Capítulo XIV: El constitucionalismo de Blanco White

Categoría: Historias de un pueblo

la_verdad2c_el_tiempo_y_la_historia-5917245

Alegoría de la adopción de la Constitución de 1812, Goya

No sólo Frédéric, nuestro querido Juez de paz,  posee notables antepasados. Sino que también don Pascual, el cura centenario de Matahambre, asevera que desciende del controvertido pensador liberal español: Blanco White (1775-1841). Y si atendemos a sus sermones dominicales, algo de los perspicaces razonamientos de aquel erudito sevillano pudiéramos descifrar en ellos.

Su padre, William White, un católico irlandés, huyó de Inglaterra en 1745, para  instalarse en nuestro país, concretamente en la ciudad de Sevilla. Quien recalara aquí al intentar escapar de la persecución a la que fue sometido a manos de los protestantes ingleses. Y paradojas de la vida, su hijo Blanco White, muchos años después, tuvo que exiliarse de nuestra patria ante los ataques que ciertos sectores de la época le infligieron. Así que fijó su residencia, hasta su muerte, en suelo británico.

Un espíritu contrariado que anhelaba fervorosamente alcanzar una paz interior que nunca encontró. Abogaba por la razón sobre todas las cosas y la tolerancia como una de las grandes virtudes humanas. Poseedor de un alma sensible y espiritual, que lo llevó a ejercer primero de cura, bajo el catolicismo en España y después como sacerdote anglicano en Inglaterra. Aunque renunció igualmente a éste último dogma al final de sus días. No obstante, si por alguna faceta lo hemos de recordar es a través de sus escritos, en donde pretendía plasmar la visión política, económica y social de esta España nuestra.

Defendía que las Cortes Constituyentes, erigidas tras la Batalla de Bailén y el abandono de José Bonaparte del Trono Español, elaboraran un texto constitucional fundamentado en: una Monarquía Parlamentaria, un Estado laico y bicameral. Argumentó la necesidad de compatibilizar entre el cargo de Ministro y la condición de Diputado. Prerrogativas recogidas en cualquier carta magna actual. Y se decantó por el prototipo liberal inglés para mirar al futuro y dejar atrás el absolutismo de regímenes anteriores. Un sistema integrador donde nadie quedase excluido, evitando así cualquier tentativa de rebelión futura.

Sin embargo, el modelo por el que se optó para aprobar la primera Constitución española, la de 1812, fue el francés. Este texto, extremadamente rígido, ha sido el más extenso de nuestra historia, con 384 artículos. Con una forma de gobierno de Monarquía Moderada, con Cortes monocamerales. Asimismo, contemplaba que el cargo de Diputado era incompatible con el de Ministro. En su artículo 12 se acordaba además la confesionalidad del Estado y la unidad religiosa: «La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra».

Pero el arquetipo galo resultó de difícil desarrollo aquí. Mayormente por nuestra propia idiosincrasia,  por el eterno enfrentamiento entre dos bandos: uno minoritario e ilustrado. Y el otro poseedor de ancestrales privilegios que sometían al pueblo, gracias a las supersticiones, fanatismos y el gran analfabetismo reinante, convirtiendo a las frágiles almas en simples reos. Postulados que quedaron demostrados al ser derogado por Fernando VII el mencionado documento, el 4 de Mayo de 1814, retrotrayendo a los que ya vitoreaban aires de libertad al punto de inicio.

Blanco White fue criticado por ambos bandos. Sobre todo por la mala interpretación que se hizo de uno de sus razonamientos. Publicados en el periódico El Español. Rotativo por él editado y que contó con una enorme difusión. Sus adversarios lo culparon de instigar a las colonias de ultramar a la independencia. Aunque su alegato verdaderamente se sustentaba en constituir una entidad de comunidades autónomas iguales entre sí, con idénticos derechos y obligaciones, y unidas por la misma monarquía.

