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Si ya el panorama general se presenta complicado, en lo que atañe a multitud de tiendas podría equivaler al cese definitivo de su actividad. Porque a pesar de la tan cacareada inyección de liquidez prometida por el Estado, a través de créditos bancarios de fácil acceso y un interés porcentual moderado, la realidad es bien distinta. Endureciendo cada vez más las entidades financieras las condiciones para obtener un préstamo.
No obstante, no sólo la crisis ha puesto a estas empresas al borde del precipicio. Muchos gurús anunciaban desde hace años que en los entornos cambiantes y de alto riesgo como los vigentes, sólo sobrevivirían los más competitivos, aquellos que practicaran una gestión fundamentada en la Investigación, Desarrollo e Innovación (I + D + i). Para subsistir resultaría igualmente obligatorio encaminar la dirección hacia la excelencia. Las Administraciones Públicas, en pro de contribuir a la modernización del pequeño comercio, destinaron cuantiosas partidas presupuestarias mediante subvenciones para la consecución de diversos objetivos que creían básicos, entre los que se encontraban:
- Reducción de costes. Pudiéndose lograr con la creación de “Centrales de Compra”. Entendiendo que al unirse diversos comercios para adquirir sus productos, el volumen reduciría el precio, posibilitando ofertar al consumidor un importe similar al de las grandes cadenas.
- Mayor atractivo. Aglutinando las tiendas de una misma calle o área en los denominados “Centros Comerciales Abiertos”, confiriendo a la zona igual aliciente a ojos de los compradores que una gran superficie. Posicionando una marca homogénea, con un marketing elaborado, apoyado en campañas periódicas: rebajas, navidades, temporadas (otoño, invierno, primavera, verano), vuelta al cole,….Un espacio al aire libre donde el viandante puede disfrutar además de actividades lúdicas.
- Formación. Reforzando aquellos temas que resultan de imprescindible conocimiento por los propietarios o sus empleados: contabilidad; fiscalidad; escaparatismo; calidad; protocolo; cómo obtener ayudas de organismos públicos y cómo elaborar el proyecto a adjuntar; uso de las telecomunicaciones; mejorar la presencia en la red; diversificar canales de comercialización,…
Siendo los Ayuntamientos, por su proximidad, el cauce óptimo para transmitir a este tipo de negocios la estrategia diseñada. Sin embargo, quizás por desinformación, dejadez o incredulidad en el proyecto, muchos no supieron liderarlo. Como dice el dicho: “de aquellos barros vienen estos lodos”. Y como, lamentable y habitualmente pasa, la falta de visión de ciertos gobernantes locales puede abocar a una considerable proporción del tejido empresarial, sustancial generador de empleo, a poner el cartel de cierre. Con lo que la pérdida en la calidad de vida de los residentes de ese determinado municipio estaría garantizada.
A pesar de que el debate emitido por libertaddigital.tv, data del 15 de Agosto del 2008, alcanza su más plena actualidad en el momento vigente. Cuando el que más o el que menos ha alzado sus quejas ante el considerable incremento al que han sido sometidos los impuestos municipales. Siendo bastante paradójico el caso del Impuesto de Bienes Inmuebles, a tenor de la fuerte depreciación del valor de las viviendas que se ha dado en el último año. Y que no se ha correspondido mayormente con un igual descenso del valor catastral, base sobre la que se calcula la referida tasa.
Contando con las opiniones de los alcaldes:
- Jesús Dionisio Ballesteros, alcalde de Aranjuez por el PSOE.
- Ignacio García de Vinuesa, alcalde de Alcobendas por el PP.
Así como del periodista y escritor Ángel del Río. Perfecto conocedor sobre asuntos munícipes. Y Autor de la obra: “Varas y Bastones de la Villa y Corte: Historias y Anécdotas de Los Alcaldes de Madrid”. Donde se habla sobre los distintos primeros ediles que dirigieron los designios de Madrid desde 1219.
Además Ángel del Río dirige y presenta el informativo “Madrid a La Palestra“, el espacio de información local y regional de Madrid, de lunes a viernes, a las 13:35 horas, que se emite en la cadena COPE.
Interviniendo igualmente Pedro Castro, Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Quien hace un encendido llamamiento acerca de la difícil situación económica en la que se encuentran los Ayuntamientos españoles.
Mientras Francisco, el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”, hablaba al respecto de los desmanes intervencionistas en materia urbanística perpetrados en Matahambre, Libertad se mantuvo callada, sin articular palabra alguna. Inclusive en ciertos instantes aparentaba estar ajena a la conversación. Por lo que Francisco, avispado observador, optó por preguntarle su opinión acerca del asunto. Y tras un breve e intenso silencio, Libertad amargamente respondió:
“Francisco, aclárame lo que quieres escuchar y eso te recitaré. Pero si lo que pretendes es que te de mi personal punto de vista, probablemente no te gustará.
