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Capítulo XLVI: La dictadura de Francisco Franco Bahamonde

Muertos los generales Sanjurjo (1872-1936) y Mola (1887-1937) durante la contienda civil, Franco se erigió como líder indiscutible de los militares golpistas. Planificadores junto a Gonzalo Queipo de Llano (1875-1951) de las actuaciones para derrocar al gobierno del Frente Popular. Franco se convirtió, a pesar de sus vacilaciones iniciales para implicarse en el parcialmente fallido Golpe de Estado, en el jefe y sumo Caudillo de España. El resto de los órganos del Estado se encontraban supeditados a su persona. Se declaró sólo «responsable ante Dios y ante la historia» . Si la Segunda República reprodujo un enfrentamiento entre la concepción liberal y la marxista, este periodo se caracterizó por la férrea defensa del totalitarismo. En contra tanto del liberalismo, como del comunismo.

Capítulo XLV: Del bienio reformista al radical-cedista

Luego de promulgarse la Constitución de 1931 arrancó una renovada etapa, bajo la dirección de un gabinete conformado por republicanos de izquierda y socialistas. La presidencia la ostentó Manuel Azaña (1880-1940). Mientras que la Jefatura del Estado recayó en Niceto Alcalá Zamora (1877-1949) El Ejecutivo emprendió amplias reformas en distintos ámbitos: agrario, educativo, militar, laboral. Quizás el error no estuvo en el fondo de las mismas, las cuales en su mayoría resultaban bastante acertadas, sino en las formas. En ciertos momentos se mostró ausencia de tacto y una aparente ansia de revancha. Lo que contribuyó a reforzar los argumentos de los sectores más fanáticos.