White dedicó su vida a buscar el brebaje que curase a España del mal que la afligía. Pero, como constante durante prácticamente dos siglos, los liberales han sido víctimas de sus adversarios y también de aquellos a los que querían proteger. Postreramente aplastados por el choque de dos lados opuestos. Quienes se muestran incapaces de encontrar la fórmula para apartar lo que los desune y abonar aquello en lo que coinciden. Realidad a la que tampoco escapa este pequeño pueblo castellano-manchego.


Capítulo XIV.El constitucionalismo de Blanco White
(c)
Ibiza Melián


Capítulo XIII: Un descendiente de Frédéric Bastiat

Bastiat 6199220
Categoría: Historias de un pueblo

Si cierro los ojos, aún puedo escuchar el timbre ronco y sonoro de la voz de don Pascual, el cura centenario de Matahambre. Quien preside las eucaristías dominicales desde hace ya casi ochenta años. Todo un  récord, y más teniendo en cuenta su aún lúcido razonamiento.

O las enardecidas soflamas del agnóstico Frédéric, el juez de paz del pueblo. Nieto de don Oprobio, nacido del matrimonio de la hija más joven de éste con un reputado economista del país galo, quien escogió este hermoso y controvertido pueblo para transitar por los últimos rescoldos de su existencia. Siendo ya un referente de nuestra historia los reiterados enfrentamientos entre yerno y suegro, a tenor de la disparidad de opiniones que mantenían sobre la gestión municipal. Quizás esta fuera la razón por la que mi padre invitaba a sus acaloradas tertulias políticas a Frédéric, acontecidas el primer viernes de cada mes en el humilde hogar de los Gutiérrez. Al ser descendiente de una de las pocas personas que osaron enfrentarse abiertamente con el temido cacique local.

Frédéric es aquí una auténtica institución. Enormemente respetado por su virtuosa ecuanimidad. Justo lo contrario que su abuelo, don Oprobio, que lo único que infunde en los demás es un miedo atroz por su ya consabida arbitrariedad. Tal disparidad de caracteres sólo se podría explicar si por sus venas fluyese en mayor cantidad la sangre francesa de sus antepasados. Entre los que, según nuestro querido Juez de paz, se encuentra la del ilustre economista, legislador y escritor Frédéric Bastiat (1801-1850). El que fuera acérrimo defensor de la propiedad privada, el libre mercado y el gobierno limitado, amén de un convencido pacifista.

Un destacado personaje del siglo XIX, que se quedó huérfano a muy temprana edad, tras lo que pasaría a estar bajo la custodia de sus parientes más cercanos. A los diecisiete años se ve obligado a abandonar sus estudios para trabajar en el negocio familiar. Y será ahí donde se percate de las nefastas consecuencias que el intervencionismo gubernamental provoca sobre el tejido comercial.

Al cumplir veinticinco heredará de su abuelo una fructífera finca. Lo que le permitirá dedicarse durante los veinte años siguientes a sus veneradas actividades intelectuales.

En 1834 publicará su primer artículo reivindicando la eliminación de las tarifas cargadas a productos agrícolas. Sin embargo, su reputación como escritor arrancará a partir de 1844. Después de la edición de un texto donde explicaba los beneficios provenientes del libre comercio y una monografía sobre Cobden y la Liga Anti-Maíz, fundada en Manchester en 1838.

El objetivo de la Liga Anti- Maíz era derogar la norma británica que limitaba la importación del maíz, aunque rápidamente derivaría en solicitar la supresión de la plenitud de las tasas impuestas al libre movimiento de bienes agrícolas e industriales entre Gran Bretaña y el resto del mundo. Durante sietes años sus componentes bregaron incansablemente por divulgar sus ideas. Cuyo esfuerzo se vio recompensado al conseguir introducir en el Parlamento sus pretensiones a través de sus miembros electos. Para alcanzar su cometido en el año 1846, cuando el Primer Ministro Robert Peel, mediante una ley promulgada al efecto, abolió las mencionadas restricciones. A partir de ese momento y hasta 1870 se desarrollará una de las etapas anglosajonas más florecientes.

