Capítulo VII: Sorolla regresa con honores a Valencia

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Categoría: Historias de un pueblo

Toqué, pero nadie me abrió. Empujé la puerta y la vi en el salón. Tendida en el sillón, con la cabeza recostada. Un libro tirado en el suelo. Seguramente a media noche el sueño de ella se apoderó y allí se quedó.

Recogí el texto. Dándome cuenta de que un fragmento estaba subrayado, en el que Larra, su periodista costumbrista preferido, en sus últimos días relató:

«Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis versos. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio!»

Y en aquel preciso instante se despertó. Alcanzando a pronunciar tan sólo un tímido: “buenos días”. Su rostro parecía cansado, vencido por las largas horas de vigilia pasadas en soledad. Con la única compañía de las páginas rubricadas por distintos autores liberales, que en la mayoría de los casos hace mucho que este mundo abandonaron. Buscando insistentemente entre sus hojas una respuesta a las numerosas afecciones que castigan a nuestro pueblo.

Frente a ella, colgado sobre la chimenea el cuadro que la inspiraba, y del que sacaba fuerzas para proseguir en su ardua lucha: Sol de la Tarde. Pintado por Joaquín Sorolla y Bastida en 1903 y que representa el inicio de la madurez pictórica del genio valenciano. Donde sobresalen las figuras de rudos hombres por su trabajo curtidos, que pelean con un mar embravecido. Ciudadanos anónimos, que crean con su sudor la verdadera historia del pueblo español.

Litografía que le regaló su madre, cuando aún era una niña. Cuya obra original, pertenece a The Hispanic Society of America de Nueva York. Junto a los impactantes murales de Visiones de España. Lienzos donde el pintor muestra su patria influenciado por la corriente institucionista, liderada por su amigo Francisco Giner de los Ríos. El que estuviera al frente de la mítica Institución Libre de Enseñanza, la cual, en cierta medida, la irrepetible Edad de Plata potenció. Bocetos que contienen tres elementos constantes: el pueblo, el paisaje y el patrimonio monumental. Escenificando la esencia de la españolidad. Persiguiendo los intelectuales nacionales desde el siglo XVIII expiar los males que azotan a nuestro Estado. Utilizando para ello las distintas facetas del arte, ya sea mediante la literatura, pintura o incluso la ciencia.

Y es que Clara, su progenitora, sintetizaba a las dos Españas. Una negra, repleta de chismes y supersticiones, corroída por la envidia, «la carcoma del alma española», como así la definía Unamuno. Y otra blanca, liberal, que ansiaba lanzarse a los brazos del progreso, esperando enterrar algún día su más oscuro pasado, para con ello sus sangrantes heridas cicatrizar. No buscando encontrar culpables, sino simplemente olvidar. Mas quedándose con el aprendizaje proveniente de los errores que en otras épocas cometió.

O como José Ortega y Gasset manifestó: «Una España que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida. Y otra vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia».

Clara amaba la luz de Levante, la playa de la Malvarrosa. Lugares que evocaban hermosos pasajes de los veranos disfrutados junto a Juan, su esposo, el abogado jubilado del Estado y su hija Libertad. Pero no sólo se enamoró de los dibujos de Sorolla, sino asimismo del vibrante lenguaje empleado por el celebérrimo escritor e íntimo amigo del pintor: Vicente Blasco Ibáñez. Implicado cual ninguno con los problemas que aquejaban a la sociedad del momento y que tan magistralmente supo describir en sus novelas. Recordadas por todos gracias a las populares series televisivas de los 70: Cañas y barro o La barraca” Actuando en esta última una jovencísima Victoria Abril.

Y es que ella eligió el nombre de Libertad  para su hija, tras conmoverse leyendo un artículo del autor. En el que se mencionaba a un aeroplano, el cual con este término también era llamado. Cuya misión estribaba en aterrizar cuanto antes en nuestro país. Solicitando el literato a través de las palabras impresas la colaboración de los españoles para lograr tan noble causa. Quedando intensamente prendada de una frase que este ilustre personaje pronunció en dicha ardiente soflama: «¿Tienes derecho, egoísta –me decía una voz interior- a permanecer impasible viendo la anormalidad en que vive tu país, como si fueses un hombre sin patria?…»

Preparé la mesa, depositando los churros y porras en una reluciente fuente que encontré en la alacena de la vieja cocina. En unas blancas tazas serví el chocolate caliente. Sentándonos a las 09:00 en la mesa para desayunar. Mas Libertad continuaba ausente. Su cuerpo presente; sin embargo, su espíritu se había quedado en la estación. Anclada en el segundo en el que su amado Luis le dijo adiós. Permaneciendo, cual espectro, de pie junto al andén, triste y sola. Así como Matahambre cada vez más vacío y frío.

