Nuevo Testamento. Donde se cita al sacerdote Zacarías que vivió en tiempo de Herodes, a quien «se le apareció el Ángel» Gabriel cuando ejercía la función sacerdotal de quemar incienso en el Santuario, «según la costumbre litúrgica». Enviado del Señor que le anunció que lo haría padre de Juan el Bautista, pese a que su mujer era infértil y ambos contaban con una avanzada edad (Lucas 1).

Eucaristía

Así, por ejemplo, dentro de la religión católica uno de los actos litúrgicos preponderantes es la Eucaristía. Donde se toma el pan y el vino, alegoría del cuerpo y sangre de Cristo (1 Corintios 10, 16) cuya ingesta escenifica la unión con él. Debido a que siempre hay que tener presente que para los católicos lo fundamental era mantener al grupo unido hasta la segunda venida de Cristo, la Parusía. Momento en el que se produciría la salvación. Por consiguiente, lo significativo era el grupo que constituía el cuerpo de Cristo, la «Iglesia de Dios» (1 Corintios 1, 2). Para evitar fricciones san Pablo exhortaba a que los fuertes y los débiles convergieran en un mismo punto y a que tuvieran igual forma «de pensar» (1 Corintios 1, 10).

La heterodoxia

Porque, si en los dispares cultos mistéricos el iniciado va absorbiendo conocimientos según su particular progreso y raciocinio, para los católicos todos debían compartir igual saber. Solamente la «Gran Iglesia» estaba habilitada para transmitir el mensaje y para intermediar con el Todopoderoso. La exclusiva depositaria del poder espiritual en la Tierra, por lo que si se accedía a lo divino sin pasar por ella se interpretaba que la apelación había sido al Maligno.

De modo que por miedo a que el colectivo católico se fraccionara, desde los primeros momentos el cristianismo empezó a apartar a las voces discrepantes. Ya en el Nuevo Testamento se advierte de cuidarse de aquellos que se desvían de la verdadera doctrina seducidos por el Demonio (1 Timoteo 4, 1). Hasta alcanzar el momento culmen con la instauración de la Inquisición. Institución creada en principio para represaliar a los cátaros que defendían una corriente gnóstica.

La «teología de la restauración de Israel»

Pero claro está, todo este pensamiento se ha de valorar en su contexto. En un cristianismo inicial plenamente convencido de que lo importante era la llegada del fin de los días, en la que Cristo retornaría. Y, según los postulados de la «teología de la restauración de Israel», ese instante nada más que devendría cuando se convirtieran el mayor número de gentiles, o sea, paganos. Instante en el que se terminarían las penurias del pueblo de Dios (Romanos 11, 25-27) y se cumpliría la promesa que le hizo a Abraham, respecto a convertirlo en padre de «multitud de naciones» (Génesis 17, 5). Promesa que Abraham creyó ciegamente, a pesar de que fuese muy complicada su consumación, al ser su esposa estéril. En consecuencia, idéntica a la fe sin condicionantes que se exige a los seguidores de Cristo.

De manera que los cristianos acabaron por creer que la conversión tenía que ser de todos. Una actividad evangelizadora intrínseca a la propia religión. Iglesia a la que además se le adhiere el calificativo de católica, es decir, universal. A lo que se une que tras la caída del Imperio romano en el 476 el cristianismo se erigió como su depositaria cultural. Artífice de la unión de las distintas tribus europeas bajo el paraguas de una misma identidad. Una época en la que las esferas de la política y la religión no estaban separadas. Una sociedad a cuya cabeza estaba Cristo, que delegaba su poder en la Iglesia y esta a su vez otorgaba el temporal a los monarcas para que salvaguardaran la unidad de la res publica christiana.

Taumaturgia

Si se parte de esta mentalidad resulta factible comprender la razón por la que la taumaturgia fue condenada en un Occidente cristianizado. La taumaturgia se refiere a la facultad de algunos individuos para concretar hipotéticos milagros. Uno de estos precedentes lo hallamos en los magos del Estado egipcio. Sacerdotes que practicaban el poder Heka, al cual hice mención en dos de mis libros: La Hermandad de Doña Blanca y Simbología.

Magia

Y es que el Talmud dice: «Diez medidas de [magia] descendieron al mundo; Egipto recibió nueve, y el resto del mundo la otra». Término que hay que entender como la conexión armónica con el entorno, lo que les permitía materializar lo pensado corporalmente. Muy distinto al concepto de magia que se albergará después en la sociedad grecolatina. A causa de que para los egipcios lo primordial era preservar una plena actitud ética, de lo contrario se producirían desequilibrios y se interrumpiría la canalización energética. Incluso se contemplaban contundentes penas para aquel que hiciera un mal uso de este poder.

Prácticas profesadas además por los chamanes. Asimismo, en la Biblia se relatan episodios muy similares a los de los magos del Estado egipcio. Cabe citar la vara portada por Moisés con la que llevó a cabo sobresalientes milagros. Con ella lanzó las diez plagas sobre Egipto (Éxodo 7-11), separó las aguas del mar Rojo (Éxodo 14) o hizo que brotara agua de una roca en Horeb para dar de beber a los israelitas (Éxodo 17). Inclusive el Señor transformó su «bastón» en una serpiente frente a la zarza ardiendo (Éxodo 4, 2-4).

Bastón que recuerda al portado por los faraones y cargado de poder Heka. Puesto que los magos del Estado ejercían la magia siempre en nombre del faraón, los que presuntamente contaban con la ascendencia divina. Cetro que se entregará a lo largo de la historia a los monarcas. Varita mágica con la que se representa igualmente en las leyendas a las hadas o brujas.

