🎥 El simbolismo del número 13

🎥 El simbolismo del número 13

Simbolismo número 13

El fin de la Orden del Templo

Si en el vídeo anterior hablé del simbolismo y origen de la popular fiesta de Halloween, hoy nos adentraremos en el significado simbólico del número trece. Pues trece eran los integrantes de La Hermandad de Doña Blanca, doce componentes más el gran maestre. Miembros de la sociedad secreta que da título a uno de mis libros. Una caballería espiritual que provocaría el advenimiento de la tercera Gran Reforma, la anhelada «Edad del Espíritu Santo» preconizada por el abad calabrés Joaquín de Fiore.

Fue precisamente un día trece cuando Felipe el Hermoso ordenó apresar a los míticos templarios, un viernes de 1307. Monarca que urdió una trampa contra la Orden al citar al gran maestre Jacques de Molay en París. Quien fue quemado vivo en la hoguera tras ser cruelmente torturado. Mas antes de perecer en las llamas inquisitoriales lanzó una maldición contra el rey y el papa, Clemente V. El monje guerrero les vaticinó que ese mismo año dejarían este mundo para responder ante Dios por la enorme infamia cometida y así como predijo a los pocos meses fallecieron.

La última cena

Los trece comensales de la última cena

Además, en la última cena «Jesús se sentó a la mesa con los» doce apóstoles (Lucas 22, 14), lo que hacían un total de trece comensales. Donde anunció que uno de ellos lo vendería (Lucas 22, 21). Seguidamente devendría una etapa atribulada para el grupo, Jesús fue crucificado y el resto no tuvo un mejor final.

Judas Iscariote, el convidado número trece, después de traicionar al Maestro por «treinta monedas de plata» (Mateo 26, 14-16) se ahorcó (Mateo 27, 5). Pedro, como el Hijo del Señor, murió crucificado; no obstante, él bocabajo, tal como había predicho Jesús (Juan 21, 18-19). Andrés encontró la muerte en Grecia, al que hicieron sufrir en una cruz en forma de «X», la que con posterioridad recibiría el nombre de Cruz de San Andrés. También Simón y Mateo padecieron el martirio. Santiago el Mayor, «hermano de Juan» el apóstol, fue mandado a decapitar por Herodes (Hechos 12, 1-2). Lo mismo que Judas Tadeo, a quien le cortaron la cabeza en Persia. A Santiago el Menor lo mataron a golpes. A Bartolomé le arrancaron la piel. Felipe fue apedreado en Hierápolis. Tomás sucumbió a manos de una lanza. Si bien Juan el apóstol, aunque le infligieron profundos tormentos acabó sus días por causas naturales.

Pero no hay que olvidar a los apóstoles que se añadieron luego de la crucifixión de Jesús. Como Matías al que se le ocasionó un enorme suplicio, nombrado sustituto de Judas Iscariote a causa de la comisión de su felonía (Hechos 1, 23-26). Y el trascendental san Pablo para el fortalecimiento de la doctrina cristiana, a quien le cortaron la cabeza.

La mitología nórdica

La mitología nórdica habla de que Loki, la divinidad del engaño, fue el asistente número trece a la cena del Valhalla, el salón de los muertos. Donde a través de sus ardides consiguió que muriera el dios de la alegría, Balder el Hermoso, para así sumir a la Tierra en la oscuridad. De manera análoga hay que tener presente que la llegada del Anticristo se narra en el capítulo trece del Apocalipsis bíblico. En la carta número trece del Tarot aparece la muerte. Aversión al número trece calificada como triscaidecafobia. Y trece son los espíritus malignos que menciona la cábala.

El mal presagio del martes para el cristianismo

Por otro lado, Marte era el dios de la guerra para los romanos, el equivalente al Ares de los griegos. Deidad que traía la destrucción a los pueblos y que se representaba como un guerrero. Ser mitológico que dio nombre al cuarto planeta del sistema solar y al tercer día de la semana, por lo que emprender algo en esa jornada no podía comportar nada bueno. De ahí que popularmente se diga: «Para los desgraciados todos los días son martes».

Puesto que parece ser que un martes de 1453 los cristianos perdieron Constantinopla, el último bastión de la parte oriental del antiguo Imperio romano. Momento en el que se trasladó todo el conocimiento esotérico de Oriente a Occidente. Ingente labor de divulgación realizada por Marsilio Ficino en Florencia. Gracias a sus traducciones el platonismo se reintrodujo en una Europa dominada hasta entonces por un aristotelismo defendido por la escolástica. Asimismo, a partir del griego que enseñaron los sabios provenientes de Constantinopla los occidentales pudieron beber de las fuentes originales del hermetismo, el pitagorismo o los postulados de Orfeo, incluso de las máximas de Zoroastro.

El mal augurio del martes trece en España

Tampoco cabe olvidar que en la península ibérica un martes y trece de 1134 cayó Alfonso I de Aragón, el Batallador, en una encarnizada lucha a manos de los musulmanes. El martes y trece de 1276 Jaime I el Conquistador tuvo importantes derrotas. Así la fusión entre el número y el día desde entonces comporta un presagio de mal agüero en España. No en vano el sabio refranero popular afirma: «En martes y trece, ni te cases ni te embarques». Un desproporcionado miedo a un día y a un número al que se le aplica el tecnicismo de trezidavomartiofobia. Porque un martes y trece narra una creencia que Dios confundió las lenguas de la Torre de Babel.