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Capítulo VI: Las facturas municipales

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El camión de limpieza del ayuntamiento lavaba lentamente las calles del pueblo. A esas horas el adoquinado de las aceras, a pesar de su opacidad, se mostraba sorpresivamente reluciente. El olor de los almendros impregnaba el aire. Cantando los gallos su perenne letanía anunciando que el nuevo día pronto comenzaría.

No paraba de pensar en Libertad y en cómo lo estaría pasando, tras la marcha de Luis. Es por ello que me propuse esa mañana acompañarla para desayunar. Mas previamente pasaría por el bar de la calle principal a por churros y porras, que de seguro a ella le encantarían.

Desde fuera se escuchaba la música de fondo de Radio Vecindad, la emisora local. Y es que antes de iniciarse la tertulia política matutina, el programa Te rondará morena deleitaba a sus oyentes con las mejores canciones del panorama nacional. Justo en ese preciso instante sonaba el famoso tema de Pedro Guerra: “debajo del puente”. El cual nos habla de las dos realidades que conviven en un mismo lugar. Una aparente a ojos de todos. Y la otra subyacente, la que por su crudeza optamos normalmente por obviar.

Manuel limpiaba la barra vacía. Puesto que tan temprano la única compañía factible era la amena conversación que tan alegremente compartía este entrañable hostelero con sus escasos madrugadores clientes. Le dije lo que quería y mientras esperé a que me lo preparase Soledad, la taciturna cocinera del entrañable bar. Cuando de repente el cantinero se soltó a hablar:

— Estoy harto Pedrín, de tanta hipocresía. Si esto sigue así, yo también dentro de poco cerraré.

Le pregunté por qué barajaba esa drástica decisión, a lo que me respondió:

— Te acuerdas de Miguel, el del supermercado de enfrente. Al igual que hizo con Luis, Golfi lo ha vetado. Y como siempre todos sus órdenes se han tragado. Por lo que en breve nos abandonará. Abocado a buscar en otro sitio su sustento.

»Golfi pretendía que le comprara a él el pan. Como no quiso, ya te supondrás lo que pasó. Asimismo, sabes que este año empezó a suministrar víveres a las residencias municipales. Sin embargo, después de la moción de censura, colocando Golfi a su apadrinado de alcalde, la cosa cambió. O incrementaba el importe de lo facturado o de la lista de proveedores oficiales era tachado. Y sabes que cuando de estas cosas te hablan, te suelen coger a solas para no dejar pruebas de tremendo despropósito y desfachatez.

»A mí como no les río las gracias, los recibos de lo que aquí han comido, tardan hasta un año en abonarme. Después se jactan en decir que pagan en 60 días. No obstante, el truco está en que el periodo que cuentan de cara a la galería es desde que se aprueba el gasto por Junta de Gobierno, pasando la autorización posteriormente a tesorería. Si bien, desde que yo presento el cargo hasta el instante de pagarme, transcurren habitualmente varios meses. Ocasionado porque lo debido es por el máximo regidor retenido en intervención, alegando que no está conforme con el importe u otra tonta razón. Obligándote a desplazarte hasta su despacho, con el propósito de humillarte y recordarte de quién en el pueblo manda.

»Y es que aquí no existe el libre mercado, el cual a otras circunscripciones numerosos beneficios ha llevado, aumentando la calidad de vida de sus ciudadanos. Este rincón español se rige por el más puro intervencionismo. Cuando al primer edil se le confiere tanto poder, o bien está dotado de una inmensa benevolencia y ecuanimidad, o se dedica a controlar hasta la última nimiedad.

»¿Cómo es posible que si yo quiero montar una fábrica, por poner un ejemplo, sea el alcalde quien me reciba y me transmita verbalmente la oportuna autorización? Lo coherente sería que el  departamento técnico y jurídico fuera el que revisara las instancias presentadas, informando si cumplen o no con el reglamento vigente. Golfi, no era abogado, ni arquitecto, y a parte de marrullerías, pocas cosas sabía. El que está ahora se mantiene en la misma corriente, fiel a su maestro protector, para más señas cómplice en sus fechorías y sentado en el sillón gracias a los transfugados. Amén de que fue el menos votado en los comicios pasados. Puesto que no resultaba apropiado que Golfi se presentase al estar siendo ya investigado por presunta corrupción.