Los filósofos

Milagros que también se atribuirán con posterioridad a Pitágoras, instruido por los magos del Estado egipcio. Quien, para distinguirse de ellos, acuñó el vocablo filósofo. Visto que para Pitágoras los únicos sabios eran los egipcios, los demás meros aspirantes a conseguir la sabiduría, o sea, filósofos. Filosofía que el cristianismo acabó por prohibir al calificarla en el Nuevo Testamento como «engañosa» (Colosenses 2, 8).

De Pitágoras se decía que curaba con la música, al retornar el equilibro al desequilibrado cuerpo enfermo. Los pitagóricos, como los egipcios, estaban obligados a guardar un férreo comportamiento moral. Otro destacado taumaturgo fue Apolonio de Tiana. Contemporáneo de Jesús y como el Hijo del Creador se afirma que sanaba y resucitaba a los muertos. A Apolonio de Tiana se le adjudica la autoría de uno de los textos principales del hermetismo, la Tabla de Esmeralda. Hermetismo que era la interpretación griega de la magia egipcia y a la que se la denomina como «religión de la mente». Una taumaturgia que abarcaba todos los saberes.

Invocar a los ángeles, práctica de teúrgia

Teúrgia

Mientras que la teúrgia se centra en la invocación de entes espirituales para conseguir su ayuda. Apoyo solicitado a esos taumaturgos o «hombres divinos» y dentro del ámbito cristiano a los santos o ángeles. Por su parte, en la tradición judía se narra la visión del profeta Ezequiel cuando vislumbró al Altísimo en su trono (Ezequiel 1), la Merkabá. Es por eso que los místicos hebreos se sometían a una profunda meditación, en pro de lograr esta magnánima contemplación y recibir la ansiada revelación. Mas antes tenían que pasar por varias dimensiones custodiadas por ángeles, por lo que debían invocarlos e intentar controlarlos si querían ascender.

La «reintegración del ser»

Otro testimonio de estas prácticas teúrgicas lo encontramos en el siglo XVIII, en los Elegidos-Cohen de Martínez de Pasqually. Rama masónica derivada del rito escocés. Sin embargo, su secretario Louis Claude de Saint Martin, el llamado Filósofo Desconocido, piedra clave del martinismo, avisará del peligro de estas conexiones con seres sobrenaturales. Para él, dado que el individuo permanece corrompido por el pecado original, en este tipo de contactos lo más probable es que se atraiga a fuerzas de semejante degradada vibración. Ya que vivimos fragmentados, de ahí que nuestro objetivo sea retornar a la unidad original, la «reintegración del ser» de los martinistas. A saber, transformarnos en el Rebis alquímico, en el Adam Kadmón de la cábala.

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Bibliografía

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Biasi, J. (2006). El Martinismo. Los servidores desconocidos del cristianismo. Madrid: Editorial Dilema.

Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 21 de noviembre de 2019, de: https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Martín Valentín, F. (2002). Los magos del Antiguo Egipto. Madrid: OBERÓN (Grupo Anaya).

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Melián, I. (2017). Simbología de La Hermandad de Doña Blanca. Createspace Independent Pub.

Melián, I. (2019). El poder del símbolo. Independently published.

Melián, I. (2019). La corrupción inarmónica. Independently published.

Oliver Monserrat, A. (1988). Seminario sobre la Edad Media.

Piñero, A. (2008). Año I. Israel y su mundo cuando nació Jesús. Madrid: Ediciones Laberinto.

Piñero, A. (2014). Los cristianismos derrotados. ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? (5ª edición). Madrid: Editorial EDAF.

Piñero, A. (2015). Guía para entender a Pablo de Tarso. Una interpretación del pensamiento paulino. Madrid: Editorial Trotta.

Piñero, A. (2016). Guía para entender el Nuevo Testamento (Cuarta edición, primera reimpresión). Madrid: Editorial Trotta.

Piulats Riu, O. (2010). Egiptosophia. Relectura del mito al logos (Edición digital). Barcelona: Editorial Kairós.

Vivenza, J. (2010). Las enseñanzas secretas del martinismo. Madrid: Editorial Dilema.

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🎥 El simbolismo del número 13

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El fin de la Orden del Templo

Si en el vídeo anterior hablé del simbolismo y origen de la popular fiesta de Halloween, hoy nos adentraremos en el significado simbólico del número trece. Pues trece eran los integrantes de La Hermandad de Doña Blanca, doce componentes más el gran maestre. Miembros de la sociedad secreta que da título a uno de mis libros. Una caballería espiritual que provocaría el advenimiento de la tercera Gran Reforma, la anhelada «Edad del Espíritu Santo» preconizada por el abad calabrés Joaquín de Fiore.

Fue precisamente un día trece cuando Felipe el Hermoso ordenó apresar a los míticos templarios, un viernes de 1307. Monarca que urdió una trampa contra la Orden al citar al gran maestre Jacques de Molay en París. Quien fue quemado vivo en la hoguera tras ser cruelmente torturado. Mas antes de perecer en las llamas inquisitoriales lanzó una maldición contra el rey y el papa, Clemente V. El monje guerrero les vaticinó que ese mismo año dejarían este mundo para responder ante Dios por la enorme infamia cometida y así como predijo a los pocos meses fallecieron.

La última cena

Los trece comensales de la última cena

Además, en la última cena «Jesús se sentó a la mesa con los» doce apóstoles (Lucas 22, 14), lo que hacían un total de trece comensales. Donde anunció que uno de ellos lo vendería (Lucas 22, 21). Seguidamente devendría una etapa atribulada para el grupo, Jesús fue crucificado y el resto no tuvo un mejor final.

