May 02 2010

Sorolla ha puesto el turismo cultural de moda

Publicado por Ibiza Melián en Turismo


(Joaquín Sorolla y Bastida)

La exposición de Joaquín Sorolla (1863-1923) que se celebró en el 2009 en el Museo del Prado, marcó un antes y un después en el turismo cultural nacional. Resurgiendo una inusitada curiosidad por conocer más sobre el pintor y su época. Revalorizando a otros coetáneos del momento y los enclaves geográficos españoles con los que se identificaban: Galicia y Salvador de Madariaga; Salamanca y Unamuno; Benito Pérez Galdós y Canarias; Madrid y el Premio Nobel José Echegaray; Asturias y Ramón Pérez de Ayala; el País Vasco y Zuloaga; la malvarrosa valenciana y Blasco Ibáñez,… Intelectuales de distintas generaciones, que de una forma u otra confluyeron en nuestro país entre los siglos XIX y XX. Adquiriendo un mejor conocimiento de aquellos momentos por sus textos y sus lienzos.

Pero por si todo esto fuera poco, los impresionantes paneles de “Las Visiones de España”, presentaron a ojos del espectador nuestro rico territorio patrio. Diferentes Comunidades Autónomas esbozadas con sus peculiares características y singularidades.

Y es que España no puede continuar siendo un destino más, entre otros tantos, de sol y playa. Requiriendo urgentemente caminar hacia la especialización, diseccionando cual cirujano los dispares microsegmentos. Buscando nuestras especificidades como marca. ¿Y qué mejor forma que a través de nuestra vasta y fértil historia? Porque sí, tal como asevera el mítico slogan: “España, is different”. Aunque a veces pareciera que no acabamos de creérnoslo.

Y sinceramente, produce una enorme congoja la apatía mostrada por los estamentos gubernamentales, al no intentar ni tan siquiera convertir nuestro patrimonio en principal reclamo. Tuvo que pasar mucho tiempo para que se prestara la debida atención al románico en Castilla y León, aún así frescos de un valor incalculable esperan ser restaurados por falta de financiación. Por esos dimes y diretes entre religión y Estado: iglesias, ermitas,… permanecen cerradas a cal y canto, no resultando factible acceder a su interior, ni contemplar sus deslumbrantes bellezas arquitectónicas. Un ejemplo, entre cientos, es lo que sucede con ciertos edificios en Cáceres, a los que se les ha echado el cerrojo, terminando, si nadie lo remedia, por derruirse. Desintegrándose progresivamente otras construcciones mientras aguardan entre subvención y subvención. Estando todavía bastantes bienes de sobrado interés cultural sin una adecuada catalogalización municipal, adoleciendo por tanto de normativa alguna que los proteja.

El Día Internacional del Museo, es igualmente una iniciativa brillante, con su popular apertura nocturna. No obstante, acciones de este tipo no pueden limitarse a una única jornada. Porque sol, playa y cemento existe en infinidad de lugares, y este quizás sea el revulsivo dinamizador que necesitábamos en pro de mejorar nuestra competitividad como destino, aparejado a nuestros encantos naturales y emblemático paisaje. Ya que hacia la vertiente de los precios no cabe un mayor ahondamiento, lo que nos condenaría inevitablemente como dice el refrán a: “pan para hoy y hambre para mañana”.

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Mar 27 2010

La amistad entre Sorolla y Pérez de Ayala


(“Patio de la Casa”, Joaquín Sorolla y Bastida)

Joaquín Sorolla (1863-1923) supo abordar con suma maestría el retrato. Captando la esencia de los intelectuales del momento. Ya que no hay que olvidar que en el primer tercio del siglo XX, concretamente a partir de 1898, irrumpió en España el movimiento la  Generación del 98, que junto a los institucionistas, regeneracionistas, Generación del 14 y posteriormente la del 27…, conformarán “La Edad de Plata”. Corrientes que anhelaban ante todo la recuperación de España. Coincidiendo dicho periodo con el ocaso del poder hegemónico territorial iniciado desde el siglo XVII, y que culmina con la pérdida las últimas colonias en ultramar.

Sus mágicos pinceles plasmaron la brillantez de dos de nuestros más comprometidos liberales: José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala. Testigo, este último, del ataque de hemiplejía sufrido por Sorolla en 1920. Hecho por el cual quedó incapacitado para volver a pintar y que lo consumiría lentamente hasta su muerte, acaecida el 10 de Agosto de 1923.