El calendario lunar de trece meses

Ahora bien, en los antiguos calendarios el año se dividía en trece meses y no en doce. Doce meses contemplados por los romanos a través del calendario solar juliano, denominación relacionada con su artífice Julio César, quien lo impuso en el año 45 a. C. Con posterioridad fue reemplazado por el gregoriano promulgado en 1582 por el papa Gregorio XIII y que corresponde al utilizado actualmente.

Sin embargo, el ancestral calendario de trece meses es un calendario lunar. Ya que en un año acontecen trece lunas llenas, con lo que había trece periodos de veintiocho días. O sea, trecientos sesenta y cuatro días a los que se añadía un día fuera del calendario, necesario para la sincronización del planeta.

El calendario lunar femenino

Visto que hay que recordar que a lo largo de la historia el Sol se ha asociado a lo masculino y la Luna a lo femenino. Por consiguiente, para las distintas tradiciones iniciáticas es necesaria la fusión entre ambos, las bodas alquímicas del rey y la reina, para retornar al estado original, al Rebis, el Adom Kadmón de la cábala. En suma, «la reintegración del ser» martinista.

La mujer en el mundo cristiano

Mientras que en la cultura romana y por ende en la cristiana la mujer estaba relegada a un plano secundario. Mujeres que ya para Aristóteles no se podían convertir en ciudadanos. Por su parte Filón de Alejandría, que tuvo una gran ascendencia sobre el cristianismo, aseguraba en el siglo I que para poder avanzar era necesario asumir el rol masculino y desterrar el femenino. A lo que se ha de añadir que en el mundo romano la mujer debía vivir sometida al padre, al marido o en defectos de estos a un tutor.

Sin contar el concepto que de ella se interpretaba a partir de algunos pasajes bíblicos, a la que se veta completamente de la vida pública desde el siglo IV. Al responsabilizarlas del pecado y la muerte (Eclesiástico 25, 24), por ceder ante la tentación de la Serpiente (Génesis 3, 6).

Algunos evangelios apócrifos señalan a María Magdalena como la discípula número trece. Lo que de habérsela considerado uno de los apóstoles, hubiese permitido a las mujeres acceder al cargo de obispo. Empero, para desprestigiarla el papa Gregorio I se inventó que fue una prostituta arrepentida, de lo que tuvo que retractarse la Iglesia en 1969. Y hoy por hoy las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotes (Canon 1024 del Código de Derecho Canónico).

Las brujas

Quizás a través de esto se pueda entender cómo en una cultura eminentemente masculina la concepción lunar fue vilipendiada e incluso estigmatizada por medio del número trece. Calendario lunar seguido por las que calificaron como brujas en la Edad Media, mujeres que mantenían los ritos antiguos de conexión con la Madre Tierra. La vía a la que apelaban los más antiguos para alcanzar lo espiritual. Suplida en el cristianismo primero por la figura de Cristo y luego por la «Gran Iglesia». Dado que el máximo apogeo del culto a la Virgen María se produjo con san Bernardo de Claraval, el que dio cobertura intelectual a los templarios. Pero su línea mística fue derrotada por la excesivamente racional de la escolástica dentro de la institución eclesiástica.

Hipotéticas brujas que se reunían la noche del viernes hasta la madrugada del sábado para sus actividades chamánicas de unión con la Naturaleza. Seguidoras del calendario lunar de trece meses de veintiocho días cada uno, idénticos a los del ciclo menstrual femenino. Condenadas por apartarse de la senda prefijada por la sociedad cristiana de la época. Debido a que para los cristianos todo aquel que no apelaba a la Iglesia para conectar con la divinidad, el único interlocutor válido, se deducía que lo había hecho con el Demonio.

Aqularre de brujas

El aquelarre, de Goya (1797-98)

Los aquelarres

Congregaciones que recibían el nombre de aquelarre o sabbat, el sábado día sagrado de descanso del judaísmo. Un intento más de relacionar a esta religión con las actividades más abyectas, al no reconocer a Cristo como Mesías y ser los presuntos culpables de su muerte. El grupo convocado, según las leyendas, estaba conformado por trece participantes.

Lo que nos lleva a preguntarnos si verdaderamente el número trece es de mala suerte o si por el contrario fue una estrategia más para relegar a la mujer a lo largo de la historia. Sin darse cuenta de que el genuino avance solamente se producirá cuando lo masculino y lo femenino logren el equilibrio, opuestos que se complementan y no se contraponen.

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El simbolismo del número 13 –
(c) –
Ibiza Melián

Bibliografía

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Código de Derecho Canónico. La Santa Sede. Obtenido el 22 de enero de 2020, de: http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Lule Zavala, M. (2017, 30 de mayo). Este fue el destino de los 12 Apóstoles después de Jesucristo. ChurchPOP. Obtenido el 14 de noviembre de 2019, de: https://es.churchpop.com/2017/05/30/este-fue-destino-los-12-apostoles-despues-jesucristo/

Melián, I. (2016). La Hermandad de Doña Blanca. Villaviciosa: Ediciones Camelot.

Melián, I. (2019). La corrupción inarmónica. Independently published.

Piñero, A. (2014). Los cristianismos derrotados. ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? (5ª edición), pp. 147-154. Madrid: Editorial EDAF.

U. M. (2014, 13 de mayo). El porqué del «Martes y 13» y otras supersticiones. ABC.

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Sobre la autora

Ibiza Melián
Escritora. Investigadora en el ámbito político. Especialista en comunicación política. Proactiva, perseverante y apasionada de la libertad.

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