Judas Iscariote, el convidado número trece, después de traicionar al Maestro por «treinta monedas de plata» (Mateo 26, 14-16) se ahorcó (Mateo 27, 5). Pedro, como el Hijo del Señor, murió crucificado; no obstante, él bocabajo, tal como había predicho Jesús (Juan 21, 18-19). Andrés encontró la muerte en Grecia, al que hicieron sufrir en una cruz en forma de «X», la que con posterioridad recibiría el nombre de Cruz de San Andrés. También Simón y Mateo padecieron el martirio. Santiago el Mayor, «hermano de Juan» el apóstol, fue mandado a decapitar por Herodes (Hechos 12, 1-2). Lo mismo que Judas Tadeo, a quien le cortaron la cabeza en Persia. A Santiago el Menor lo mataron a golpes. A Bartolomé le arrancaron la piel. Felipe fue apedreado en Hierápolis. Tomás sucumbió a manos de una lanza. Si bien Juan el apóstol, aunque le infligieron profundos tormentos acabó sus días por causas naturales.

Pero no hay que olvidar a los apóstoles que se añadieron luego de la crucifixión de Jesús. Como Matías al que se le ocasionó un enorme suplicio, nombrado sustituto de Judas Iscariote a causa de la comisión de su felonía (Hechos 1, 23-26). Y el trascendental san Pablo para el fortalecimiento de la doctrina cristiana, a quien le cortaron la cabeza.

La mitología nórdica

La mitología nórdica habla de que Loki, la divinidad del engaño, fue el asistente número trece a la cena del Valhalla, el salón de los muertos. Donde a través de sus ardides consiguió que muriera el dios de la alegría, Balder el Hermoso, para así sumir a la Tierra en la oscuridad. De manera análoga hay que tener presente que la llegada del Anticristo se narra en el capítulo trece del Apocalipsis bíblico. En la carta número trece del Tarot aparece la muerte. Aversión al número trece calificada como triscaidecafobia. Y trece son los espíritus malignos que menciona la cábala.

El mal presagio del martes para el cristianismo

Por otro lado, Marte era el dios de la guerra para los romanos, el equivalente al Ares de los griegos. Deidad que traía la destrucción a los pueblos y que se representaba como un guerrero. Ser mitológico que dio nombre al cuarto planeta del sistema solar y al tercer día de la semana, por lo que emprender algo en esa jornada no podía comportar nada bueno. De ahí que popularmente se diga: «Para los desgraciados todos los días son martes».

Puesto que parece ser que un martes de 1453 los cristianos perdieron Constantinopla, el último bastión de la parte oriental del antiguo Imperio romano. Momento en el que se trasladó todo el conocimiento esotérico de Oriente a Occidente. Ingente labor de divulgación realizada por Marsilio Ficino en Florencia. Gracias a sus traducciones el platonismo se reintrodujo en una Europa dominada hasta entonces por un aristotelismo defendido por la escolástica. Asimismo, a partir del griego que enseñaron los sabios provenientes de Constantinopla los occidentales pudieron beber de las fuentes originales del hermetismo, el pitagorismo o los postulados de Orfeo, incluso de las máximas de Zoroastro.

El mal augurio del martes trece en España

Tampoco cabe olvidar que en la península ibérica un martes y trece de 1134 cayó Alfonso I de Aragón, el Batallador, en una encarnizada lucha a manos de los musulmanes. El martes y trece de 1276 Jaime I el Conquistador tuvo importantes derrotas. Así la fusión entre el número y el día desde entonces comporta un presagio de mal agüero en España. No en vano el sabio refranero popular afirma: «En martes y trece, ni te cases ni te embarques». Un desproporcionado miedo a un día y a un número al que se le aplica el tecnicismo de trezidavomartiofobia. Porque un martes y trece narra una creencia que Dios confundió las lenguas de la Torre de Babel.

El calendario lunar de trece meses

Ahora bien, en los antiguos calendarios el año se dividía en trece meses y no en doce. Doce meses contemplados por los romanos a través del calendario solar juliano, denominación relacionada con su artífice Julio César, quien lo impuso en el año 45 a. C. Con posterioridad fue reemplazado por el gregoriano promulgado en 1582 por el papa Gregorio XIII y que corresponde al utilizado actualmente.

Sin embargo, el ancestral calendario de trece meses es un calendario lunar. Ya que en un año acontecen trece lunas llenas, con lo que había trece periodos de veintiocho días. O sea, trecientos sesenta y cuatro días a los que se añadía un día fuera del calendario, necesario para la sincronización del planeta.

El calendario lunar femenino

Visto que hay que recordar que a lo largo de la historia el Sol se ha asociado a lo masculino y la Luna a lo femenino. Por consiguiente, para las distintas tradiciones iniciáticas es necesaria la fusión entre ambos, las bodas alquímicas del rey y la reina, para retornar al estado original, al Rebis, el Adom Kadmón de la cábala. En suma, «la reintegración del ser» martinista.

La mujer en el mundo cristiano

Mientras que en la cultura romana y por ende en la cristiana la mujer estaba relegada a un plano secundario. Mujeres que ya para Aristóteles no se podían convertir en ciudadanos. Por su parte Filón de Alejandría, que tuvo una gran ascendencia sobre el cristianismo, aseguraba en el siglo I que para poder avanzar era necesario asumir el rol masculino y desterrar el femenino. A lo que se ha de añadir que en el mundo romano la mujer debía vivir sometida al padre, al marido o en defectos de estos a un tutor.

Sin contar el concepto que de ella se interpretaba a partir de algunos pasajes bíblicos, a la que se veta completamente de la vida pública desde el siglo IV. Al responsabilizarlas del pecado y la muerte (Eclesiástico 25, 24), por ceder ante la tentación de la Serpiente (Génesis 3, 6).