Todo ocurrió mientras retrataba a la esposa del que fuera su amigo y Director del Museo del Prado durante la Segunda República. El lugar elegido fue el jardín de su casa, de inspiración andaluza, al que dedicó múltiples instantáneas y que hoy alberga el Museo Sorolla. Más de setenta láminas que representan la madurez y serenidad de sus sentimientos, evolucionando hacia unos colores más fríos que en otros tiempos, donde destacan los depurados verdes y violetas. Dejándonos el escritor testimonio del triste suceso:

«Una fina y templada mañana madrileña del mes de julio, en su jardín, Sorolla pintaba el retrato de mi mujer, observándole yo, a su lado. Éramos los tres solos, bajo una pérgola enramada. Levantóse una vez y se encaminó hacia su estudio. Subiendo los escalones, cayó. Acudimos mi mujer y yo en su ayuda, juzgando que había tropezado. Le pusimos en pie, pero no podía sostenerse. La mitad izquierda del rostro se le contenía en un gesto inmóvil, un gesto aniñado y compungido, que inspiraba dolor, piedad, ternura. Comprendimos la dramática verdad; la cuerda, extremadamente tirante, se había quebrado. (Sorolla sentía el pavor y el presentimiento de la parálisis; años antes había padecido un amago). Aun así y todo, rebelde contra la fatalidad que ya le había asido con su inexorable mano de hierro, Sorolla quiso seguir pintando. En vano procuramos disuadirle. Se obstinó, con irritación de niño mimado a quien, con pasmo suyo, contrarían. La paleta se le caía de la mano izquierda; la diestra, con el pincel más sujeto, apenas le obedecía. Dio cuatro pinceladas, largas y vacilantes, desesperadas; cuatro alaridos mudos, ya desde los umbrales de la otra vida. Inolvidables pinceladas patéticas! “No puedo”, murmuró con lágrimas en los ojos. Quedó recogido en sí, como absorto en los residuos de luz de su inteligencia, casi apagada, de pronto, por un soplo absurdo e invisible, y dijo: “Qué haya un imbécil más, ¿qué importa al mundo?”»

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Mar 25 2010

La madurez pictórica sorolliana comienza tras la Restauración


Mucho hemos comentado sobre ilustres liberales: José Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, Unamuno, Benito Pérez Galdós, el Premio Novel José Echegaray y Eizaguirre, Francisco Giner de los Ríos; y de su relación con el celebérrimo pintor valenciano, Joaquín Sorolla (1863-1923). Sin embargo, no hemos profundizado suficientemente en un periodo que marcó la existencia de un país y de una época: La Restauración. Y que con sus errores y aciertos, contribuyeron al despegue económico e intelectual nacional.

Régimen parlamentario sustentado en dos partidos políticos de corte liberal: el conservador de Antonio Cánovas del Castillo, y el progresista de Práxedes Mateo Sagasta. Consistente en la alternancia de ambas formaciones en el poder. Así Cánovas presidiría los siguientes gobiernos: 1875-1881; 1884-1885; 1890-1892; 1895-1897. Sagasta: 1881-1884; 1885-1890; 1892-1895; 1897-1902. Y el último estaría dirigido por el conservador Silvela, entre 1902 y 1903.

Siendo Cánovas quien ideó el denominado sistema de bipartidismo o turnismo, con el que se buscaba alcanzar la mayor estabilidad político-social. No obstante, tal intención quedaría desvirtuada al emplearse asiduamente mecanismos de fraude electoral: el encasillado o el pucherazo, en pro de erigir una elite política, que se apoyó en todo momento en el caciquismo.

El Jefe de Gabinete convocaba las elecciones, aunque anteriormente el Rey elaboraba una lista, preservando la mayoría para sus afines y ciertos puestos para la oposición, de tal modo que quedasen siempre en inferioridad.  La candidatura confeccionada era filtrada a los gobernadores civiles que debían conseguir su aprobación en las urnas.

Los caciques locales manipulaban censos electorales, incluyendo en él personas ya fallecidas, y excluyendo a otras vivas. Ejercían una política eminentemente clientelar, basada en lograr votos a cambio de favores: trabajos en el ayuntamiento, agilización en trámites burocráticos,…El lema que esgrimían resulta sumamente aclaratorio en cuanto a estos comportamientos: “para los enemigos la ley, para los amigos el favor”.

Una vez acabado este periodo comenzaría la que se considera la fase de madurez artística de Sorolla y que arranca en 1903 conSol de la Tarde”. Por lo que estimamos que si aspiramos a entender mejor a Sorolla y su obra, hay que situarlo en su contexto.

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Mar 23 2010

Retratos de Echegaray pintados por Sorolla


El primer Premio Nobel español, José Echegaray y Eizaguirre (1832-1916), fue también retratado por Joaquín Sorolla (1863 -1923). Uno de dichos cuadros es propiedad del Banco de España, que data de 1905 y otro de 1910  perteneciente a The Hispanic Society of Americade Nueva York.

Echegaray fue un gran pensador liberal: ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, matemático, político y dramaturgo español.