»Hoy leí en el periódico que el tiempo estimado para abrir un negocio en España es de 47 días, necesitando rellenar 10 documentos. Frente a las 10 jornadas de Singapur, donde se requieren exclusivamente 4 impresos. Si analizamos lo que ocurre en Matahambre ni te cuento. Que si revisaran los expedientes consistoriales con grandes sorpresas se toparían.

»La semana pasada tu prima Libertad me habló del sistema en Estados Unidos implantado y como con ello la corrupción allí ha bajado. Eliminando la figura del strong-mayor actual, por la del city-manager. Es decir, ponen a un profesional al mando, y limitan la capacidad de decisión de los políticos. Evitando cambios continuos en las medidas a ejecutar. Por lo demás motivando la labor del funcionariado. Valorándose para cada vacante no sólo los datos académicos, sino los laborales y cualidades personales: don de gentes, trabajo en equipo, aptitud para la resolución de conflictos,…Donde se cubre exclusivamente el puesto necesitado y ni uno más. Ya que entienden que es el tejido empresarial el que genera riqueza y empleo, siendo ahí donde los ciudadanos han de ser contratados. Relegando con ello la abominable práctica política de estos lares: un puesto a cambio de un voto. Que a lo único que conduce es a subir los impuestos en pro de mantener tan colosal entramado, y que ahora queda evidenciado al no disponer de las entradas que anteriormente provenían de las licencias de construcción concedidas.

Manuel me dio los churros y las porras. Con la bolsa en la mano caminé con paso firme, dirigiéndome a la casa de mi prima Libertad. Apesadumbrado por las desgracias de una comarca que cada vez retrocedía más en lo andado. Trágico hecho mayormente propiciado por las absurdas cacicadas de un grupo de desalmados.

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Capítulo V: Una economía con pies de barro

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La estación estaba en silencio. Alcanzando sólo a escuchar el repiqueteo de la lluvia al caer sobre el suelo. Libertad permanecía de pie, ausente, incapaz de articular palabra. Quizás albergando aún la esperanza de que aquello fuese un sueño del que pronto se despertaría. Pero no, Luis nos dijo adiós ese mismo domingo, en una tarde gris de Septiembre. Quedando Matahambre tras su marcha cada vez más triste, vacío y frío.

Ya en el coche, mientras nos dirigíamos hacia la casa de mi padre, pues esa noche teníamos cena familiar, irrumpió a llorar desconsoladamente. Culpándose de lo ocurrido y preguntándose si no podía comportarse como los demás. Era tan simple como callarse y mirar para otro lado. Transformarse en un ser carente de empatía, ajeno a las injusticias y capaz de relegar al olvido la verdad. Total a quién le podría importar la cruda realidad.

El olor de las migas llegaba hasta la puerta. Servidas en una reluciente cacerola colocada sobre la mesa. Durante gran parte de la velada nos limitamos a contemplarlas cabizbajos, atados con los lazos de nuestros profundos pensamientos a las sillas. Mirando con ojos aguados tan legendario plato de nuestra gastronomía tradicional. Era como si un ángel hubiese pasado en esos momentos. O así lo define al menos la creencia popular a este insólito hecho acaecido en el seno de la familia Gutiérrez, caracterizada por su habitual locuacidad. Llevándose con él los ruidos y quejidos de este mundo terrenal.

Fue mi tío Juan, el abogado jubilado del Estado, padre de Libertad, el que fuera esposo de la única y difunta hermana de mi padre, Clara se llamaba, quien se aventuró a romper el hielo. Conversando al respecto de la situación de la economía nacional.

Y es que España ya se acerca al 20% de paro. Hay quien vaticina  incluso que superará el 22% en no demasiado tiempo. Por si esto fuera poco, aseveran que será a partir del 2013 cuando factiblemente comencemos a crecer a un ritmo del 2%. Lo que significaría que atendiendo a lo ocurrido en otras épocas, será en ese instante, y no antes, cuando se empiecen a crear nuevos empleos. Restando por delante un duro periodo de no saber lo que va a pasar, dominado por la incertidumbre de si a ti también te podrá tocar. Verte con una carta de despido en la mano después de tantos años trabajados.

