Tag Archives | monarquía

Capítulo XLI: Las dos Españas

pinit fg en rect gray 20 Capítulo XLI: Las dos Españas

joseortegaygasset Capítulo XLI: Las dos Españas

(José Ortega y Gasset)

En Diciembre de 1930 se produce la sublevación de Jaca. Organizada por representantes de distintas corrientes, previamente reunidos en Agosto de ese año en San Sebastián, al objeto de diseñar la estrategia para derrocar a la Monarquía. No obstante, el conato disidente fue controlado por el gobierno y encarcelados sus confabuladores. Mas los acontecimientos que provocarían la caída del régimen se precipitarían.

En Febrero de 1931, lo más granado del liberalismo español: José Ortega y Gasset (1883-1955), Gregorio Marañón (1887-1960) y Ramón Pérez de Ayala (1880-1962), crean la “Agrupación al Servicio de la República”. Teniendo lugar su primer acto público el 14 de Febrero, en el teatro Juan Bravo de Segovia, presidido por el poeta Antonio Machado. Inicialmente se erigiría exclusivamente como un colectivo de intelectuales y profesionales que pretendían promover la concepción de un nuevo Estado. Transformándose posteriormente en partido político, luego del amplio respaldo social recibido. Presentándose en las elecciones constituyentes convocadas el 28 de Junio de 1931 con un programa eminentemente liberal, donde sus promotores, entre otros miembros de la formación, obtendrían acta de diputado. Si bien su aparición como futuro movimiento se escenificaría mediante el manifiesto fundacional publicado el 10 de Febrero de 1931 en “El Sol”. Del cual destacan, por su premonitoriedad al respecto de la etapa actual, los ulteriores pasajes:

“Cuando la historia de un pueblo fluye dentro de su normalidad cotidiana, parece lícito que cada cual viva atento sólo a su oficio y entregado a su vocación. Pero cuando llegan tiempos de crisis profunda (…) es obligatorio para todos salir de su profesión y ponerse sin reservas al servicio de la necesidad pública. Es tan notorio, tan evidente, hallarse hoy en España en una situación extrema de ésta índole, que estorbaría encarecerlo con procedimientos de inoportuna grandilocuencia. (…)

(…) El Estado español tradicional llega al grado postrero de su descomposición. No procede ésta de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. (…) Un sistema de Poder público (…) que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitariamente sobre el organismo español, usando del Poder público para la defensa de los intereses parciales que representaba. Nunca se ha sacrificado aceptando con generosidad las necesidades vitales de nuestro pueblo (…). (…) Nosotros creemos que ese viejo Estado tiene que ser sustituido por otro auténticamente nacional. Esta palabra “nacional” no es vana; antes bien, designa una manera de entender la vida pública, que lo acontecido en el mundo durante los últimos años de nuevo corrobora. (…) Un pueblo es una gigantesca empresa histórica, la cual sólo puede llevarse a cabo o sostenerse mediante la entusiasta y libre colaboración de todos los ciudadanos unidos bajo una disciplina, más de espontáneo fervor que de rigor impuesto. La tarea enorme e inaplazable de remozamiento técnico, económico, social e intelectual que España tiene ante sí no se puede acometer si no se logra que cada español de su máximo rendimiento vital. Pero esto no es posible si no se instaura un Estado que, por la amplitud de su base jurídica y administrativa, permita a todos los ciudadanos solidarizarse con él y participar en su alta gestión. (…) Que despierte en todos los españoles, a un tiempo, dinamismo y disciplina, llamándolos a la soberana empresa de resucitar la historia de España, renovando la vida peninsular en todas sus dimensiones, atrayendo todas las capacidades, imponiendo un orden de limpia y enérgica ley, dando a la justicia plena transparencia, exigiendo mucho a cada ciudadano, trabajo, destreza, eficacia, formalidad y la resolución de levantar nuestro país hasta la plena altitud de los tiempos. (…) (…) Importa mucho que España cuente pronto con un Estado eficazmente constituido, que sea como una buena máquina en punto, porque, bajo las inquietudes políticas de estos años, late algo todavía más hondo y decisivo: el despertar de nuestro pueblo a una existencia más enérgica, su renaciente afán de hacerse respetar e intervenir en la historia del mundo. (…) Pero su realización supone que las almas españolas queden liberadas de la domesticidad y el envilecimiento en que (se) las ha mantenido. (…)”

