Jul 26 2010

Capítulo XLIX: Los Pactos de la Moncloa


“Mundo Obrero: Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España” – Año XLVII Número 43 (27/10/1977)

Si durante la etapa de la Transición resultaron destacables las funciones desempeñadas por: Su Majestad Juan Carlos I, el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez o Torcuato Fernández-Miranda, entre otros muchos, no menos brillante se mostró la labor de Enrique Fuentes Quintana (1924-2007). Prestigioso economista, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1989. Designado por Adolfo Suárez, tras las elecciones del 15 de Junio de 1977, como Vicepresidente Segundo para Asuntos Económicos, cargo que ostentaría hasta su dimisión, el 23 de Febrero de 1978.

La situación económica del momento era acuciante. La inflación rozaba el 44%, mientras que la media en el resto de las naciones de la OCDE se situaba en torno al 10%. Propiciando el gran endeudamiento empresarial un alarmante incremento del paro. Quintana dejaría claro en una intervención en Televisión Española, poco después de su nombramiento, que únicamente aceptaba el puesto al objeto de intentar encauzar la difícil tesitura económica en la que se hallaba inmersa nuestra patria. Atribuyéndosele la mención de las célebres palabras de un político republicano de 1932: “O los demócratas acaban con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia.”

El 25 de Octubre se rubricarían, por parte de los representantes de los principales partidos políticos, los Pactos de la Moncloa, ratificados por el Parlamento el día 27. Las medidas adoptadas se encaminaban hacia una reforma fiscal, que evitara el fraude generalizado, tónica hasta aquel entonces imperante. A lo que hay que añadir una política presupuestaria que buscaba reducir el déficit público. Así como la flexibilización del mercado laboral, en pro de crear nuevos empleos. Por otro lado incluía ciertos aspectos políticos como libertad de reunión y expresión, y la reforma del Código Penal.

Los resultados no tardaron en llegar, a finales de 1977 la inflación ya se había reducido hasta el 26%, y un año más tarde al 16%. Pero el debilitamiento del Gobierno de la UCD, luego de los comicios de 1979 y el recrudecimiento de la oposición socialista, ralentizarían la toma de decisiones en materia económica, reproduciendo un marco semejante al del ocaso franquista, adentrándonos en otra virulenta crisis. En 1981 el paro tocaría su máximo histórico hasta ese instante, el 15%.

El gobierno del PSOE, electo tras la contienda de 1982, se hacía cargo de un país con la tasa de desempleo más alta de Europa. Provocada por la falta de flexibilización del mercado laboral. Y con una inflación y déficit público igualmente bastante superior a la media europea. Mas durante su mandato no se consiguió que descendiera el paro del 16%, al no afrontarse las requeridas reformas estructurales en materia laboral. En cuanto a la inflación lo más que se logró fue restringirla al 7%. En lo tocante a control presupuestario no se puede considerar una gestión demasiado brillante, aumentando el número de trabajadores públicos en un millón y medio. Hacia 1992 daba la impresión de que nos adentrábamos nuevamente en otra etapa de recesión.

Hay quien asevera que en el modelo Aznar-Rato de política económica que se inicia en 1996, con la victoria del PP, se dejan entrever los postulados liberales de Enrique Fuentes Quintana. En Diciembre de 1997 España entraría en el Euro, después de cumplir con las exigencias del “Tratado de Maastricht”, impuestas por Europa, con una inflación menor del 2,7%. El Déficit de las Administraciones Públicas pasó del 6,6% en 1996 al 1% del PIB en el año 2000. En 1999 se concretaría una reforma fiscal, rebajando el Impuesto sobre la Renta en un 13,7% de media, con lo que cinco millones de españoles ya no se verían obligados a presentar declaración alguna. La tasa anual de crecimiento del Producto Interior Bruto se ubicaría en torno al 4%. Si en 1996 el índice del paro era de un 22,8% en el 2004 descendería hasta el 11,5%.