Algunos evangelios apócrifos señalan a María Magdalena como la discípula número trece. Lo que de habérsela considerado uno de los apóstoles, hubiese permitido a las mujeres acceder al cargo de obispo. Empero, para desprestigiarla el papa Gregorio I se inventó que fue una prostituta arrepentida, de lo que tuvo que retractarse la Iglesia en 1969. Y hoy por hoy las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotes (Canon 1024 del Código de Derecho Canónico).

Las brujas

Quizás a través de esto se pueda entender cómo en una cultura eminentemente masculina la concepción lunar fue vilipendiada e incluso estigmatizada por medio del número trece. Calendario lunar seguido por las que calificaron como brujas en la Edad Media, mujeres que mantenían los ritos antiguos de conexión con la Madre Tierra. La vía a la que apelaban los más antiguos para alcanzar lo espiritual. Suplida en el cristianismo primero por la figura de Cristo y luego por la «Gran Iglesia». Dado que el máximo apogeo del culto a la Virgen María se produjo con san Bernardo de Claraval, el que dio cobertura intelectual a los templarios. Pero su línea mística fue derrotada por la excesivamente racional de la escolástica dentro de la institución eclesiástica.

Hipotéticas brujas que se reunían la noche del viernes hasta la madrugada del sábado para sus actividades chamánicas de unión con la Naturaleza. Seguidoras del calendario lunar de trece meses de veintiocho días cada uno, idénticos a los del ciclo menstrual femenino. Condenadas por apartarse de la senda prefijada por la sociedad cristiana de la época. Debido a que para los cristianos todo aquel que no apelaba a la Iglesia para conectar con la divinidad, el único interlocutor válido, se deducía que lo había hecho con el Demonio.

Los aquelarres

Congregaciones que recibían el nombre de aquelarre o sabbat, el sábado día sagrado de descanso del judaísmo. Un intento más de relacionar a esta religión con las actividades más abyectas, al no reconocer a Cristo como Mesías y ser los presuntos culpables de su muerte. El grupo convocado, según las leyendas, estaba conformado por trece participantes.

Lo que nos lleva a preguntarnos si verdaderamente el número trece es de mala suerte o si por el contrario fue una estrategia más para relegar a la mujer a lo largo de la historia. Sin darse cuenta de que el genuino avance solamente se producirá cuando lo masculino y lo femenino logren el equilibrio, opuestos que se complementan y no se contraponen.

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El simbolismo del número 13 –
(c) –
Ibiza Melián

Bibliografía

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Baring, A. y Cashford, J. (2005). El mito de la diosa. Evolución de una imagen. Madrid: Ediciones Siruela (Obra original publicada en 1991).

Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 22 de enero de 2020, de: https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Código de Derecho Canónico. La Santa Sede. Obtenido el 22 de enero de 2020, de: https://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Lule Zavala, M. (2017, 30 de mayo). Este fue el destino de los 12 Apóstoles después de Jesucristo. ChurchPOP. Obtenido el 14 de noviembre de 2019, de: https://es.churchpop.com/2017/05/30/este-fue-destino-los-12-apostoles-despues-jesucristo/

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Melián, I. (2019). La corrupción inarmónica. Independently published.

Piñero, A. (2014). Los cristianismos derrotados. ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? (5ª edición), pp. 147-154. Madrid: Editorial EDAF.

U. M. (2014, 13 de mayo). El porqué del «Martes y 13» y otras supersticiones. ABC.

Vídeo


🎥 El simbolismo y origen de 🎃 Halloween

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Categoría: Simbolismo

Origen

Si en el vídeo anterior hablé del cuarenta, número que en las diferentes culturas entraña un enorme poder de transformación, hoy nos adentraremos en el simbolismo de la popular fiesta de Halloween. Día en el que los niños van de casa en casa y reciben dulces, tras pronunciar la característica consigna de «truco o trato». Fecha en la que el imaginario colectivo se inunda de murciélagos, fantasmas, esqueletos, calabazas, brujas, escobas y gatos negros. Felino que aparecía en uno de mis cuentos, «María la Judía», recopilado en mi libro Crisis de fe y otros relatos.

El término Halloween surge a partir de la contracción del inglés All Hallows’ Eve, o sea, «Víspera de Todos los Santos». Efeméride de Todos los Santos, All Hallows’, que instauró el cristianismo el uno de noviembre de cada año. Donde se recuerda a los familiares fallecidos y se les dejan flores en el cementerio.

El Samhain

Pero, las raíces de esta festividad se remontan a hace más de dos milenios y hay que buscarlas en la ancestral cultura celta. En el Samhain, la conmemoración del fin del verano que tenía lugar entre la noche que va del treintaiuno de octubre al uno de noviembre. Momento que coincidía entre la mitad del equinoccio de otoño y del solsticio de invierno. Donde el ciclo luminoso daba lugar a otro oscuro. Por lo que durante esa noche la línea que separaba al mundo terrenal con el espiritual se podía confundir. Era un instante propicio para contactar con los familiares difuntos. No obstante, las personas se disfrazaban con pieles de animales para despistar a los malos espíritus y que no pudieran arrastrarlos consigo. Aunque los primeros textos mencionan una celebración de tres días.

En el ritual los sacerdotes druidas encendían unas hogueras en la cima de las montañas con las que espantaban a las criaturas fantasmagóricas. Donde era normal que se vislumbraran murciélagos, que se acercaban a comer los insectos atraídos por la luz. Se realizaban sacrificios y los habitantes llevaban alimentos para degustarlos junto a los demás miembros de la comunidad. También esta velada era propiciatoria para desvelar el futuro. Después los integrantes del clan cogerían una llama de la hoguera para prenderla en sus hogares.