Bastiat, en pro de culminar la susodicha monografía, empezará a intercambiar correspondencia con Cobden. Lo que desembocaría en una fortalecida amistad. El éxito obtenido por el británico en su lucha por el libre comercio inspirará al francés, quien intentará emular su gesta en su patria natal. Es por ello que se mudará a París, abriendo una asociación francesa a favor del libre comercio. Asimismo lanzará Le Libre Echange, un periódico afecto a la causa.

En 1848 iniciará su carrera política. Primero como miembro de la Asamblea Constituyente de Francia y después de la Asamblea Legislativa. Quedando interrumpida su labor pública al caer enfermo de tuberculosis en 1850, afección que le provocará la muerte poco después.

La notable difusión de la obra de Bastiat no sólo se debe a sus brillantes razonamientos, sino también a la sencillez de su lenguaje, lo que la hace asequible al público en general. Relatos salpicados de fábulas e ironías, persiguiendo con ello la mejor comprensión del lector. Porque como manifestó el filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994): «Cualquiera que no sepa expresarse de forma sencilla y con claridad no debería decir nada y seguir trabajando hasta que pudiera hacerlo».

Los postulados de Bastiat aún hoy son de obligada consulta. Uno de sus manuscritos principales, el último que redactó antes de su fallecimiento, es el ensayo titulado Lo que se ve y lo que no se ve. Donde el autor asevera que los efectos de la intervención estatal no son inmediatos, sino que suelen aflorar a largo plazo, desvirtuando normalmente la intención inicial.

Él concebía el Estado como: «aquella gran ficción por la que todos tratan de vivir a expensas del resto». Puesto que afirmaba que la Administración Pública no produce nada por sí misma, siendo la tributación su casi exclusiva fuente de ingresos. Dinero que sustrae del circulante en el mercado.

Asegurando que la forma más acertada de llevar la paz y la prosperidad a los distintos territorios es a través del libre comercio. Preceptos desarrollados en la actualidad por renombrados economistas. Entre los que figuran el catalán Xavier Sala i Martín, y su estudio de como la ausencia del libre mercado incide negativamente en el desarrollo del continente africano.

Postulados a los que no es ajeno su descendiente residente en Matahambre. Teniéndolos siempre presentes a la hora de impartir justicia.

Safe Creative #1002085475468


Artículo XII: Un nuevo episodio de presunta corrupción

405px SueC3B1o de la mentira y la inconstancia 6087557
Categoría: Historias de un pueblo

La leña ardía lentamente, calentando cada rincón de la amplia estancia. Aquel viejo salón repleto de recuerdos de un pasado, tal vez austero en lo material, pero sumamente opulento en cuanto a lo que vivencias se refiere.

Aquella noche mi padre y yo conversamos sobre la noticia que copaba la portada del periódico local El Pobrecito Hablador. El vespertino rotativo se hacía eco de la detención de un nuevo alcalde. Según fuentes policiales a causa de un presunto enriquecimiento ilícito. Fortuna que hipotéticamente acumuló durante el ejercicio de su cargo como máximo regidor. Y al unísono exclamamos:

— Mira, como supuestamente Golfi y el primer edil actual.

Preguntándonos ambos el origen de este lamentable tipo de sucesos. Para desgracia del contribuyente, ocasionalmente reproducidos en ciertos puntos de nuestra geografía nacional. Y fue cuando me percaté de la trascendencia de las enseñanzas de Benito y su código ético krausista. Valores que quiso insuflar, cual Francisco Giner de los Ríos, en sus alumnos: el respeto, la tolerancia, el diálogo, la humildad, solidaridad, lealtad, seriedad,…

Desafortunadamente Golfi, con sus mensajes viciados, había destruido la labor pedagógica que con tanto esmero Benito pretendió inculcar en la juventud de una época. Muchachos cuya principal aspiración, hoy en día, consistía o bien en trabajar en el Ayuntamiento, o en ser concejales por algún partido que les garantizara un número de salida en sus candidaturas a presentar.

Para ello no requerían estudiar, ni tan siquiera esforzarse, simplemente pertenecer a una amplia familia. Eso sí, se mostraba indispensable que sus miembros estuviesen inscritos en el censo electoral, detentando el consiguiente derecho a voto en esta circunscripción. Quienes deseaban proclamarse ediles al objeto de pronto ofertarse al mejor postor. La manera más certera de medrar económicamente en un corto espacio de tiempo. Mientras el resto de formaciones políticas consienten, mirando hacia otro lado, afectadas mayormente por una virulenta cepa de regresión paranoide.