Lo cierto es que a tenor de los datos, las épocas de mayor prosperidad económica española han sido aquellas donde se han aplicado políticas económicas encaminadas a la liberalización del mercado. Lo que aconteció tanto con el Plan de Estabilización de 1959, aunque tímidamente y bajo un siempre execrable régimen totalitario, desembocando en el floreciente periodo económico comprendido entre 1961-1973. Y ya en la presente era democrática con “Los Pactos de la Moncloa” y el modelo Aznar-Rato.

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Jun 10 2010

¿Capitalismo global en crisis?


(Universidad Francisco Marroquín)


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May 22 2010

¿Es la mejor opción subir los impuestos nuevamente?


Hablamos de crisis, pero tal vez signifique el cierre de una etapa y la apertura de otra. Y ante los renovados tiempos no cabe continuar manteniendo las mismas medidas de siempre.

Desde finales del 2009 el rotativo inglés “The Economist” nos anunciaba que la fiesta en España se había terminado. Nos aconsejaban entre otras cosas reducir nuestro desmesurado gasto público.

Cuando alguien expone tales cuestiones, la respuesta demagógica no tarda en llegar, aduciendo que lo que se pretende con tal iniciativa es un recorte en las vigentes prestaciones sociales. Y pregunto yo, ¿quién ha dicho semejante cosa? Lo que no puede ser es que de la cantidad destinada a los más necesitados un 75% corresponda a trámites burocráticos. ¿Y por qué? Porque a pesar de los años, continuamos con una administración llena de solapamientos y duplicidades.

Hace poco charlaba con alguien de una ONG, y me comentaba que requería ponerse en contacto con las instituciones, ya que al presuntamente no existir coordinación alguna entre las distintas entidades, era factible que determinadas familias recibiesen ayudas básicas de varios sitios y otras se quedasen sin nada. Para ellos lo más coherente era centralizar la información buscando de este modo optimizar los escasos recursos y poder así atender al máximo de gente. Sin embargo, ciertos organismos supuestamente se negaron, puesto que parece ser que para concretos personajes prevalece el colgarse la medalla y que te deban un favor a canjear en el futuro por hipotéticos apoyos electorales, a socorrer a aquellos que pasan por momentos complicados.

El prestigioso economista catalán Xavier Xala i Martín, declaraba a la prensa que corríamos el riesgo inclusive, por nuestro elevado déficit, de que nos expulsaran del euro.

Es más, atendiendo a la teoría de evitar nuevos ciclos económicos de inflación, recesión, deflación, la cual establece que si se vislumbra un repunte en un contexto de depresión se deben elevar inmediatamente los tipos de interés; al ser el euribor el índice por el que se miden los préstamos bancarios que penden sobre nuestros hogares, lo más normal es que como Francia, Alemania… presentan una clara mejoría, El Banco Central aplicase este axioma prontamente.¿Sería congruente que nos aumentaran a los españoles otra vez las mensualidades del pago de nuestras hipotecas con la que está cayendo?

Solución, subir los impuestos. Mas si tenemos una tasa de paro cercana al 20%, que en específicos sitios rebasa el 30%, superando con creces a cualquier país de la Unión, ¿quién podrá contribuir fiscalmente? Sin olvidarnos de que el origen de ello es el cierre de multitud de empresas, lo que lo agrava todo. Y por otro lado ha quedado más que  demostrado con infinidad de ejemplos ejecutados en otros lares, que cuando se han llevado a cabo mermas en la tributación, los ingresos estatales se han incrementado exponencialmente. Puesto que más vale poco de muchos, que mucho de pocos. Un paradigma claro es el modelo empresarial de cualquier gran cadena, de cuyo margen comercial, aún siendo exiguo, se obtiene una sustanciosa cuenta de resultados gracias a su enorme volumen de ventas.

No obstante, incomprensiblemente se resisten a hablar de hacer reformas en los gobiernos, donde sí que se muestra absolutamente perentorio acometer tijeretazos. Si los negocios con varias sucursales, eliminan alguna redundando en su rentabilidad y eficacia, ¿no se puede hacer lo mismo en el ámbito de la administración pública? Y me dirán, no porque hay que ofrecer servicios, ¿y el uso de las nuevas tecnologías o los innovadores sistemas de dirección, por qué no se aplican? ¿Por qué siempre ha de pagar el sufrido contribuyente y no se plantean otras alternativas?