427pxgregoriomaran Capítulo XLI: Las dos Españas

(Gregorio Marañón)

El 16 de ese mes cae el gobierno de Dámaso Berenguer (1873-1953), tras lo que Alfonso XIII designaría a Juan Bautista Aznar-Cabañas (1860-1933) como Presidente del mismo. Quien convocaría elecciones municipales para el 12 de Abril. Comicios que tomaron un marcado carácter plebiscitario sobre la monarquía y la propia figura de Alfonso XIII.

La rotunda victoria de los republicanos en las grandes ciudades y sobre todo en Madrid, y teniendo en cuenta el profundo conocimiento que sobre el fenómeno caciquil radicado en los núcleos rurales albergaban la plenitud de fuerzas políticas, determinaron la proclamación de la Segunda República el día 14. Fecha en la que se exiliaría igualmente el Rey. De lo que dan fe sus siguientes declaraciones, redactadas el día 13:

“(…) Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil (…)

Enunciando al abandonar España rumbo a París tan memorables palabras:

(…) Espero que no habré de volver, pues ello sólo significaría que el pueblo español no es próspero ni feliz.” Con ello se daba por culminada la era monárquica, acusando las Cortes al soberano de alta traición a través de una ley promulgada el 26 de Noviembre de 1931. La cual sería derogada por otra rubricada por Franco el 15 de Diciembre de 1938. Pese a la amistad que unía a ambos, al concluir la guerra civil y no restituir Franco al soberano en su puesto, Alfonso XIII manifestaría: “Elegí a Franco cuando no era nadie. Él me ha traicionado y engañado a cada paso.” No volviéndose a restaurar la Monarquía hasta 1975.

centenariodelnacimiento Capítulo XLI: Las dos Españas

(Ramón Pérez de Ayala)

A pesar de que la Segunda República comenzó con gran algarabía y júbilo por parte de la población, quienes se lanzaron rápidamente a la calle para celebrarlo, pronto se transformaría en confrontación y confusión. Una vez más el espectro de las dos Españas, como las definiera José Ortega y Gasset. Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Sembraría de lúgubres sombras el horizonte. Y es que nuestra historia nos evidencia pertinazmente, desde hace casi dos siglos, nuestra incapacidad para pasar página y sumergirnos en la Tercera España. Aquella que describió Salvador de Madariaga como: la de la libertad, la integración y el progreso.

 Capítulo XLI: Las dos Españas

Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración

pinit fg en rect gray 20 Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración

800pxdefensadelparquede Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración

(“Defensa del Parque de Artillería de Monteleón”, Joaquín Sorolla y Bastida)

Los prolegómenos constitucionales españoles arrancarán con el Estatuto de Bayona, promulgado por Napoleón el 6 de Junio de 1808. Aunque no era exactamente una Constitución, sino una Carta Otorgada. Con la que se concebía una monarquía dependiente de Francia, al frente de la cual el dictador colocó a su hermano José. Pese a las insuficiencias de legitimidad del documento, lo cierto es que estaba influido por atisbos liberales. Al tratar someramente acerca de los derechos y libertades, además de la división de poderes. Fundamentos de los que se impregnará la Constitución de 1812.

La primera Constitución española se gestará tras la batalla de Bailén y el abandono del Trono por José Bonaparte. Suscrita el 19 de Marzo de 1812. Si bien entre esa fecha y 1837 únicamente se encontrará en vigor seis años y no consecutivos. A tenor del fuerte enfrentamiento entre absolutistas y liberales. Optando por unas Cortes monocamerales y una monarquía moderada, en la que el rey, todavía conservando amplias facultades de ejecución y dirección política, no ejerce el poder absoluto. Recayendo en esta fase la corona en la figura de Fernando VII, mas su relación con la Carta Magna rubricada se caracterizará por una continua contradicción y suspicacia.