Organizaciones con una clara sintomatología. Fragmentación en diversos grupos, atrincherados en pequeños reinos que ya no comparten un proyecto común, sino únicamente el propio. Tendencia a la traición. Ahondamiento de las heridas, hasta convertirlas en insalvables. Promoción de caudillos que se valen de cualquier atajo para perpetuarse en su puesto, exclusiva forma de ganarse su sustento. En tanto en cuanto los demás callan por temor a ser sancionados y verse expulsados de los núcleos del poder. De tal manera que empujan a los afiliados de valía a echarse a un lado, con tal de no ser arrollados por el turbulento vendaval. Y amodazan normalmente a su máximo líder, el cual está obligado a ceder a sus caprichos en pro de no ser derrocado.

Padecimiento del que suelen contagiarse las variadas opciones: rojos, blancos o amarillos. Y que, parafraseando las palabras de mi prima Libertad, brota a consecuencia del modelo vigente de gobierno municipal: el strong-mayor. El cual convenientemente otros países han sustituido por el más óptimo city-manager.

Y es ahí, en el escalafón inicial, donde se gesta el asalto al resto de estamentos. Porque es a los munícipes a los que se les exige el mayor esfuerzo a la hora de preparar unos comicios. Ya sea mediante la convocatoria de mítines o entregando conjuntamente las papeletas a: ayuntamiento, cabildo o diputación, gobierno autonómico o central. ¿Y quién dice que no cuando te esperan, casi a pie de urna, para comprobar si votaste por quien tácitamente te encomendaron? Y además siempre recuerdas que tu licencia de apertura o construcción aún está en proceso de aprobación. Inclusive puede asaltarte la duda de si te agilizarán o retrasarán el pago de lo facturado a la institución por tu minúsculo negocio regentado. O de igual modo puedes plantearte si te concederán aquella ayuda o prestación solicitada por ti o un pariente cercano, etc., etc.

Ya nadie se sorprende cuando uno de esos chavales, asegura que apoyó a Golfi no por ideas, sino a cambio de una cierta cantidad por colaborar en la campaña electoral. O incluso por la promesa de un empleo en el consistorio. ¿Dónde queda el voluntariado? ¿El defender las creencias, derechos o libertades? Hasta llegan a disculpar las hazañas del recién transfugado, porque total el hombre estaba necesitado. ¿Y qué pasa con el resto de los conciudadanos, no se supone que vivimos en sociedad? ¿Se puede justificar lo injustificable?

Es más, si Golfi y los suyos siguen apretando las tuercas a todo aquel que no se someta a su yugo, terminará por emigrar hasta el último empresario aquí anclado. Y después, sin ingresos en las arcas públicas vía tributación, ¿cómo podrán pagar a tanto colocado en la corporación? ¿Presenciaremos nuevamente otro de esos esperpénticos casos donde el personal debe esperar hasta cinco meses para ser remunerado?

¿No deberíamos plantearnos lo que mínimamente está bien o mal si verdaderamente estas deleznables situaciones deseamos erradicar? Lo primero sería no reírle las gracias a los que tan reprobablemente han actuado. No obstante, desde un principio, porque echarse las manos a la cabeza sólo cuando los hechos en los diarios son reflejados aparenta burda hipocresía. Amén de autoconvencernos de que esto no aqueja a un exclusivo lado del espectro ideológico. Puesto que creyendo eso nada se consigue, salvo beneficiar a otros sectores que hasta ahora han logrado camuflar sus hedores. Ya que es algo endémico que se ha de atajar de raíz. Es decir, proponiendo un cambio de estructuras y no de bastón de mando, si de modificar el rumbo de los acontecimientos estamos hablando.