Ostentando nuestro Estado el pésimo record de poseer el mayor número de “mileuristas”. Puesto que el 63% de la población activa cobra menos de 1000€. Cuando el promedio en los países europeos como Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Holanda se mantiene en el 15%. Si bien ya auguran los entendidos que dichos contratados a “ochocientosuristas” pronto serán degradados.

Una economía cual barco que pareciera que navega desorientado. No transmitiendo su timoneo la seguridad y confianza requeridas. Propiedades indispensables para reactivarla mediante el empuje de la actividad empresarial y el consumo. Pilares fundamentales sobre los que se sustenta la riqueza en cualquier lugar del mundo. Y es que si resulta más fácil abrir un negocio en Zimbabue que en España, escasa credibilidad al inversor emitimos. Lo que merma nuestra competitividad y capacidad de reacción ante un eventual ciclón como el que atravesamos hoy.

Los rumores se disparan, informando los medios de comunicación de múltiples versiones provenientes del Ejecutivo. Supuestas divisiones internas filtradas que se apresuran a desmentir acto seguido de ser publicadas. Abandono de la política de legendarios ex-ministros. Aderezándolo además con dispares opiniones de las reformas que pretenden implantar.

Si bien la futura subida de impuestos es lo que al ciudadano de a pie más le preocupa. Primero porque van a tocar los indirectos, es decir los menos equitativos. Cuyo desembolso se hará no atendiendo a la capacidad de tributación de cada cual. A nadie le preguntan cuando va a pagar una barra de pan, si su nómina es de 1000 ó 3000€.  Por lo tanto con un alza de dos puntos del IVA de seguro que nuestro bolsillo, ya de por sí exiguo, se resentirá. Amén de las nefastas consecuencias que al sector comercial esta medida le podrá acarrear, y más tal como está.

Y de los hidrocarburos tampoco nos olvidamos. A veces pareciera que desconocemos que los medios de locomoción se mueven con combustibles. Imprescindibles para transportar las mercancías también de primera necesidad. Con lo que la cesta de la compra inevitablemente se encarecerá unos cuentos céntimos más.

Por otro lado el Banco Central Europeo amaga en el 2010 con incrementar el  Euribor, mayormente debido al buen funcionamiento de otros países que se encuentran dentro de la zona euro. Buscando con ello evitar que se repita un nuevo ciclo de inflación, recesión, deflación. Si este hecho se llegase a producir, aquel que tenga una hipoteca firmada se encontrará inmerso una vez más en una renovada pesadilla como la de años atrás. Ya que la diferencia entre los sueldos que se perciben y la cantidad del recibo a abonar a la entidad  financiera correspondiente, consumará la peor fatalidad, que muchos finalmente pierdan su vivienda habitual.

Por cierto, ¿quién era el que afirmaba que el IRPF no se tocaría? Quizás no el gobierno central. ¿Pero y los regionales? ¿Estamos verdaderamente convencidos de que no lo harán, mostrando déficits tan elevados como los actuales?

Si el recuerdo de Luis nos hizo meditar, lo comentado comiendo aún lo empeoró más. Nuevamente esa noche al irme a la cama transité entre la vigilia y las lúgubres imágenes que se escondían en los recovecos de mi subconsciente, arropadas por la efímera somnolencia que se apoderaba de mí en la sepulcral nocturnidad. Silbándome al oído de que algo pésimo aún quedaba por llegar.

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Capítulo IV: El pueblo lentamente se quedaba vacío

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La tetera comenzó a silbar, avisándome de que el té estaba listo. Mi cabeza daba vueltas tras la pesarosa noche. La cual estuvo repleta de sueños que se intercalaban fugazmente entre enigmáticas sombras y susurros. No podría precisar con exactitud las imágenes que en mi mente recreé, aunque soy consciente de que me alertaban de un inminente y nefasto augurio.

Me serví una taza de la caliente infusión, sentándome en la mesa ensimismado en mis pensamientos. Intentando una y otra vez descifrar qué me intentaban decir la multitud de aparentes presagios que se dirigían hacia mí. Cuando de repente tocaron en la puerta. Mi padre aún estaba dormido, por lo que me apresuré en abrirla para que no se despertara por ese ruido. Era Luis, mi eterno amigo. Me saludó con un rostro sumamente compungido. Y me preguntó si podía desayunar conmigo.

Le noté que no sabía cómo empezar. Su mirada era ausente, sin posarla en un sitio fijo. Sin embargo, lentamente las palabras brotaron de su boca, cual río deseoso de desembocar pronto en el mar. Y lo soltó. La próxima semana partiría de Matahambre, dejando en el pueblo a sus familiares y seres más queridos. Tornándose vocablo a vocablo aquella conversación en una triste y amarga despedida.