División del año en dos etapas

Hay que tener en cuenta que los celtas dividían el año solo en dos etapas y no en cuatro como hacemos ahora. A saber, para nosotros las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Una de las etapas para los celtas era la de las cosechas, la correspondiente a la primavera y verano. Mientras que la otra era la de la muerte, la atinente a otoño e invierno. Porque si la fase de las cosechas, la de la vida, no había sido productiva, esto comportaría que devendría un periodo de hambruna y por lo tanto se incrementaría la mortandad. Visto que, en la temporada oscura las frías temperaturas no permitirían que nada germinara. Estación en el que las noches son más largas que las del ciclo precedente.

Antes de comenzar el Samhain la cosecha debía estar totalmente recogida. Si por alguna razón no se había podido hacer, se tenía que dejar como estaba. A causa de que los celtas pensaban que esa recolecta ya pertenecía a los habitantes del Otro Mundo. Asimismo, relatan algunas crónicas que durante esa noche se narraban cuentos.

El cristianismo

Los romanos absorbieron las tradiciones de los celtas, después de conquistar sus regiones. Quienes ya tenían un festejo similar para enaltecer el término del periodo de cosechas. De manera que hicieron una síntesis entre ambos. El Día de Todos los Santos se incorporó al cristianismo en el siglo VII, aunque inicialmente correspondía al 13 de mayo, al coincidir con la fiesta de Lemuria, una celebración romana a los fallecidos.

En el siglo IX el papa Gregorio IV hizo coincidir el día de Todos los Santos con el del primigenio Samhain. Con la intención de incorporar al mayor número de fieles cambió la fecha a la del uno de noviembre, para debilitar con ello el seguimiento del antiguo rito celta. Mas como el Samhain tenía lugar el treintaiuno de octubre el pueblo rebautizó esa noche como All Hallows’ Eve, o sea, «Víspera de Todos los Santos», para acabar en la contracción Halloween. Y además la Iglesia instituyó el dos de noviembre como el Día de los Difuntos, con lo que los componentes de la celebración que conocemos hoy ya estaban establecidos.

Readaptación de los mitos y leyendas

Esta readaptación de los mitos y leyendas de unas culturas a otras tiene su explicación en la psicología, tal como detallé en mi otro libro titulado Simbología. Debido a que «la mente humana es bastante reacia a aceptar» una renovación completa de sus creencias. Por consiguiente, lo usual es que se intenten leves alteraciones. A saber, a partir de «los conocimientos y experiencias del propio individuo se añaden elementos nuevos. Es decir, se enriquecen sus concepciones previas; pero no se contradicen»[1]. Y de este modo se logra que el sujeto se adhiera fácilmente a la supuesta nueva propuesta.

Porque cabe recordar que el objetivo primordial del cristianismo es la segunda venida de Cristo, la parusía, momento en el que se producirá la salvación. Y para ello era necesario que se convirtieran el mayor número de fieles, según la «teología de la restauración de Israel» defendida por san Pablo. Un número significativo de las distintas naciones de las que prometió Dios a Abraham que lo haría padre (Génesis 17, 5). De ahí que la misión evangelizadora fuera vital.

Los pastelillos de almas

Si el origen de Halloween está en el Samhain celta, la costumbre de dar dulces se remonta a los pastelillos de almas de la Edad Media. Tortas normalmente con una cruz marcada en su parte superior. Dulces que solían pedir los niños o personas sin recursos de casa en casa la «Víspera de Todos los Santos». A cambio se comprometían a rezar por las almas del Purgatorio o cantarles una canción. Oraciones que, para la Iglesia, si eran bastantes, podrían conseguir que los penados ascendiesen al Cielo.

La caza de brujas

Edad Media donde se desencadenó la caza de brujas. Mayormente mujeres que no se adaptaban al rol que la sociedad cristiana había designado para ellas. Féminas que desde los romanos vivían sometidas al esposo, al padre o en defecto de estos a un tutor. Por lo que si carecían de un apoyo masculino ya estaban marcadas. A lo que se une que frecuentemente preservaban componentes culturales ancestrales. Curaban mediante la utilización de elementos naturales. Al no utilizar la línea de intermediación de la Iglesia para conectar con lo espiritual, se interpretaba que habían apelado al Maligno. Con lo que, sobre todo en el norte de Europa, fueron duramente represaliadas, al culpárselas de todos los males. Y es que siempre es más fácil achacar a los demás los males propios, que reflexionar respecto a los mismos y asumir nuestras equivocaciones.

Mujeres que vivían solas y a las que se las etiquetó con los artilugios propios del hogar. Entre ellos las escobas usadas para barrer o las marmitas para cocinar. Utensilios que podían estar en cualquier casa de aquel tiempo, pero que se identificaban claramente con las mujeres. A esto hay que añadir los gatos, que escogían para descansar los lugares cercanos al fuego y las escobas. La fantasiosa imaginación de la época creyó que las brujas evitaban ser apresadas transformándose en gatos. Finalmente, el sombrero acabado en punta de las brujas era simplemente una modificación del que se ponían las campesinas en la Edad Media.

Jack O´Lantern

La leyenda de Jack O´Lantern

Por su parte, las calabazas alumbradas en su interior tienen su base en la leyenda irlandesa de Jack O´Lantern, es decir, Jack el de la linterna. Según el cuento, Jack, apodado el tacaño, como era común en él, estaba en la taberna bebiendo. Donde tuvo la mala fortuna de encontrarse con el Demonio, así que ni corto ni perezoso lo convidó a tomar un trago. A la hora de pagar, Jack, fiel a su apodo, no quería hacerlo. De modo que se las ingenió para convencer al Diablo de que se convirtiera en una moneda. Una vez accedió a su petición, Jack no abonó su bebida y guardó la moneda en su bolsillo junto a una cruz de plata, con el fin de atrapar al Diablo y que no pudiese retornar a su figura original. Aunque finalmente lo soltó, tras prometerle que no reclamaría su alma por diez años.