Safe Creative #1002085475451


Capítulo XI: El código ético krausista

11. Institucion Libre de Ensenanza standard width 3840px gigapixel
Categoría: Historias de un pueblo

Benito, el eterno maestro del Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío, es un defensor a ultranza de los preceptos promulgados por el krausismo. Movimiento filosófico que influyó poderosamente en la corriente educativa y liberal de la España contemporánea. Concretamente durante el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y el inicio de la dictadura franquista.

Sus orígenes se remontan a las teorías del filósofo idealista alemán, Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). De las cuales se hizo eco el jurista español Julián Sanz del Río alrededor de 1840. Tras leer un libro, traducido al castellano, escrito por Heinrich Ahrens, uno de los discípulos de Krause. Texto que recogía el manual docente del Curso de Derecho Natural que Ahrens había impartido en la Sorbona en 1833.

A partir de ahí Julián Sanz del Río esboza un ideario de fuerte componente moral, que da a la razón el predominio sobre todas las cosas. Sin negar la vertiente mística, pues cabe reseñar que el jurista era profundamente católico. Sin embargo, afirma que sólo a través del conocimiento y la ciencia podrá avanzar nuestra sociedad. Relega las creencias religiosas al ámbito privado. Consagra la sinceridad y la honradez como valores fundamentales de la conducta humana. Y concibe un hombre de fuertes principios. Uno de sus postulados, que quizás más definan el carácter abnegado al que se aspiraba, sería: «haz el bien por el bien mismo». Lo que en definitiva conformaba un ascético estilo de vida.

Pensamientos que propagará abiertamente desde 1854, valiéndose para ello de su puesto de docente en la Universidad de Madrid. Y de los que Francisco Giner de los Ríos (1839-1915) rápidamente se hará acopio. Desarrollándolos y poniéndolos en práctica en la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Centro que inaugurará en 1876 y en el que colaborarán otros catedráticos. En el artículo 15 de la ILE se recoge: «Esta Institución es completamente ajena a todo espíritu e interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político, proclamando únicamente el principio de la libertad e inamovilidad de la ciencia y de la consiguiente independencia de su indagación y exposición respecto de cualquiera otra autoridad que no sea la de la conciencia».

La instrucción de los niños buscaba inculcarles: el respeto, la tolerancia, el diálogo, la humildad, solidaridad, lealtad, seriedad,…No se impartían clases a la antigua usanza, sino que se buscaba que el alumno dedujera las respuestas por sí mismo, guiado por la batuta de su mentor. Se potenciaban además sus cualidades deportivas y su sensibilidad hacia el arte. Con el redescubrimiento del paisaje español como uno de los principales exponentes nacionales, y especialmente el Guardarrama. Lugares que serán reflejados magistralmente por Sorolla en sus cuadros y que igualmente serán aludidos por los noventaochistas. Eso sí, para conseguir los objetivos marcados resultaba indispensable un número reducido de alumnos por aula.

Aquel proyecto cultural dio origen a individuos de distintas tendencias ético-políticas. Pues uno de los axiomas que continuamente se reiteraba a los muchachos era el siguiente: «Forja tus ideales por convicción y sé coherente con ellos en todo caso. Es decir, piensa como debes vivir y vive como piensas». 

La ILE contó entre su profesorado con el que llegaría a ser uno de los más importantes pedagogos españoles de todos los tiempos, Manuel Bartolomé Cossío (1857-1937). Aunque antes fue el alumno preferido de Giner. Quien se convirtiera en el primer catedrático de pedagogía de la Universidad española. Y declarado ciudadano de honor por la Segunda República.

De la segunda promoción de la ILE salieron mentes tan ilustres como la de Antonio Machado. Y de la tercera, por nombrar algunos: Juan Ramón Jiménez o José Ortega y Gasset.

A comienzos del siglo XX la Administración Pública requirió del asesoramiento de Giner en materia educativa, al entender aquellos gobernantes que nuestro país únicamente lograría el anhelado progreso mediante una adecuada preparación formativa de sus ciudadanos. De tal manera que en 1907 la Institución Libre de Enseñanza cerró sus puertas, dando paso a la Junta para la Ampliación de Estudios e investigación científica (JAE). Presidida por muchos años por Santiago Ramón y Cajal. Entre sus vocales se encontraban también nombres tan ilustres como el del Premio Nobel español José Echegaray e Izaguirre.