La Constitución de 1812 fue interpretada, fuera de nuestras fronteras, como símbolo del liberalismo y el progreso. Y serán los partidarios de la misma los que acuñarán originariamente el término liberal. En su artículo 2 se declaraba: la nación española es libre e independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna persona”. Desplazando el mandato representativo al imperativo. Usado hasta ese instante por los nobles para ordenar a sus representantes los postulados a defender en cada momento. Texto articulado bajo el precepto de sufragio activo universal masculino. No existiendo mención alguna en torno a la posibilidad de disolución de las Cortes por parte del Rey. Se decreta la libertad de imprenta y la de expresión de pensamiento, se deroga la tortura y se liberaliza la economía.

El 18 de Junio de 1837, la Regente María Cristina, designada testamentariamente por su esposo Fernando VII, aceptará y jurará otra norma jurídica suprema, actuando en nombre de su hija Isabel, menor de edad. Mucho más moderada que la anterior, quizás aspirando a alcanzar el máximo consenso entre los distintos sectores en pugna. Tal fue el caso, que el sufragio universal masculino fue sustituido por el sufragio censitario directo. Basada en la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, las cuales serán en este caso bicamerales: Congreso de los Diputados y Senado. Denominaciones que llegarán hasta nuestros días. Disponiendo el Rey del veto legislativo y la capacidad de disolución de las Cortes. Mecanismo del que se abusará reiteradamente.

402pxjuradefernandoviic Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración

(Jura de Fernando VII como príncipe de Asturias)

Finalmente María Cristina será obligada a exiliarse por el General Espartero, quien ocupará el cargo de Regente hasta 1843. Adelantando las Cortes la mayoría de edad de Isabel II en un año.

Correspondiendo ya a la Reina Isabel II la ratificación de la Constitución de 1845. Pasajes que reducirán la autonomía de las Cámaras y reforzarán la autoridad de la Corona sobre las mismas. De apariencia más conservadora que la de 1837, si bien igualmente supeditada a la fórmula de Cortes bicamerales: Congreso y Senado. Mostrándose, por tanto, como un periodo involucionista con respecto al precedente. Restringiéndose las libertades individuales. Impulsándose la codificación civil a través de la unidad de fueros. Punto que fracasará estrepitosamente por la escasez de diálogo con las diversas regiones afectadas. La férrea represión que acompañó a la vigencia de esta Carta Magna conducirá a la elaboración de una nueva, la de 1856, que no llegará a ser refrendada. Conocida como la Constitución nonata.

Desde 1866 las proclamas de levantamiento se suscitan a lo largo de la geografía nacional. Inmersa en un persistente estado de excepción. Partiendo de Cádiz igualmente la contienda. Extendiéndose después a Andalucía, Levante y Cataluña. Abocando a Isabel II a dejar el país para refugiarse en Francia. Irrumpiendo así la Constitución de 1869.

La Constitución de 1869 se insuflará de un claro aire progresista. Asumiendo los principios de: soberanía nacional y el sufragio universal masculino. Aseverando su artículo 32: “la soberanía reside esencialmente en la nación, de la cual emanan todos los poderes”. Albergando una de las declaraciones de derechos más largas de las manifestadas en las dispares constituciones españolas. Se erigirá sobre la figura de la Monarquía parlamentaria. Constituida la Corona como un poder más, adscrito a las concretas potestades conferidas en el documento. Decantándose por un bicameralismo perfecto o cuasiperfecto, con prácticamente igualdad de funciones entre ambas Cámaras. Imponiéndose en el Trono a Amadeo de Saboya. No obstante, la falta de seguridad decisoria en el ejercicio gubernamental terminará en otro episodio de convulsión política y social.

444pxalegorairepblicaes Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración

(Alegoría de La Niña Bonita sobre la I República Española,  publicada en La Flaca, revista humorística y liberal del siglo XIX)

Amadeo de Saboya abdicará el 11 de Febrero de 1873, proclamándose la I República. Que esboza un proyecto constitucional federal, a imagen del federalismo estadounidense. Pero manteniendo señaladas semejanzas con la Constitución de 1869. Mas no llegó a ser promulgado. La entrada a caballo del General Pavía en el Congreso pondrá fin a esta época, el 3 de Enero de 1874. Prosiguiendo una relativamente larga y estable etapa: La Restauración.

 Capítulo XXX: El constitucionalismo español hasta la Restauración