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El misticismo cristiano

El fin último del cristianismo era que la grey se mantuviese unida para posibilitar la segunda venida de Cristo, la parusía, y con ella la salvación. Por eso se evitaba aquello que ocasionase fricción dentro del grupo. Así que asimilaron a la Sabiduría, conocimiento, con la propia institución eclesial. La establecieron como la única vía que llevaba a la unificación. Pero en esencia el misticismo cristiano contiene los mismos elementos que el resto de filosofías contemplativas, tan rico y colorido simbólicamente como ellas.

El símbolo

El símbolo en la antigüedad hacía referencia a algo que había sido dividido. El objetivo final era que cuando dos individuos que portasen la porción de la unidad originaria se encontrasen, se reconociesen entre sí y aceptasen el compromiso adquirido inicialmente. Por consiguiente, esta definición primigenia se extrapoló al propio ser humano. Debido a que se concebía como una unidad fragmentada que tenía que volver a su estado primordial. Enseñanza que se transmitió por medio de un lenguaje simbólico. Instrucción con un marcado carácter experiencial. Formación que siempre era esotérica, reservada a los iniciados.

Frase sobre el símbolo del gallo

«El gallo anuncia un nuevo amanecer, la llegada de la luz que todo lo ilumina y el fin de la oscuridad. Por esta razón aparece representado de manera recurrente en las iglesias, a modo del eterno vigilante que nos impide caer». Fragmento extraído de mi libro sobre simbología. Ensayo disponible en Amazon, tanto en versión Kindle como en papel.

Emociones, armonía, melodía y ritmo

Hasta hace poco nos creíamos seres racionales, pero hoy la ciencia ha descubierto que somos seres eminentemente emocionales. Y a esta preponderancia de las emociones no es ajena la comunicación, como puede ser la política. Por lo que una de las técnicas más usadas es la de la transfusión, por medio de la cual a la hora de dar un discurso se apela a los sentimientos, a los instintos primarios del ciudadano. Si la entonación y vocalización del orador es importante, igual de vitales son las pausas y silencios. Además, el contar una buena historia desencadena la producción de oxitocinas en el cerebro del receptor. La denominada «hormona del amor» que afianza la confianza entre sujetos que no se conocen. Por lo tanto, presenta al orador como un líder creíble, al que merece la pena seguir y apoyar.