Nuevo libro sobre simbología

Nuevo libro sobre simbología

Dentro de la investigación científica para mí hay un método de especial relevancia, si queremos mejorar nuestro futuro a través de las enseñanzas proporcionadas por el pasado. Pasado que nunca se puede cambiar, pero que sí nos sirve como material de reflexión, al objeto de corregir los errores del presente. Pasado que no se ha de observar con los criterios de la vigente mentalidad. En suma, pasado que resulta imprescindible examinar en base a los parámetros de su contexto histórico.

Pues bien, dentro de la investigación cualitativa destaca el análisis de contenido, por medio del cual se interpretan los libros consultados. Se trata de lograr una plena comprensión del mensaje comunicativo estudiado. Así que se deben valorar cinco cuestiones: «el contenido, el emisor del texto, el destinatario, la codificación utilizada y los canales de transmisión o de apoyo»[1] del escrito. Y es que no solo hay que quedarse con lo manifestado literalmente, sino con aquello que subyace entre líneas. Se debe realizar una lectura crítica, en pro de averiguar el «sentido»[2] auténtico de los vocablos transmitidos.

A tenor de lo expuesto, no cabe duda de que el aspecto simbólico de variados documentos literarios se muestra como un laberinto que, si se desentraña, permite descubrir una realidad oculta. Vertiente que sus protagonistas se cuidaron de preservar. Porque durante muchísimos siglos el librepensamiento fue perseguido. Incluso todavía los mecanismos niveladores funcionan como freno para aquellas ideas que se desligan de las creencias mayoritarias. Tal es el caso, que hoy se sabe que una de las más eminentes figuras de la incipiente revolución científica, Newton (1642-1727), dedicó una gran parte de su tiempo a escribir sobre alquimia. Calificado por el economista John Maynard Keynes en el siglo XX como «el último de los magos»[3].

Y es que después de dar varias charlas acerca de mi ensayo novelado, La Hermandad de Doña Blanca, me di cuenta de que algunas de esas imágenes o mitos ancestrales requerían ser recordados. Alegorías a partir de las cuales se erige mi próximo trabajo, La corrupción inarmónica. Símbolos pergeñados desde el Antiguo Egipto. Símbolos de los que se hicieron eco con posterioridad los pitagóricos, los órficos, el hermetismo, la cábala, la alquimia. Símbolos que calaron en corrientes de pensamiento tales como el rosacrucismo, la masonería o el martinismo.

El mítico dibujo del Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, que nos instruye respecto al ciclo vital. Donde la muerte y el renacimiento se materializa una y otra vez. El Sol y la luna, la dualidad de todas las cosas, lo femenino y lo masculino. El Uno y el Dos, que obtiene el equilibrio gracias al Tres. O la rosa roja, icono del renacimiento espiritual alcanzado por el individuo regenerado. La chispa divina de los gnósticos, la estrella flamígera de los masones. En definitiva, hombre regenerado o espiritual, que no es otra cosa que el filósofo platónico, el único capaz de captar la Idea suprema del Bien. Un lenguaje que nos puede mostrar una nueva cara de multitud de obras y de la mentalidad de los autores que las compusieron.

Por ejemplo, me llama mucho la atención la efigie utilizada a modo de sello por Benito Pérez Galdós (1843-1920), donde aparece la cara de una mujer alada. Boceto que recuerda bastante a la diosa egipcia Maat y donde insertó Ars Natura Veritas[4], que podríamos traducir más o menos como el verdadero arte de la naturaleza. Ya que Maat, era la deidad de la Verdad, de la armonía universal. Eterna acompañante de Thot, el responsable de la palabra mágica. Thot inspirador del Corpus Hermeticum griego. Hermetismo que abogaba por una religión que veneraba la naturaleza y que Giordano Bruno (1548-1600) desarrolló exponencialmente. Saber rescatado en el Renacimiento y que sentó los cimientos de la venidera Ilustración[5] que desencadenaría la regeneración de Europa. Regeneración que ansiaba desesperadamente España durante la etapa en la que vivió Galdós.

Hay un adagio alquímico que proclama: «Ora, Lee, Lee, Lee, Relee, Trabaja y Encontrarás». Axioma que se puede ver inscrito en el Mutus Liber o Libro Mudo, datado en 1677. Tratado que describe el proceso para hallar la piedra filosofal[6], la gnosis de los gnósticos, el daat de la cábala. Precisamente de ese repensamiento, de lo que hasta el momento he redactado, nace este nuevo ensayo, Simbología de La Hermandad de Doña Blanca. Disponible en Amazon. Libro que busca explicar la realidad, por la que nos ha tocado transitar, desde una perspectiva diferente. Espero que disfrutes de su lectura y que tus comentarios me ayuden a conseguir un mayor entendimiento del instante actual.


Nuevo libro sobre simbología –
(c) –
Ibiza Melián


Notas:

[1] Ferrer i Fons, M. –actualización por Rosa Borge Bravo- (2016). Módulo 4: La investigación cualitativa, p.36. En Borge Bravo, R.; Ferrer i Fons, M. y Sala, G., Técnicas de investigación aplicadas a la ciencia política. Etapas, métodos, técnicas y análisis (Cuarta edición). Barcelona: FUOC.

[2] Andréu Abela, J. (2000). “Las técnicas de Análisis de Contenido: Una revisión actualizada”. Centro de Estudios Andaluces.

[3] Isaac Newton, científico y alquimista (2016, 31 de marzo). Natinonal Geographic. Obtenido el 18 de noviembre de 2017, de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/isaac-newton-cientifico-y-alquimista_10246/1

[4] Botrel, J. La cornucopia del texto y de la obra. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Obtenido el 18 de noviembre de 2017, de: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-cornucopia-del-texto-y-de-la-obra-0/html/ffd5fa42-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html

[5] Yates, F. (2008). El iluminismo rosacruz. Madrid: Ediciones Siruela (Obra original 1972).

[6] Mutus Liber o Libro Mudo. Obtenido el 10 de julio de 2016, de: http://www.mutusliber.com.ar/informacion1.html