Una vez pasaron los diez años Jack volvió a encontrar al Demonio en un bosque, quien ahora sí que venía a por su alma. Mas, Jack le suplicó que le concediera un último deseo. Por lo que solicitó al Diablo que le bajase una manzana de un árbol. Cuando el Demonio subió al árbol Jack dibujó una cruz en el mismo y le hizo comprometerse con que jamás volvería a por su alma. Lo que el Diablo no tuvo más remedio que aceptar para poder bajar.

Las linternas de calabaza

Cuando Jack murió el Cielo no podía permitir entrar a un sujeto borracho y de tan mala vida como él. Y el Diablo tampoco lo quería, puesto que había garantizado que no se quedaría con su alma. De manera que el Demonio decidió mandarlo a vagar eternamente por las noches oscuras, simplemente le entregó una llama para que pudiera alumbrar su camino. Llama que Jack introdujo en un nabo. De ahí que los irlandeses tallaran nabos y situaran en su interior una vela, en alusión a la historia de Jack O´Lantern. Hortaliza cambiada por una calabaza cuando los europeos trasladaron la tradición a Norteamérica, dado que su cultivo era más abundante. Con esta linterna sus portadores pretendían ahuyentar a los malos espíritus como Jack.

Noche de Ánimas

La Noche de Ánimas

Como hemos visto la popular fiesta de Halloween tiene sus orígenes en las más antiguas tradiciones. Honra a los que se han ido al otro lado presente en las dispares culturas, en la que los festejos reciben variados nombres. Cabe rememorar la peculiar Noche de Ánimas en tierras españolas o la particular Noche de los Finados en Canarias. Inclusive el espectacular Día de Muertos en México. De manera análoga es común a todas ellas la narración de historias, la confección de dulces especiales y que se encendieran velas por los fallecidos.

Por ejemplo, en la Noche de Ánimas se cantaba:

«Por las pobrecitas almas
todos debemos rogar.
Que Dios las saque de penas
y las lleve a descansar»[2].

Salmodia con la que se aspiraba a que las almas del Purgatorio encontraran descanso. Letanía que recitaba una comitiva mientras iba en procesión por las calles del pueblo y tocaban una campanilla. Alumbrados en la oscuridad por la tenue luz que se desprendía de las velas que cargaban. Comitiva ataviada con capas blancas y que terminaba su recorrido en el cementerio para conducir a esas almas descarriadas al eterno descanso, si esa noche conseguían definitivamente pasar al otro lado. De lo contrario permanecerían a la deriva. Almas que si no se tenía cuidado podían arrastrar con ellas al Purgatorio a los poco precavidos. Porque esa noche la línea entre ambos mundos se hace apenas imperceptible y la interacción entre los de este lado y los del otro es más que nunca posible.

El Monte de las Ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer

Profundo miedo que despierta lo desconocido y que reflejó con maestría el autor romántico español Gustavo Adolfo Bécquer en su célebre relato El Monte de las Ánimas. Genial pluma que supo captar el terror que nos provoca el Más Allá. Cuando en la noche de los Difuntos los muertos se levantan de sus tumbas para atrapar a los osados mortales.

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El simbolismo y origen de Halloween –
(c) –
Ibiza Melián

Notas

[1] Melián, I. (2017). Simbología de La Hermandad de Doña Blanca, pp. 37-38. Createspace Independent Pub.

[2] Montesinos, M. J. (2018, 27 de octubre). Un Aragón de miedo: llega la Noche de Ánimas. Heraldo. Obtenido el 7 de noviembre de 2019, de: https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2018/10/27/miedo-noche-animas-aragon-almetas-totones-tradiciones-todos-los-santos-1274066-300.html

Bibliografía

Adolfo Bécquer, G. (1861). El Monte de las Ánimas. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Obtenido el 07 de noviembre de 2019, de: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/rimas-y-leyendas–0/html/00053dfc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html

Bernárdez Martínez, S. El Ciclo Anual Festivo en el Mundo Celta. Galicia espallada. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://galicia.swred.com/ciclo_festivo_celta.htm

Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Cómo se originó Jack O’Lanterns en el mito irlandés. History.com. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.history.com/news/history-of-the-jack-o-lantern-irish-origins

Halloween 2019. History.com. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.history.com/topics/halloween/history-of-halloween

Halloween: disfraces, historia, mitos y mucho más (2012). National Geographic. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/halloween-disfraces-historia-mitos-y-mucho-mas

Melián, I. (2017). Crisis de fe y otros relatos. Createspace Independent Pub.

Melián, I. (2017). Simbología de La Hermandad de Doña Blanca. Createspace Independent Pub.

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Piñero, A. (2015). Guía para entender a Pablo de Tarso. Una interpretación del pensamiento paulino. Madrid: Editorial

Samhain. BBC. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.bbc.co.uk/religion/religions/paganism/holydays/samhain.shtml

Samhain. History.com. Obtenido el 6 de noviembre de 2019, de: https://www.history.com/topics/holidays/samhain

Vídeo


🎥 El significado simbólico del número cuarenta

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Categoría: Simbolismo

El cuarenta en la historia de España

Si en el vídeo anterior hablé del cinco, característico del compañero masón; hoy nos adentraremos en el simbolismo que encarna el número cuarenta. Una cifra, el cuarenta, con una gran repercusión en la historia política de España. Pues, tal como detallé en mis libros La Hermandad de Doña Blanca y Simbología, cuarenta años de democracia han tenido que pasar para que se atisben los primeros cambios. Etapa precedida por cuarenta años de dictadura. Y con anterioridad en cuarenta años la Restauración comenzó a mostrar signos de agotamiento. El momento culmen fue la proclamación del régimen de Miguel Primo de Rivera, seguido por la llamada «dictablanda» y finalmente se proclamaría la Segunda República. Fases de la reciente historia española que describí pormenorizadamente en otro de mis libros: Historias de un pueblo.

