sociedades secretas

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?

El sentido de la existencia

Llega un momento en la vida en el que emergen las sempiternas preguntas: «¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?». Interrogantes que se muestran a modo de acertijo y cuya respuesta se condensa en el axioma del frontispicio del templo de Delfos: «Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses». Y estas cuestiones trascendentales eran las que el iniciado trataba de desentrañar por medio del rito esotérico correspondiente. Mientras que los símbolos lo ayudaban a encontrar el camino, a conseguir que las bodas alquímicas procrearan al Rebis.

Aparición de la Virgen a san Bernardo, Murillo (1655)

El misticismo cristiano

El fin último del cristianismo era que la grey se mantuviese unida para posibilitar la segunda venida de Cristo, la parusía, y con ella la salvación. Por eso se evitaba aquello que ocasionase fricción dentro del grupo. Así que asimilaron a la Sabiduría, conocimiento, con la propia institución eclesial. La establecieron como la única vía que llevaba a la unificación. Pero en esencia el misticismo cristiano contiene los mismos elementos que el resto de filosofías contemplativas, tan rico y colorido simbólicamente como ellas.

🔱 El símbolo

El símbolo en la antigüedad hacía referencia a algo que había sido dividido. El objetivo final era que cuando dos individuos que portasen la porción de la unidad originaria se encontrasen, se reconociesen entre sí y aceptasen el compromiso adquirido inicialmente. Por consiguiente, esta definición primigenia se extrapoló al propio ser humano. Debido a que se concebía como una unidad fragmentada que tenía que volver a su estado primordial. Enseñanza que se transmitió por medio de un lenguaje simbólico. Instrucción con un marcado carácter experiencial. Formación que siempre era esotérica, reservada a los iniciados.

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