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Apr 17 2010

Enrique Fuentes Quintana alerta sobre la vorágine económica


Discurso de Enrique Fuentes Quintana, Vicepresidente segundo para Asuntos Económicos bajo la presidencia de Adolfo Suárez. Gabinete constituido tras las elecciones del 15 de Junio de 1977. Alocución dirigida a los españoles, alertándoles sobre la difícil situación económica por la que atravesaba el país. Instando a la ciudadanía a acometer grandes sacrificios. Única vía factible para salir de tan turbulento contexto. Claridad que quizás hoy se echa en falta por parte de nuestros políticos al hablar de la realidad vigente.

Enrique Fuentes Quintana fue uno de los más prestigiosos economistas españoles de la segunda mitad del siglo XX. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1989. Entre sus logros políticos se encuentran la modernización de la Hacienda Española, equiparándola al modelo establecido en el resto del mundo occidental. Así como la ejecución del Programa de Saneamiento y Reforma Económica convenido por los distintos partidos en el denominado Pacto de la Moncloa, al objeto de contener una desmesurada inflación que llegaba al 47%.

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Apr 14 2010

El pensamiento liberal de Ronald Reagan


En 1981 Ronald Reagan se convirtió en el cuadragésimo inquilino del despacho oval, puesto que ocupó hasta 1989. Su mandato se caracterizó por propiciar el fin de la Guerra Fría y porque constituyó una de las etapas de mayor prosperidad económica para los estadounidenses.

En el ámbito exterior, memorable fue su discurso pronunciado el 12 de junio de 1987 ante la Puerta de Brandemburgo: “Hoy yo digo: mientras la puerta esté cerrada, mientras se permita esta herida de muro, no es sólo la cuestión alemana que permanece abierta, sino la cuestión de la libertad de toda la humanidad. Pero no he venido aquí a lamentarme. Puesto que encuentro en Berlín un mensaje de esperanza, incluso a la sombra de este muro, un mensaje de triunfo. (…) Secretario General Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa Oriental, si usted busca la liberalización: ¡Venga a este muro! ¡Señor Gorvachov, abra esta puerta! ¡Señor Gorvachov, derribe este muro!”. Y tras estas palabras, el 9 de noviembre de 1989, el muro se abrió.

En cuanto a la situación que se encontró al iniciar su primera legislatura, queda nítidamente definida en un pasaje extraído de la alocución pronunciada en el acto de su investidura como Presidente: “Estos Estados Unidos se enfrentan a una aflicción económica de grandes proporciones. Sufrimos la más larga y una de las peores inflaciones sostenidas de nuestra historia nacional. Distorsiona nuestras decisiones económicas, penaliza el ahorro y quiebra a los esforzados jóvenes y a los jubilados por igual. Amenaza con destrozar las vidas de millones de nuestra gente.”

Durante su gobierno se generó un fuerte flujo emprendedor, y con especial intensidad en la industria tecnológica, con lo que consecuentemente descendió el alto índice de paro. Quizás su gran acierto fue rodearse de los mejores intelectuales del momento. Uno de ellos fue Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía en 1976, liberal adscrito a la Escuela de Chicago.

Las líneas de actuación implementadas se centraron en reducir los impuestos y en desregular ciertos sectores productivos. Con su decisión de restringir la emisión de dinero por parte de la Reserva Federal se consiguió frenar la inflación. Y es que además no sólo Reagan había leído a Friedrich A. Hayek, en cuanto a las teorías planteadas sobre este aspecto, sino que igualmente eran comprendidas y compartidas por Paul Volcker, Gobernador de la Reserva Federal en aquel entonces. Lo que posibilitó que la medida adoptada se desarrollara positivamente y produjera resultados tan favorables como los que obtuvieron.

La visión liberal de Ronald Reagan era de una claridad manifiesta y queda sintetizada en esta frase suya: “El crecimiento, la prosperidad y el bienestar se generan desde abajo, no desde el Estado. Sólo cuando se deja que el espíritu humano invente y cree, sólo cuando los individuos pueden tomar decisiones libremente y obtienen recompensa personal cuando tienen éxito, sólo entonces las sociedades están económicamente vivas y son dinámicas y libres.”

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