El cuarenta en la cábala

Número que en las diferentes culturas entraña un enorme poder de transformación, de cambio. Una fase de prueba, de transición, luego de la cual deviene la transmutación. Espiritualmente la renovación interior que nos acerca a la unidad con Dios.

Dado que indican las dispares creencias que a los cuarenta años el ser humano es sometido a un proceso de renovación. Si atendemos a las enseñanzas divulgadas por la cábala, se deja atrás la mentalidad dominada por la sefirá de Yesod, cuya klipá o defecto suele ser un ego excesivo. Un individuo necesitado de un reconocimiento constante por parte de los demás y con un carácter tendente a la soberbia.

Mientras que al alcanzar la cuarentena la persona asciende hasta la sefirá de Tiferet y encuentra su Yo interior. Ya no depende de la opinión de los demás para sentirse bien consigo mismo. Conoce sus virtudes e imperfecciones, su sombra. Un sujeto consciente de sus propias limitaciones lo que lo hace ser humilde. Debido a que como aseguraba Einstein, científico judío: «Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas». En definitiva, el «talmid jajam» de la cábala, el aprendiz de sabio. O sea, el filósofo, el eterno aspirante a conseguir la sabiduría. Paso previo para acceder a lo divino. Visto que como mostraba el lema inscrito en el frontispicio del templo de Delfos: «…conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses». Instante en el que la persona halla su propósito vital, descubre la razón por la que vino a este mundo.

El cuarenta en la Biblia

No en vano, Dios exclusivamente permitió entrar a su pueblo a la Tierra Prometida tras haber vagado por el desierto cuarenta años (Deuteronomio 8, 2). Cuando ya estaban preparados para obtener un conocimiento superior, al haberles concedido la suficiente «inteligencia para entender» (Deuteronomio 29, 3-4).

Y es que en la Biblia son abundantes las alusiones al número cuarenta, en concreto, se supera la centena. Así Dios avisó a Noé de que haría «llover durante cuarenta días y cuarenta noches». Diluvio que arrastraría lo viejo y propiciaría el advenimiento de un nuevo periodo (Génesis 7). Cuarenta años tenía Isaac, hijo de Abraham, cuando se casó con Rebeca (Génesis 25, 20). O sea, al pasar la cuarentena su vida cambió, dejó atrás la soltería para adentrarse en el matrimonio. Misma edad que tenía su hijo Esaú al desposarse (Génesis 26, 34). Mas Isaac fue además padre de Jacob, a quien el Señor le concedería el nombre de Israel (Génesis 32, 29), del que nacerían las doce tribus.

El Moisés de la BibliaLa vida de Moisés

Asimismo, Moisés, después de huir de Egipto tras permanecer cuarenta años allí, estuvo otros cuarenta años en el «país de Madián». Hasta que escuchó la voz del Señor frente a la zarza ardiendo, quien lo conminó a regresar a las tierras del Nilo y liberar a su pueblo (Hechos 7).

En suma, Moisés disfrutó de una larga vida de ciento veinte años (Deuteronomio 34, 7). Existencia dividida en tres etapas de cuarenta años cada una: los cuarenta años que permaneció en Egipto, los cuarenta que residió en Madián y los cuarenta años durante los que condujo al pueblo de Dios por el desierto. Ciento veinte años que coinciden con los que tenían que permanecer los rosacruces ocultos hasta poderse mostrar a la luz pública. Intervalo de tiempo desde que Christian Rosenkreutz falleció hasta que hallaron su tumba, tal como narré en mi libro La Hermandad de Doña Blanca. Puesto que nunca hay que perder de vista que todas estas corrientes iniciáticas se sentían profundamente cristianas.

Por otro lado, la Biblia detalla que «cuarenta días y cuarenta noches» permaneció Moisés en el monte Sinaí, donde Dios le entregó los Diez Mandamientos (Éxodo 24, 18; Deuteronomio 9, 9-11). Y cuarenta fueron los días en los que intercedió ante el Todopoderoso para que perdonase a su pueblo por las ofensas cometidas (Deuteronomio 9, 18-25). Cuarenta también fueron las jornadas que los enviados por Moisés espiaron las tierras de Canaán, con el fin de saber «cómo» era «el país, y la gente que lo» ocupaba (Números 13).

Otros pasajes bíblicos

Cuarenta años vivieron los israelitas sometidos a los filisteos (Jueces 13, 1). Durante cuarenta días el filisteo Goliat desafió a los israelitas, hasta que David lo venció (1 Samuel 17, 16). Y cuarenta años duró el reinado de David (1 Reyes 2, 11).

El Altísimo ordenó al profeta Ezequiel acostarse sobre su «lado derecho» por cuarenta días (Ezequiel 4, 6). Quien profetizó que Egipto quedaría desolada por cuarenta años, a causa de los agravios perpetrados contra el pueblo de Israel, transcurrido este intervalo Dios haría retornar a los egipcios a las tierras del Nilo (Ezequiel 29, 11-13). Por su parte el profeta Jonás vaticinó que Nínive sería destruida en cuarenta días; sin embargo, sus habitantes se convirtieron al Señor y este se arrepintió (Jonás 3). Y el profeta Elías «caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb» (1 Reyes 19, 8). El sumo sacerdote y juez de Israel Elí murió tras cuarenta años en el ejercicio de su cargo (1 Samuel 4, 18).

Luego de la victoria de los israelitas sobre los edomitas Dios concedió cuarenta años de paz a los israelitas. Con posterioridad el pueblo de Israel cayó en manos de los moabitas (Jueces 3). Para acto seguido el Señor otorgar a los israelitas otros cuarenta años de paz tras la batalla en el monte Tabor (Jueces 5, 31).