Luis estudió Empresariales. Y recién salido de la Universidad montó su pequeño negocio, Gestoría la Verdad, en la calle principal. Al principio todo fue bien, ganando lo suficiente para mantenerse él y mi prima Libertad. Por cierto, no os la he presentado. Es la hija de mi tío Juan, el abogado jubilado del Estado. Es concejal. La novia de Luis desde que eran niños. Perteneciente a esa especie de políticos idealistas que anhelan las cosas arreglar y que tarde o temprano acaban enormemente decepcionados, arruinados y apartados. Desilusionados de un sistema que fomenta intensamente la mediocridad.

La cuestión es que hace años mantuvo un fuerte enfrentamiento con el Alcalde anterior. Quien desató sobre ella y sus allegados la furia de los más oscuros resortes del poder. El ex-regidor quería eliminarla fuese como fuese del panorama municipal, ya que su presencia le resultaba tremendamente molesta. Principalmente porque hipotéticamente podría desentrañar sus corruptelas y entramados, e instigar a la población para que modificasen su opinión sobre tan siniestro señor. Sujeto que se mostraba ante los vecinos como padre benevolente y protector, disponiendo a su antojo de la corporación local a cambio de unas cuantas migajas de pan.

Golfi, se llamaba el ex-primer edil. En sus tiempos mozos fue jornalero. No pasando sus estudios del graduado escolar. Aunque, durante sus dieciséis años en el cargo, supo amasar una enorme fortuna. Él justificaba que su capital provenía de su maestría empresarial al frente de un pequeño local de venta de pan. Opinando Luis y Libertad que si eso fuese cierto, harían bien en declararlo Doctor Honoris Causa en Ingeniería Financiera. Incluso nominarlo para el premio Nobel quizás, por ser capaz de obtener la máxima rentabilidad a un producto con tan escaso margen de beneficio.

Cuando Gestoría la Verdad inició su actividad, lo hizo gestionando ya una importante cartera de clientes. Los cuales se convirtieron con el tiempo en los auténticos publicistas de la sociedad y más concretamente de su director. Pregonando por doquier sus bondades como buen profesional y mejor persona. Estimando por encima de todo su loable honestidad.

No obstante, cuanto más se recrudecían las disputas entre Golfi y Libertad, más presiones recibían los clientes de Gestoría la Verdad para que desistieran de su apoyo a la entidad. Amén de sufrir dilataciones en sus futuros trámites burocráticos, o bien cualquier sanción o penalización. El objetivo era dejar a la ilusa concejal sin pan que echarse a la boca, en pro de abocarla a emigrar. Empujándola sutilmente a que buscara en otras tierras la paz, tranquilidad y el bienestar de los suyos. Cualquier acto valía con tal de que continuara Matahambre en las garras de los que siempre habían manejado sus hilos. Y finalmente esto que tanto ansiaban parcialmente lo habían conseguido. Luis se marchaba a Mallorca para trabajar en la administración de un hotel en la ciudad de Palma, la capital insular, ante la imposibilidad de encontrar aquí puesto alguno para él. Ya que Golfi en la comarca lo había vetado, mediante coacciones y amenazas tanto en el ámbito público, como privado.

Rendido y con la triste pena enquistada en el corazón, me decía adiós entre sollozos y quejidos. Encomendándome encarecidamente cuidar de su amada Libertad, su bien más preciado en este mundo. La brillante luz que ilumina su camino, por la que merece la pena luchar hasta el final, cumpliendo así su destino.

 

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Capítulo III: Moción de censura en Benidorm

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El viento se colaba por los resquicios del tejado, recreando un ensordecedor sonido similar a un vendaval. Pero allí estaba él impertérrito, como cada noche junto al fuego. Sentado en su perenne silla de ruedas, a la que estaba atado desde hace ya una década o más, cual jaula de cristal que jamás podrá abandonar. Noche tras noche esperaba ansioso a que regresara de pastorear, para que le leyese las noticias aparecidas durante el día en los diferentes medios.