Lo que me explicas es sólo consecuencia de lo que hasta aquí hemos permitido. Por nuestra apatía, por fingir que no vemos nada con tal de no inmiscuirnos en problemas. Quizás albergamos la ilusión de que un día llegará un Quijote, que eliminará los cuantiosos nubarrones que se ciernen sobre este pueblo. Si bien, no nos engañemos, los Mecías no existen. Únicamente estos comportamientos se desterrarán, cuando todos, y digo todos, estemos dispuestos a luchar para erradicarlos de nuestras vidas.
En una ocasión alguien me manifestó, que los Quijotes siempre acaban en el cementerio. Y tal vez, tristemente, sea cierto.
Hemos visto como Golfi y ahora el alcalde actual, han ejecutado reiteradas y cuestionables Modificaciones Puntuales del Planeamiento. Alegando constantemente un supuesto interés general para llevarlas a cabo. Y conociendo los antecedentes, ni tan siquiera nos hemos cuestionado lo que albergan en su interior. Habitualmente dudosas licencias concedidas, que se les cubre mediante este acto de absoluta legalidad. Se entiende que ese interés general invocado es compartido por el conjunto de la sociedad, no obstante, no lo que a él se intenta adherir. Lo que se interpretaría de un voto favorable así, es que estamos convencidos de que el fin justifica los medios. Y categóricamente me niego a defender eso, en un Estado democrático y sometido a la ley como el nuestro.
Firman rocambolescos convenios, contemplando calificaciones urbanísticas que no se recogen en el Planeamiento vigente, sujetos a variados y contradictorios informes técnicos. Mas, semanas antes han gestionado una Modificación Puntual que se circunscribe precisamente a esas concretas divergencias, en pro de subsanarlas rápidamente, cuya aprobación definitiva tardará cuanto menos un año aún. ¿Y el Ayuntamiento previo a ese periodo ya otorga el permiso bajo una determinada calificación que todavía no es real, pues depende de una hipotética Modificación inicialmente tramitada? ¿Qué nombre recibe tal infracción? ¿Podríamos calificarla como presunta prevaricación? Ahora bien, como está engarzada con el citado interés general, la aplaudimos hasta con las orejas.
Sin olvidar que los referidos contratos suelen contener una cláusula penal de máximo grado. Compeliendo al consistorio, en caso de incumplimiento, lo más factible si no prospera la Modificación tramitada o si un tribunal tira abajo el susodicho convenio, a desembolsar una astronómica indemnización. Por un derecho, que en virtud de lo expuesto, nunca ostentó la parte originariamente licitante, alcanzado exclusivamente por la vía de la mencionada firma contractual. Y si más nos adentramos en estos sucesos, nos percatamos que entre las citadas rúbricas invariablemente se da una conexión con “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”.
Sin embargo, ante semejantes tropelías nos mostramos indiferentes. Como si competieran al municipio contiguo y no al nuestro. Nos relatas que Miguel se fue, Luis también. ¿Pero cuántos más deberán emigrar, de este paraje perdido entre las estepas castellano-manchegas, hasta que empecemos a reaccionar? ¿O dejaremos que acaben convirtiendo a Matahambre en un execrable erial?”
Caminábamos en silencio, cabizbajos. Y aunque ella no había articulado palabra desde que salimos de casa de Frédéric, sospechaba que sus intenciones eran firmes, y que no daría marcha atrás. Consecuente postura tras tantos años sufriendo y padeciendo en silencio. Pues resulta utópico el pretender eludir eternamente los problemas. No quedando otra opción, en algún momento, que plantarles cara y enfrentarse a ellos. Y tal vez ese temido instante fuera este.
Cuando llegamos a la vivienda de mi padre, se encontraba con él Francisco, el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, “El Pobrecito Hablador”. Quien se había acercado hasta allí con el propósito de hacerle una visita y charlar un rato. Trayéndole además un libro como regalo, de autoría propia y publicación reciente.
Al vernos, Francisco se levantó y nos saludó afectuosamente. Inquiriendo a Libertad por su estado de ánimo. Alcanzando ella a esbozar un lacónico: “¡Bueno, he estado mejor! No obstante, muchísimas gracias por preocuparte.”
Francisco nos comentó que Miguel, el titular del taller situado frente al bar municipal, había pasado a primera hora de la mañana por su oficina para despedirse, antes de marcharse definitivamente de Matahambre. Partía sumamente harto de las triquiñuelas de Golfi, perpetradas con la inestimable ayuda del alcalde actual y bajo las sibilinas directrices de Don Oprobio. Convencido de que era mejor empezar de cero en otro sitio, que seguir aquí sometido.