El santuario de Dios

Y cabe destacar que el número cuarenta igualmente está muy presente en el santuario que Dios mandó construir para así habitar entre su pueblo. Planos que facilitó a Moisés en el Monte Sinaí. Morada que debía contar con «cuarenta bases de plata» por cada lado, el del norte y el del sur (Éxodo 26, 19-21; 36, 24-26).

Además, el cuarenta y su múltiplo el cuatrocientos establecen equivalencia al mantener la misma energía. De modo que cuatrocientos fueron los años que estuvieron esclavizados los israelitas en Egipto, según lo vaticinado por Yahvé a Abraham (Génesis 15, 13). Y poco más de cuatrocientos años después de su salida Salomón inició las obras del Templo (1 Reyes 6, 1). Un rey que lo mismo que su progenitor, David, gobernó por cuarenta años (1 Reyes 11, 42).

El cuarenta para los cristianos

Tampoco hay que olvidar que Jesús fue llevado al Templo cuarenta días después de nacer (Lucas 2, 22), como ordenaba la Ley (Levítico 12). Asimismo, Jesús fue «tentado por el demonio» en el desierto por los «cuarenta días con sus cuarenta noches» que allí permaneció (Mateo 4, 1-2). Y cuarenta días transcurrieron desde que Jesús resucitó hasta que subió definitivamente a los Cielos (Hechos 1, 3), para sentarse a la diestra del Padre (Marcos 16, 19).

Precisamente uno de los actos más relevantes del cristianismo es la Cuaresma. Término que proviene de la palabra latina «quadragesima», es decir, cuarenta días. Los cuarenta días que van desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo. En los que afirma el catecismo de la Iglesia católica que «La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto» (540). Cuarenta días en los que Jesús no se echó nada a la boca (Lucas 4, 2-4).

Cuaresma en la que se practica el ayuno, como hizo igualmente Moisés en el Monte Sinaí, que estuvo «cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber» (Deuteronomio 9, 9; Éxodo 34, 28). O los habitantes de Nínive que hicieron penitencia mediante el ayuno y la oración, con lo que consiguieron que Dios desistiera de su destrucción (Jonás 3, 5-10). Número cuarenta que prepara al sujeto para su encuentro con el Señor y que se repite una y otra vez en la Sagrada Escritura.

El Yom Kippur del judaísmoEl cuarenta en el judaísmo

En la cultura judía cuarenta son los días que van desde el inicio del mes de Elul hasta el Yom Kipur. Periodo de arrepentimiento, Teshuvá. Durante el mes de Elul, el de preparación o introspección, cada día, salvo el sábado, se toca el shofar o cuerno de carnero, una trompeta (Amos 3, 6). Además, se rezan las Selijot, las «plegarias por el perdón». Acontecimiento que toma como referencia los cuarenta días que Moisés estuvo en el Monte Sinaí para recibir las segundas tablas, luego de destruir las primeras al ver la adoración del becerro de oro (Éxodo 34, 28). Pasaje veterotestamentario en el que Moisés imploró perdón a Dios por las faltas de su pueblo. De ahí que este intervalo se erija como penitencia por los pecados propios. Dado que como dice el Libro Sagrado, no queda impune quien abandona «la alianza» con «el Señor» (Deuteronomio 29, 24).

De manera análoga los judíos realizan unos baños de purificación en unos contenedores, la Mikve, en línea con las abluciones presentes en otras religiones. Dichos recipientes deben contener cuarenta seás, una medida de agua bíblica. Aguas en las que el sujeto se introduce totalmente y emerge renacido. Así como la Tierra quedó sumergida durante el Diluvio universal y resurgió purgada.

El cuarenta en el islam

Mientras que en el islam Mahoma recibió la primera revelación del Corán cuando contaba con cuarenta años de edad. Pasajes que le dictaba Dios por medio del arcángel Gabriel. Versos que debía memorizar. Islam que es una de las tres «religiones del Libro» junto al judaísmo y el cristianismo. Descendientes todos ellos del gran patriarca Abraham. Pero si los judíos y cristianos procedían de su hijo Isaac fecundado por Sara; el islam tiene sus raíces en su vástago Ismael, concebido por Agar, de quien Dios prometió hacer «una gran nación» (Génesis 21, 13). Porque conforme a lo declarado por el Corán Dios ordenó a Mahoma seguir «la religión monoteísta de Abraham» (Sura 16, 123).

El cuarenta en la vida del ser humano

Cabe asimismo recordar que los médicos calculan en cuarenta las semanas que tarda en venir al mundo un nuevo ser humano. Contadas desde la fecha de la última menstruación de la mujer hasta el parto. Y cuarenta son los días que necesita la madre para recuperarse del alumbramiento. Cuarenta días también durante los que se aísla al enfermo para que no contagie a los demás.

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El gran poder de transformación del número cuarenta –
(c) –
Ibiza Melián

Bibliografía

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Corán. Nur Islam. Obtenido el 29 de octubre de 2019, de: https://www.nurelislam.com/El-Sagrado-Cor%C3%A1n-En-L%C3%ADnea

La Biblia. La Santa Sede. Obtenido el 27 de octubre de 2019, de: https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Melián, I. (2017). Simbología de La Hermandad de Doña Blanca. Createspace Independent Pub.

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Sabán, M. J. (2017, marzo). Curso La Consciencia: Cómo elevar nuestros niveles de consciencia a través de la Cábala. Mario J. Sabán. Obtenido el 27 de octubre de 2019, de: https://www.mariosaban.com/curso-conciencia-como-elevar-nuestros-niveles-de-conciencia-a-traves-de-la-cabala

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