Y es que mi padre pertenece a una época ya pasada. Curtido por los miedos de la infancia, la hambruna de la guerra, por los odios fratricidas de una España dividida. Desde muy joven se quedó huérfano, teniendo que trabajar a muy temprana edad con tal de subsistir. Sí, como tantos otros coetáneos de su mismo periodo, no sabe leer ni escribir. Si bien mantiene unos pensamientos claros y congruentes como ninguno, rebosantes en ciertos instantes de suma brillantez, propios de la experiencia y el sufrimiento de su niñez. Por lo que las tertulias políticas en mi casa se suceden con bastante asiduidad. Lo han adivinado, Pedro se llama él también.

Allí frente a la chimenea charlamos durante horas. Debatiendo intensamente sobre lo que el periódico elmundo.es publicaba en relación al pacto antitransfuguismo. Y nos reímos con grandes algaradas. Siempre me he preguntado la razón por la que sobre esta cuestión aún no se ha legislado. Limitándose a suscribir únicamente un mero documento de buenas intenciones, al que pisotean constantemente las distintas formaciones.

Es más, les cuento. El Ayuntamiento de mi pueblo, uno como tantos otros del territorio nacional, ya ha cambiado de manos en esta legislatura cuatro veces. Apoyando a varios tránsfugas representantes de los partidos que ahora mismo se tiran los trastos a la cabeza,  a razón de la hipotética moción de censura planteada en Benidorm. Incluso, me dijo mi tío Juan, un abogado del Estado jubilado, que el artículo 73.3 de la Ley 57/2003, de 16 de Diciembre, de medidas para la modernización del gobierno local, establece lo siguiente: «(…) Los derechos económicos y políticos de los miembros no adscritos no podrán ser superiores a los que les hubiesen correspondido de permanecer en el grupo de procedencia (…)». Cosa a la que han hecho igualmente caso omiso, endosándose el transfugado tres o cuatro puestos más.

El tránsfuga por lo normal es aquel individuo que un día te jura y te perjura que jamás te abandonará, para acto seguido desaparecer con el firme propósito de a otro alcalde proponer. No sin antes registrar la moción censurante, la cual suelen firmar en una notaría del extrarradio, por eso de mantener la intimidad y alevosía exigidas. Durante diez días hábiles, más los festivos que se encuentren entre ellos, se esconden en un paradero desconocido, ilocalizables para familiares y amigos. No vaya a ser que perturben su concentración excepcional, requerida para que en el pleno convocado transcurrido el plazo estipulado levanten la mano y no chafen el plan por un iluminado trazado. Y donde yo vivo de esto mucho sabemos, ostentando tan penoso récord, me atrevería a decir que del planeta entero. Amén de meritorias repúblicas bananeras en ejercicio.

Siendo ello de fácil comprobación, simplemente con pedir un acta a la Comisión Nacional del Pacto Antitransfuguismo. Si algún día los periodistas hicieran esto, lograrían publicar un jugoso artículo con el que a más de uno pondrían colorado, en cuanto a su hipocresía y tremenda desfachatez. Pensándose otra vez, el no esgrimir nada cuando ellos mismos presuntamente alientan y fomentan este tipo de actos. Cobijando bajo sus siglas a militantes que acceden a sus cargos públicos mediante tránsfugas ya declarados. Por lo que consecuentemente una vez estén debidamente informados y el hecho comprobado vía certificación de la Comisión, están obligados a expulsar a esos miembros con inmediatez. Y alguien me dirá, que el castigo pertinente provendrá de los Estatutos por los que se rija la organización afectada. No obstante, los mencionados textos son como el chicle bazooka, que si lo estiras siempre te toca. Es decir, que se interpretan dependiendo de la ocasión y del personaje en cuestión.

Aquí en Matahambre, hemos llegado a la conclusión de que como no salimos en los telediarios cualquier acto es permitido. Entre lo que en este pueblo hacen y lo que en las sedes nacionales dicen: «se parece como un huevo a una castaña». Acordándose de nosotros sólo cuando se van a celebrar elecciones. Y mirando para otro lado cuando nos dirigimos a ellos para reclamar nuestros legítimos derechos e intereses. Obviando nuestras deficiencias y necesidades.

Ya bien entrada la madrugada optamos por irnos a dormir, a pesar de la amena conversación. Y allí tumbado en la cama, escuchaba nítidamente los intensos bramidos del aire que perturbaban mi sueño enormemente. Ruidos salidos de la lúgubre oscuridad que tocaban mi ventana como para que los dejara entrar. Quizás alaridos del más allá que presagiaban que algo andaba mal. Sin embargo, mi cansancio pudo más, apoderándose lentamente de mi ser consciente la inevitable somnolencia que nos acecha durante la nocturnidad.

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