Si a las andanzas de “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como” unimos la nefasta gestión del vigente grupo de gobierno, empecinados en destruir a las PYMES y doblegar a los ciudadanos, hacen que la residencia en la localidad se transforme en un insufrible calvario.
Por ejemplo, suben y suben el Impuesto de Bienes Inmuebles, al igual que el resto. Cuya recaudación va destinada casi íntegramente a sostener el descomunal aparato gubernamental, engordado mediante la política clientelar, indispensable para no perder el “chiringuito” erigido en pro de muy particulares intereses.
Cargan también a los viejos planes parciales, ya consolidados, con irrisorias tasas. Superficies sobre las que se ubican la mayoría de los locales comerciales. Alegando que no están culminadas, y por lo tanto tampoco recepcionadas por la administración. Por lo que han de liquidar un plus anual por los servicios que el Ayuntamiento les preste: agua, luz, recogida de basuras…Aparte de lo ya exigido por estos específicos conceptos y regulados por las distintas ordenanzas fiscales. Y yo me planteo, ¿dónde están los avales que depositaron los promotores al iniciar la urbanización? Fianza supuestamente asignada a cubrir hipotéticas eventualidades en su ejecución.
El resultado es que al gravar desorbitadamente estas áreas, al empresario que regenta un comercio cito en ellas, no le queda otro remedio que repercutir en el producto objeto de su negocio tales costes. Mermando con ello su competitividad. Abocando a los habitantes de Matahambre a ir a comprar a los establecimientos del municipio colindante, al ser más económicos que los de aquí. No estando supeditados al tributo mencionado, por estar fuera de las zonas afectadas. Familias obligadas a ahorrar hasta en lo indecible a causa de la virulenta crisis. Al desequilibrarse la cuenta de resultado de dichas sociedades, por escasez de demanda, se origina una destrucción de empleo en cadena.
Pero lo curioso del asunto es que ningún propietario está dispuesto a levantar la voz. Principalmente porque son plenamente conscientes de que tarde o temprano requerirán tramitar algún documento en la entidad local. Y si se quejan de la abusiva contribución, lo más probable es que les retrasen, cuanto menos, la contestación de sus futuras licitaciones hasta el infinito.
Don Oprobio es además el dueño de gran parte de las tiendas arrendadas, confiriendo, a modo de recompensa, la gratuidad de la renta a aquellos que se adhieren a la causa y miren para otro lado mientras se cometen tan reiterados dislates. Aunque ¿qué más da que te liberen de sufragar el alquiler, si tampoco, de seguir así las cosas, vas a tener dinero ni tan siquiera para el seguro autónomo? La continuidad en la misma línea de hechos conduciría irreversiblemente a devaluar el lugar y a que se esfume velozmente el trabajo de múltiples años. ¿A quién le imputaremos tan cuantiosas pérdidas? Seguro que ni Don Oprobio, ni su hijo y menos Golfi, los indemnizarán económicamente por los daños infligidos. Cuando ya no quede nada de dónde sacar tajada, para qué se van a molestar, se largarán como Golfi a países lejanos para invertir allí lo que de aquí se llevaron.
La realidad es que si alguien se decidiese a recurrir por escrito la aplicación de la referenciada tasa, inmediatamente le eximirían del pago. A sabiendas el consistorio de que si fuese a un contencioso-administrativo lo perdería sin lugar a dudas, dictaminando los tribunales la inadecuación de la norma. Si bien la mayoría se calla y abona la astronómica cantidad por no importunar. Consintiendo una arbitrariedad más de las tantas que acontecen en este paraje perdido entre las estepas castellano-manchegas.
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Las coloridas buganvillas, repletas de diminutas gotas de lluvia, resaltaban más que nunca sobre las blancas fachadas. Los primeros rayos de luz, que se asomaban entre los resquicios de los negros nubarrones, se proyectaban sobre sus hermosas flores, reflejando su efímera imagen en los pequeños riachuelos surgidos calle abajo con la tormenta. Al fondo se divisaba el reloj del Ayuntamiento, marcando ya casi las 13:00. Libertad y yo nos apresuramos, ya que habíamos quedado a esa hora con Frédéric para almorzar en su casa.
