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Animismo y chamanismo

En la creencia animista el símbolo es fundamental. Animismo cuya doctrina pivota sobre que todo ha sido bendecido por la divinidad con una brizna de su esencia. Por consiguiente, cada ser u objeto está relacionado entre sí. Y en esa creencia primigenia surge la figura del chamán. Quienes cultivan la habilidad de extraer de su entorno el saber que les proporciona la Madre Tierra. El chamán pasa por un proceso de iniciación en el que muere y renace. Solamente tras este renacimiento el chamán se transforma en un ser iluminado.

Guenón contra la corriente creada por Papus

La base de Louis Claude de Saint-Martin, doctrina sanmartiana, y de Jean-Baptiste Willermoz, Rito Escocés Rectificado, es la teoría de «la reintegración del ser» de Martinez de Pasqually, martinezismo. Es decir, el individuo a causa del pecado original se transformó en algo degradado, de manera que debe tratar de pulir su piedra para convertirse en lo que nunca debió dejar de ser. Y cuanto más se acerque a la divinidad mayor será su perfeccionamiento. Además, Saint Martin prescribe que la «vía cardiaca» es la única que se ha de seguir para llegar hasta Dios.

Análisis de René Guenón en su contexto

Para poder adentrarnos someramente en el análisis de la figura de Guenón hay que hacerlo desde la perspectiva de su contexto. Brillante intelectual que buscaba ir más allá de la realidad material. Por lo que apelaba a la combinación de la razón con la intuición, en pro de obtener la gnosis. El martinismo que Guenón practicó fue el concebido por Papus. Movimiento al que dotó de una estructura masónica y que recogió las influencias del martinezismo de Pasqually, «la reintegración del ser». Además de impregnarse de la filosofía ideada por Saint-Martin.