Capítulo XV: Mayor carga impositiva, menor competitividad turística

La pradera de San Isidro, de Goya (1788)

Los rayos de sol atravesaban el cristal de la ventana, anunciando que un nuevo día ya estaba allí. La brisa mecía pertinazmente las ramas de los longevos árboles del jardín, como queriendo transmitirnos un mensaje inminente. Y fue entonces, cuando sonó el timbre de la puerta. Di un salto de la cama y mi dirigí raudo hacia la entrada, en pro de averiguar quién llamaba insistentemente a la humilde morada de los Gutiérrez.

Era mi querida prima, mi infatigable heroína. Apareció ante mí, cual musa sibilante, con sus mejores galas y una amplia sonrisa que le llegaba de lado a lado de la cara. Asiendo fuertemente de la mano a su amado Luis, como temiendo que pudiese deslizarse entre sus frágiles dedos para marcharse nuevamente. Parecía otra, rebosante de felicidad y plenitud, muy distinta del último día en que la vi. Habiendo vuelto a brotar en ella su inalienable espíritu de lucha por Matahambre y sus gentes.

Libertad portaba una bolsa con churros, porras y chocolate caliente, para convidarnos a mi padre y a mí a un exquisito desayuno. Manjares preparados con esmero, instantes antes, por Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal. Para la ocasión sacamos el mantel que celosamente se guardaba en la alacena, blanco, salpicado por multitud de rosas, calado décadas atrás por las laboriosas manos de mi difunta madre. Lo dispusimos todo encima de la mesa y como una gran familia nos congregamos en torno a ella. Hasta Juan se sumó al convite, avisado previamente por su hija. Encuentro que poco a poco se tornó en una vibrante tertulia matutina. En tanto en cuanto sonaba en el transistor la canción de Mercedes Sosa: Todo cambia, emitida por el programa Te rondará morena en Radio Vecindad.

Luis nos habló sobre su trabajo en el departamento de administración del Hotel Concorde, enclavado en el centro de Palma de Mallorca. Se quejó de las turbulencias económicas que azotaban virulentamente a cada rincón del país y especialmente a la industria turística. También nos comentó que no entendía como reportando el Turismo el 11% del PIB nacional, erigiéndose en el mayor sector productivo después de la construcción, no se le prestaba la atención suficiente en virtud a su importancia. Representando allí el 48% del PIB comunitario y en el otro archipiélago español, Canarias, el 30%. Así, en esta última autonomía, de diez puestos de trabajo generados, cuatro corresponden a actividades turísticas. Lo que explica en gran medida el por qué sufren una de las más altas tasas de paro estatal, casi un 30%. No quedándose atrás tampoco Baleares, con el 31% de los contratos laborales registrados, llegando inclusive al 39% en temporada alta.

Más perplejo lo dejaba todavía la noticia que pudo leer, a través de Internet, en el vespertino periódico El Pobrecito hablador, en su columna nacional. Artículo concerniente a la controversia suscitada entre los Ministros de fomento y el de economía e industria, al respecto de una hipotética aplicación de un impuesto ecológico sobre los combustibles. Preguntándose si es que los políticos no intuían que para que los turistas llegasen a las islas necesitaban del avión. Si además de subir el IVA, gravan a las compañías de transporte con otro tributo, consecuentemente se encarecerá el destino ¿Qué sentido entonces tendría el haber reclamado la supresión de las tasas aeroportuarias, acordando el Ejecutivo la bonificación del 100% de las mismas, hasta el 25 de Marzo del 2010, siempre y cuando las empresas aéreas incrementasen el número de pasajeros? Medida lanzada después de que Grecia, uno de nuestros más fuertes competidores, eliminara el canon cobrado por aterrizar y despegar en sus aeropuertos de abril a septiembre del presente año, al objeto de incentivar a los touroperadores europeos.

¿O es que ya nadie se acuerda de las perjudiciales consecuencias de la polémica ecotasa promulgada en Baleares? Circunscrita a las estancias en los alojamientos turísticos, con una media de un euro por persona y noche. Lo que repercutió directamente en el producto, al forzar al comprador a abonar 10 o 12 euros más al adquirir el paquete. Propiciando que durante los tres años que estuvo en vigor la mencionada norma se perdieran más de 700.000 turistas. Relegando al destino del primer puesto al cuarto español.

Y alguien podría pensar, que lo lógico no sería vender por precio sino por marca. Ya, lo más razonable, aunque para ello se requiere de esfuerzos titánicos en branding. Redactando un libro de estilo donde se marquen nítidamente tipos y usos de la marca principal y sus submarcas, con especial hincapié en sus elementos diferenciadores, para que no se solapen unas con otras. Y esto ni se ha hecho, ni se espera. Pues si bien las competencias en materia de promoción se encuentran claramente delimitadas, postreramente se enmarañan en el laberíntico tejido gubernamental de: corporaciones locales; cabildos o diputaciones; gobiernos autonómicos y central.

Sin olvidarnos que con unos Ayuntamientos casi quebrados, difícilmente se ejecutarán las obligadas obras de remodelación de las zonas turísticas. Exigidas con la intención de dotar de una mayor competitividad a dichas áreas, mayormente degradadas por el paso del tiempo.

Luis hablaba y hablaba, mientras Libertad lo miraba embelesada con ojos refulgentes de enamorada. Ensimismada por la melodía interpretada por miles de mariposas, que anidaban en la boca de su enjuto estómago, al batir sus alas. Y fue en aquel preciso momento cuando me convencí de que ni Golfi, ni sus secuaces, lograrían jamás acabar con los sueños de un pueblo tan grandioso como éste.

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Sobre el autor

Ibiza Melián
Escritora. Investigadora en el ámbito político. Especialista en comunicación política. Proactiva, perseverante y apasionada de la libertad.

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