El hogar de los descendientes de Bastiat se hallaba contiguo al impresionante y longevo consistorio. Tocamos en la enorme puerta de la entrada. El postigo estaba abierto, por lo que percibimos nítidamente los pasos de alguien que se acercaba. Era Frédéric, quien nos abrió rápidamente, invitándonos a entrar. Y con una amplia sonrisa exclamó:
-“¡Hola chicos! He preparado “cuchifrito”, y de entrante, un riquísimo queso. Eso sí, hecho por ti, Pedrín. El que te compré la semana pasada. Por cierto, te felicito, porque cada día te superas, está increíblemente delicioso. Sin que falte un estupendo vino de la bodega familiar. Comprendo que mi abuelo no sea de vuestro agrado, ni del mío tampoco, para qué disimular, sin embargo, hemos de reconocer que elabora unos caldos excepcionales.”
Pasamos al comedor directamente. Donde se encontraba la mesa ya dispuesta. Y después de saborear un poco de queso y jamón, Libertad comenzó a hablar:
-“Frédéric sé que te pongo en un aprieto, tanto personal como profesionalmente, al informarte privadamente sobre lo que está ocurriendo en Matahambre. No obstante, simplemente deseo que me indiques a quién dirigirme para que me asesore jurídicamente sobre cómo afrontar el asunto en cuestión. No pretendo nada más, pues nunca me perdonaría el hacer peligrar nuestra amistad. La cual estimo por encima de cualquier cosa. Y si te preguntas por qué no acudo a mi padre, siendo abogado del Estado, ahora ya jubilado. La respuesta es bien sencilla, él no quiere oír nada sobre el tema. Implorándome cada día que abandone cuanto antes la política.
Se rumorea que a Golfi le ha ido bastante mal con los negocios que supuestamente emprendió en hipotéticos países lejanos. Cuentan además, que para sufragar las numerosas pérdidas ocasionadas por su incursión extranjera y hacer frente a los derivados compromisos económicos, en pro de evitar demandas por incumplimiento de contratos suscritos por él allí, ha amañado con el alcalde actual, para más señas tu tío, hacerse con las diversas concesiones municipales.
No sé que grado de certeza tendrán tales infundios. Aunque si pasásemos en estos momentos por ciertas obras locales, recientemente adjudicadas por la corporación en mesa de contratación, contemplaríamos como al frente de ellas se sitúan íntimos amigos del ex – regidor. Mas, seguramente, si nos acercáramos al registro mercantil para constatar la administración y composición de las referidas sociedades, muy probablemente nos toparíamos con nombres muy distintos a los mencionados. Inclusive se han planteado incidentes de paralización de un expediente en curso, una vez publicitado el pliego de condiciones y recibidas las ofertas de cada participante. Aludiéndose oficialmente, para tan insólito acto administrativo, algún premeditado defecto de forma. Terminando por ganar el concurso, como no cabría ser de otro modo, alguien presuntamente vinculado al clan. Al que califican irónicamente como “la banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”.
A lo que Frédéric contestó:
- “Libertad, no sabes donde te metes, lo que hasta ahora te han hecho a ti y a los tuyos es poco. Aquí no hay nada personal contigo, no lo olvides nunca, simplemente eres un estorbo en medio de sus intereses económicos. No dudarán ni un minuto en eliminarte. Y cuentan con el apoyo de otras personas, ubicadas en los puestos que menos te imaginas.
Déjalo ya. Acuérdate de los disparos inferidos al primer edil del municipio alicantino de Polop de la Marina, mientras aparcaba el coche frente a su casa. El asesinato del de Fago. ¿Quieres acabar así? No tienes pruebas. Aunque los que vivamos en Matahambre alberguemos fundadas sospechas sobre lo que expones, no existe ningún documento que lo acredite. Y sin algo que los incrimine es imposible que se les pueda imputar un determinado hecho delictivo.
No sé si tendrás opción de acercarte a Valencia. Conozco un letrado muy reputado allí, quizás él te oriente. Es lo único que puedo hacer por ti”.
Libertad, casi llorando, sólo alcanzó a pronunciar:
-“Gracias Frédéric, y lo siento. La próxima semana precisamente Luis y yo quedamos en vernos allí. Hemos planificado este viaje con la intención de asistir a la muestra de Sorolla, expuesta en el Centro Cultural de Bancaja en la ciudad. Te prometo que no volveré a comentarte nada más sobre este asunto, salvo para anunciarte la presentación de una denuncia formal, sujeta a irrefutables fundamentos jurídicos.”
(“Paseo a orillas del mar”, pintado por Joaquín Sorolla en 1909)
Durante largo rato el silencio se apoderó de la estancia. Escuchándose solamente el ruido de las cucharillas al remover el azúcar en el café. Era como si buscásemos tenazmente, en los posos del mismo, descifrar la lectura de nuestro futuro más inmediato. Acontecimientos venideros que se mostraban sumidos en un abismo de incertidumbre, cubiertos de densas y siniestras sombras.


