Una de sus mayores hazañas, surgida por la necesidad de europeizarnos, consistiría en el envío de pensionados a Europa. Entre sus becados figuran: Severo Ochoa, en medicina; en pedagogía, Manuel Bartolomé Cossío; en filosofía, José Ortega y Gasset; en poesía, Antonio Machado o Rafael Alberti; escritores de la talla de Ramón Pérez de Ayala; matemáticos, como Julio Pastor;…

Otra de las fructíferas iniciativas que la JAE puso en marcha fue la apertura de la Residencia de Estudiantes en 1910. Cuyo nombre ha quedado ligado a la generación del 27. Ya que en ella residirían: Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel,… Albergando con asiduidad recitales o conferencias. Albert Einstein y Manuel de Falla, son un clarificador ejemplo de la categoría de los invitados a estos actos.

Y es que Francisco Giner de los Ríos, en gran medida, fue el artífice de una brillante etapa de nuestra cultura, la denominada «Edad de Plata». El culpable de que un joven Benito Pérez Galdós consagrara su vida a la literatura. Quedando ya su huella fuertemente plantada a su muerte en 1915. Y que sólo se difuminaría con el advenimiento del franquismo. Retomándose parcialmente en 1990, con la entrada en vigor  de La Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE).

Para entender el sentimiento que Francisco Giner de los Ríos despertó en los intelectuales de esa etapa, basta con leer un poema que Antonio Machado escribió al saber de su fallecimiento. Redactado el 21 de Febrero de 1915 en Baeza:

«Como se fue el maestro,la luz de esta mañaname dijo: Van tres díasque mi hermano Francisco no trabaja.¿Murió?… Sólo sabemosque se nos fue por una senda clara,diciéndonos: Hacedmeun duelo de labores y esperanzas.Sed buenos y no más, sed lo que he sidoentre vosotros: alma.Vivid, la vida sigue,los muertos mueren y las sombras pasan;lleva quien deja y vive el que ha vivido.¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más purapartió el hermano de la luz del alba,del sol de los talleres,el viejo alegre de la vida santa….¡Oh, sí!, llevad, amigos,su cuerpo a la montaña,a los azules montesdel ancho Guadarrama.Allí hay barrancos hondosde pinos verdes donde el viento canta.Su corazón reposebajo una encina casta,en tierra de tomillos, donde jueganmariposas doradas…

Allí el maestro un díasoñaba un nuevo florecer de España».

Safe Creative #1002045449508

 


Capítulo X: Benito, el eterno maestro krausista

400px Montesquieu 1 8000631
Categoría: Historias de un pueblo

Frente al plato, entre tanto rebañaba con el pan los últimos vestigios de tan exquisito manjar, retornaron a mi mente las quejas de Benito. El eterno maestro krausista del Instituto de Educación Secundaria Manuel Bartolomé Cossío. Su hondo penar  por una juventud obnubilada por las promesas de dinero y diversión sin esfuerzo que Golfi les planteaba. Y como ciertos políticos, ante el escalofriante dato de un 70% de fracaso escolar, no barajan como factible solución la de incentivar y desarrollar el vigente sistema educativo. Partidas que probablemente en los próximos presupuestos se verán significativamente mermadas. Mas al contrario, se inclinan por sugerir a los padres que no trabajen tanto, en pro de cubrir las deficiencias en materia cultural de los niños.

De seguir el consejo ¿cómo pagarán los progenitores las elevadas hipotecas suscritas años atrás con los bancos al no disponer de dos sueldos en el hogar? Y si no viviesen en régimen de propiedad sino de alquiler, tampoco cuadrarían sus cuentas. Pues, si finalmente los Ayuntamientos elevan la contribución, lógicamente el casero repercutirá su desembolso en las mensualidades de los recibos que el inquilino ha de abonar. Sin contar el descalabro que el alza del referido Impuesto de Bienes Inmuebles acarrearía al sector inmobiliario, al lanzar consecuentemente más oferta al mercado, de por sí colapsado. Numerosas viviendas puestas a la venta por propietarios vencidos, incapacitados para hacer frente a tal magnitud de dispendios surgidos.

