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Ponencia XIII Congreso de AECPA

Trabajo que trata de analizar, desde una perspectiva axiológica, por qué los índices de percepción de la corrupción política y administrativa son mayores en el sur que en el norte de Europa. Así como en Latinoamérica, heredera cultural de España y Portugal. Con independencia de la incidencia que pueda tener el sistema político escogido por cada país en la producción de dichas desviaciones. La cuestión específica que se investiga es cómo la religión y la filosofía han modelado dos visiones diferentes de entender la esencia humana en Occidente. Con especial énfasis en el estudio del caso de España. El método de investigación empleado, en este caso cualitativo, parte de un análisis de contenido de multiplicidad de textos ortodoxos, además de otros calificados en su momento de heréticos.

Crisis de fe

La tarde había empezado a cubrirse de oscuros nubarrones. Pronto llovería. Casi no se veía, así que tuve que levantarme para encender la luz de la estancia. Inconscientemente rodé las cortinas de los grandes ventanales, para con la mirada situar a Pedro en el jardín. Como había hecho cada domingo durante los cuarenta años que estuvimos casados. Sin embargo, él no estaba. Y es que habían pasado tres meses ya desde el fatídico 20 de noviembre, el día de su accidente en la M-30.

¿Qué hace diferente al Sur de Europa?

¿Por qué surge la concepción de un Sur de Europa ralentizado respecto al Norte y en permanente crisis? Idea que arraiga en el ideario colectivo en base a datos empíricos. Y en qué momento se produjo la irrupción de esa brecha es la cuestión a investigar. Estando Europa modelada por la religión cristiana que germina en el Imperio Romano. Separándose del catolicismo el protestantismo con la eclosión de los movimientos reformadores. Dentro del primer grupo permanecerían los países del Sur: España, Portugal, Italia y Grecia, en su fórmula cristiana de Iglesia Ortodoxa. Siendo uno de los elementos primordiales para los católicos el que la interpretación de la Biblia corresponde a la Iglesia. Empero, para los protestantes la Biblia ha de ser interpretada por uno mismo, denominado como “principio de libre examen”. Con ello vuelven al cristianismo primigenio, más intimista y de relación directa con Dios sin necesidad de interlocutores, clérigos. Intuyéndose que los índices de perversión de un sistema político son menores, en aquellos países donde se practica mayoritariamente una religión intimista y no colectiva.