Está considerado el más grande matemático nacional del siglo XIX. Introdujo en nuestro país la geometría de Chasles, la teoría de Galois y las funciones elípticas. Escribiendo libros de gran interés para la ciencia, a la que situó con su trabajo en la esfera europea.

Al igual que los intelectuales de su tiempo, fue tremendamente crítico con el retraso en el que estaba sumida España. Fechando los orígenes del liberalismo y del florecimiento de la ciencia en nuestro territorio en el periodo comprendido durante la ocupación arábiga, entre el año 900 de su llegada hasta su expulsión. Estimándolos por tanto como precursores de los escolásticos. Teoría que albergan igualmente otros estudiosos contemporáneos. Para él desde esa etapa  hasta el momento de su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias, el 11 de Marzo de 1866esta materia había sufrido un aletargamiento. Palabras por las que recibió una dura contestación:

“Si prescindiendo de aquellos siglos en que la civilización arábiga hizo de España el primer país del mundo en cuanto a la ciencia se refiere, sólo nos fijamos en la época moderna, y comenzamos a contar desde el siglo XV, bien comprendéis que no es ésta, ni puede ser ésta, en verdad, la historia de la ciencia en España, porque mal puede tener historia científica, pueblo que no ha tenido ciencia. La imperfecta relación que habéis oído, es resumen histórico de la ciencia matemática sí, pero en Italia, en Francia, en Inglaterra, en Holanda, en Alemania, en Suiza, que es donde renace la geometría cartesiana, la teoría de ecuaciones, el análisis algebraico, la teoría de los números, los cálculos del infinito, el análisis indeterminado, el cálculo combinatorio, la moderna geometría trascendente y la teoría de las curvas: es la historia de la ciencia allá donde hubo un Viete, un Descartes, un Fermat, un Harriot, un Wallis, un Newton, un Leibnitz, un Lagrange, un Cauchy, un Jacobi, un Abel; no es la historia de la ciencia, aquí donde no hubo más que látigo, hierro, sangre, rezos, braseros y humo”.

Hombre de gran reputación fuera y dentro de nuestras fronteras: cuatro veces ministro y dos Presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; Presidente del Ateneo de Madrid; Director de la Real Academia Española, senador vitalicio,…

Como Ministro de Fomento realizó la Ley de Bases de Ferrocarril. Y cuando ostentó la cartera de Hacienda optó por darle al Banco de España carácter nacional, otorgándole el monopolio de la emisión de billetes. Intervención gubernamental contraria a las ideas de la Escuela Austriaca. Sin embargo, defendió denodadamente el libre comercio y ante todo abogó por un presupuesto estatal equilibrado. Vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, apeló por el librecambismo y la apertura exterior de la agricultura y de la industria española. Profundo conocedor de los liberales clásicos: Smith, Mill,…

Más el olvido al que ha sido sometido, se muestra por lo expuesto de inusitada injusticia. Tal vez porque ha prevalecido de su polifacética actividad, especialmente su labor de dramaturgo. Obras teatrales consideradas por la generación del 98, al igual que los lienzos de Sorolla, poco comprometidas con los problemas que padecía la sociedad de su época.

Piezas exponentes de un Romanticismo tardío, donde con un lenguaje grandilocuente, alternó el verso y la prosa. Persiguiendo simplemente entretener a su público, el cual lo adoraba. Sus representaciones tenían una enorme acogida, como también las de Galdós, de vertiente realista y costumbrista. No así las de los noventaochistas, incomprendidas por los espectadores que adolecían quizás aún de la formación intelectual necesaria para ello. Tengamos en cuenta que la tasa de analfabetismo en aquel entonces se situaba en torno al 60%.

Tal era el grado de animadversión, que cuentan que en una ocasión Valle Inclán necesito una transfusión y cuando Echegaray al enterarse acudió al hospital para donar su sangre, éste al verlo le dijo al médico: “De ese no quiero sangre, doctor, la tiene llena de gerundios.”

A pesar de ello parece factible concebir que la academia sueca lo eligiera para entregarle el Premio Nobel en 1904 por esta y no otra aportación, galardón compartido con el poeta provenzal Frédéric Mistral. Motivada, intuimos, tras la puesta en escena de “O Locura o Santidad”, estrenada en el Teatro Real de Estocolmo en 1895 con enorme éxito.

Si bien Echegaray se definía esencialmente como un matemático:

“Las matemáticas forman una salsa que viene bien a todos los guisos del espíritu. Las matemáticas armonizan con la música y con el arte en general. Ocasiones hubo en que el afán y la necesidad de ganar dinero me animaron a cultivar la dramática. Pero mi afición a las matemáticas fue constante, era más desinteresada, más pura, más honda, más grande, en una palabra. La política está por debajo de estas otras aficiones. Nunca encontré en ella ese placer íntimo que las matemáticas y la literatura me producían. Reconocí siempre que la política era necesaria en las sociedades modernas, porque con todas sus impurezas es elemento de progreso. Pero nada más. Fui político leal y sincero, y a veces político ardiente, pero la fiebre pasaba pronto y me quedaba tan tranquilo”.