Mientras en el resto de Europa adaptan el plan docente al concepto de familia actual. Cubriendo el horario escolar desde por la mañana hasta las 17:00. Con el objetivo de apoyar a aquellas parejas cuya jornada laboral se extiende a lo largo del día. Sin embargo, aquí en Matahambre hacemos justo lo contrario. Expulsando a los menores del comedor si sus tutores no pueden sufragar dicho gasto. Inclusive existe hasta quien se decanta por retornar a los anacrónicos turnos partidos. Por lo que la conciliación laboral y familiar continúa siendo una utopía.

¿Con esto qué persiguen? ¿Enclaustrar nuevamente a la mujer en los avernos de su morada en pro del demagógico y recurrente bien social? Epíteto, que cual cajón desastre, se usa para avanzar en un sinuoso terreno abonado por un desproporcionado intervencionismo.

Cuando Golfi ostentaba el cargo de máximo regidor lo escuché decir una vez, por Radio Vecindad, que aquí no requeríamos de nadie de fuera del lugar para nuestros problemas arreglar. Puesto que ya poseíamos, según su criterio, la suficiente sapiencia para resolverlos por nosotros mismos. A tenor de una conferencia sobre derechos y libertades que Benito organizó en la Biblioteca municipal, invitando como ponente al más importante filósofo liberal del momento. Replicándole inmediatamente el docente al Alcalde, después de quedarse espantado con las desafortunadas declaraciones radiadas: «Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas». Parafraseando a Albert Einstein, el que fuera cofundador del Partido Liberal Democrático Alemán y Premio Nobel de Física en 1921.

Mostrando esta actitud por parte de Golfi un nulo compromiso con otra mítica frase esbozada por el físico, artífice de la teoría de la relatividad: «La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual».

Cuanto más recuerdo aquel episodio, más lamento que poco a poco hayamos ido distorsionando el Estado Liberal ideado por Montesquieu a mediados del siglo XVIII. Sustentado en la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Concebido en pro de obtener el máximo equilibrio, y no conferir a un solo hombre o grupo los designios de nuestra sociedad. Porque los humanos somos seres terrenales, dotados de defectos y virtudes. Los Mesías o iluminados, que todo afirman lograr, se esconden bajo el manto de una absurda quimera. Ya que es al pueblo unido al que le debemos los grandes cambios conquistados por la humanidad desde el comienzo de nuestra era, y a nadie más.

Cuando observo lo que ocurre en Matahambre no puedo dejar de pensar en aquel amargo presagio que Alexis de Toqueville esgrimió a mediados del siglo XIX:

Veo una masa inmensa de hombres parecidos e iguales (…) Por encima de esta masa se eleva un poder enorme y tutelar que se encarga de asegurar sus placeres y de velar por su destino: es (un poder) absoluto, detallista, regular, previsor y delicado. Parecería el poder de un padre, si como en el caso de éste, tuviera por objeto preparar a los hombres para cuando fueran mayores; pero al contrario, no hace nada más que mantenerlos irremediablemente en su infancia.(…)Convierte a las naciones en rebaños de animales tímidos e industriosos, dirigidos por el Gobierno, que es su pastor.

Si mi abuela y mi tía Clara levantaran la cabeza, de la impresión volverían rápidamente a desvanecerse en el aire. Y mi pobre prima Libertad, ¿qué opinará? Cada vez más triste y sola, encadenada a las murallas ideológicas, fuertemente controladas, de Matahambre. Aferrándose, como postrera esperanza, a las obras de sus autores liberales preferidos. Alentada por Benito y sus teorías krausistas, al cual mucho han criticado por enseñar a la juventud de este pueblo otro camino distinto. Defensor a ultranza del propio raciocinio y contrario a aceptar las imposiciones de los que rigen los designios de este lugar. No obstante, quienes de él tanto han blasfemado, por sostener diferentes creencias, ¿conocen siquiera algo del krausismo y en qué consiste?

Safe Creative #1002035437553