Sin duda alguna una virtuosa figura de nuestra historia, que se merece el mayor de los honores y el más vivo recuerdo. Su proyección en aquel momento fue tal que incluso en Canarias una calle del barrio de San Antonio, cito en el municipio de Telde, Gran Canaria, cuyas primeras edificaciones datan de dicho periodo, lleva su nombre. Y no erraríamos en imaginar que igualmente habrá más en la geografía peninsular.

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Mar 21 2010

Galicia y España, vista por Sorolla y Madariaga


(Salvador de Madariaga)

Otro liberal magistralmente retratado por Joaquín Sorolla (1863-1923) sería Salvador de Madariaga y Rojo, abanderado del movimiento pro europeo. Ilustre gallego que se definía así: “Por mis raíces soy celta, por mis orígenes español y por mi vocación europeo”.

Nació en 1886, en el seno de una familia acomodada. Estudiaría en España y París, donde obtendría el título de ingeniero. Aunque pronto se decantó por las letras. Cultivando a lo largo de su vida el ensayo, periodismo, poesía, novela, teatro e historia.

Se adhirió a la denominada “Generación del 14”, capitaneada por José Ortega y Gasset, junto a otros como Ramón Pérez de Ayala, de la que surgió la “Liga de Educación Política”. Persiguiendo con ello una función pedagógica. Ya que esgrimían que resultaba imposible construir una nación de hombres libres, cuando sus ciudadanos estaban llenos de prejuicios y supersticiones, males alimentados por el elevado analfabetismo existente. Por lo que para avanzar hacia la tolerancia y el imperio de la razón, era necesario comenzar por la  formación básica.

En 1916 se marchará a Londres, contratado por el diario “The Times” para que informara de lo acontecido en la Primera Guerra Mundial. El prestigio alcanzado por su labor le valdrá su ingreso en la Secretaría de la Sociedad de las Naciones en 1921. Puesto que abandonará para incorporarse como profesor de literatura en la Universidad de Oxford.

Madariaga será del grupo de intelectuales llamados a participar en la Segunda República, desempeñando diversos cargos: diputado por la Coruña, Ministro de Instrucción Pública, embajador,…Tras el Alzamiento del 18 Julio de 1936 partirá de nuestro país con rumbo a Gran Bretaña. Constituyéndose en el azote mediático en el exterior del régimen franquista.

En 1947 será nombrado Presidente de la Internacional Liberal”.

Su sueño era transformar  el viejo continente en Los Estados Unidos de Europa. Plantando su semilla en 1949, al inaugurar el Colegio de Europa”. Institución dedicada al estudio de temas europeos. Por sus aulas han pasado numerosos diplomáticos, políticos y funcionarios de la Unión.

Confiriéndosele múltiples galardones: el Pemio Ghoete en 1967; el Carlomagno en 1972 por su contribución europeísta; incluso fue nominado en 1951 y 1953 para los Premios Novel de la Paz y Literatura,…Sin embargo, el acto más emotivo se produjo en 1979, después de su muerte, cuando el Rey de España entregó al Presidente de la Asamblea Europea el busto de Don Salvador, para colocarlo en el organismo junto a los de Churchill, Adenauer, De Gasperi y Schuman.

A pesar de residir durante mucho tiempo alejado de su tierra natal. En cierta ocasión Madariaga le confesó a un reportero que le entrevistaba:

“Los primeros doce años de mi vida fueron definitivos, en cuanto estamparon Galicia en mi ser. No me di cuenta de ello hasta el año 1928, cumplidos los cuarenta y cuatro de edad. Visitaba yo el Museo de la Sociedad Hispánica de América en Nueva York e iba recorriendo los salones y contemplando los cuadros en que Sorolla pinta las regiones españolas. Al llegar al de Galicia sentí, de repente, un golpe en la boca del estómago.”

Amor hacia una comunidad, que le supo insuflar su padre mediante la fraternal lectura de los poemas de Rosalía de Castro. De ellos extraemos los siguientes versos, que evocan la pasión atribuida al pintor y al escritor al emprender cualquier faceta:

“En el alma llevaba un pensamiento,
una duda, un pesar,
tan grandes como el ancho firmamento,
tan hondos como el mar.

De su alma, en lo más árido y profundo,
fresca brotó de súbito una rosa,
como brota una fuente en el desierto,
o un lirio entre las grietas de una roca.”


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