Mar 20 2010

Castilla, Sorolla y Francisco Giner de los Ríos


Decía el gran pensador José Ortega y Gasset, que existían dos Españas que rivalizaban entre sí, no posibilitando con ello el progreso. Y a veces pareciese que se continuase así. Lo digo, porque supuestamente persistimos en catalogar a los grandes intelectuales en un bando u otro, y dependiendo de ello serían buenos o malos. Lo cual resulta paradójico, puesto que cuando un pueblo anhela avanzar, ha de ser capaz de mirar su historia abstrayéndose de cualquier apasionamiento, aprendiendo de este modo de sus presuntos errores. Ya que la gama cromática de los sucesos nunca suele ser blanca o negra, albergando en su interior infinidad de matices.

Si analizamos la fecundidad ideológica y cultural de la edad de plata, a la que pertenecen los hombres y mujeres de la generación del 98, del 14 y del 27, sus maravillosos logros quedan eclipsados por relatos difusos. Biografías y hechos quizás en muchas ocasiones tergiversados por una interesada utilización propagandística en distintos momentos y por diferentes sectores.

Y algo similar ocurre con la figura de Sorolla, hasta hace poco casi un desconocido para el público en general. Sin embargo, gracias a las distintas exposiciones de Joaquín Sorolla (1863-1923) celebradas en el 2009, que fueron todo un éxito, nos hemos adentrado en su vida y en su obra.

Pues bien, al pintor valenciano durante largo tiempo se lo criticó por su hipotético escaso compromiso con la sociedad del momento. Aduciendo que revelaba en sus cuadros una imagen irreal de ella. Algunos de los calificativos que le confirieron estaban llenos de desprecio hacia sus lienzos.

Mas hoy sabemos que no fue así. Concretamente en el caso de las celebérrimas “Visiones de España”. Ahora conocemos que con estos murales, al igual que el resto de contemporáneos liberales: el novel José Echegaray y Eizaguirre, Benito Pérez Galdós, Unamuno, Ramón Pérez de Ayala, Salvador de Madariaga,…, mostró su preocupación por la recuperación nacional. Asumiendo como suya la corriente institucionista, fundamentada en el Krausismo, influenciado por su amigo Francisco Giner de los Ríos. Alma de la mítica Institución Libre de Enseñanza, de la que salieron los destacados protagonistas de esa época.

(Francisco Giner de los Ríos)

Los paneles fueron un encargo del fundador de la Hispanic Society de Nueva York, Archer Milton Huntingtong, en 1911. Quien pretendía transmitir con ellos los usos y costumbres de España y Portugal mediante imágenes que fueran fácilmente comprendidas en EEUU. Motivo por el que exigió a Sorolla que los personajes dibujados estuvieran ataviados con los trajes típicos. Asimismo requirió que se hiciera hincapié en la región andaluza, a la que se dedican 5 de los 14 paneles, vislumbrando esa zona como presumible destino turístico masivo para los norteamericanos, en detrimento de París o Italia que era la opción mayormente escogida en aquel entonces por los estadounidenses.

Ardua labor a la que se dedicó el genio de la luz durante siete años, recorriendo cada uno de los rincones de los parajes elegidos. Comenzó viajando a Oropesa, en Marzo de 1912 y terminó en junio de 1919 en Ayamonte. Empleando en su configuración las señas que para los institucionistas caracterizaban a España:

•    El pueblo. Considerado por este movimiento como los verdaderos protagonistas de nuestra historia. Los ciudadanos anónimos que trabajan duramente jornada tras jornada, con una  especial atención hacia los campesinos. Calificada por Unamuno como la “intrahistoria”.

•    El Paisaje. Y principalmente el de Castilla, como símbolo de nuestra patria.  Francisco Giner de los Ríos, pensaba que el Guardarrama era la columna vertebral de España, siendo Toledo y Ávila dos de las ciudades más emblemáticas. Elementos que utilizará el pintor para esbozar la Castilla ideal, que será el panel que más tiempo le lleve.

•   Los monumentos. Estimando nuestro patrimonio arquitectónico como fuente de riqueza y exponente identitario.

Por otro lado también participó en la Junta para la Ampliación de Estudios, creada en 1907 y disuelta al instaurarse el régimen franquista. Organismo suscitado igualmente por el influjo de Giner y su idea de sacar a nuestro país del retraso en el que estaba sumido, a través del conocimiento, la apertura hacia Europa y la libertad.

Como se ve, la implicación real del artista nada tiene que ver con lo que se contaba de él.

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Feb 09 2010

Capítulo XIX: Supuestas arbitrariedades en las licitaciones municipales


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Las coloridas buganvillas, repletas de diminutas gotas de lluvia, resaltaban más que nunca sobre las blancas fachadas. Los primeros rayos de luz, que se asomaban entre los resquicios de los negros nubarrones, se proyectaban sobre sus hermosas flores, reflejando su efímera imagen en los pequeños riachuelos surgidos calle abajo con la tormenta. Al fondo se divisaba el reloj del Ayuntamiento, marcando ya casi las 13:00. Libertad y yo nos apresuramos, ya que habíamos quedado a esa hora con Frédéric para almorzar en su casa.

El hogar de los descendientes de Bastiat se hallaba contiguo al impresionante y longevo consistorio. Tocamos en la enorme puerta de la entrada. El postigo estaba abierto, por lo que percibimos nítidamente los pasos de alguien que se acercaba. Era Frédéric, quien nos abrió rápidamente, invitándonos a entrar. Y con una amplia sonrisa exclamó:

-“¡Hola chicos! He preparado “cuchifrito”, y de entrante, un riquísimo queso. Eso sí, hecho por ti, Pedrín. El que te compré la semana pasada. Por cierto, te felicito, porque cada día te superas, está increíblemente delicioso. Sin que falte un estupendo vino de la bodega familiar. Comprendo que mi abuelo no sea de vuestro agrado, ni del mío tampoco, para qué disimular, sin embargo, hemos de reconocer que elabora unos caldos excepcionales.”

Pasamos al comedor directamente. Donde se encontraba la mesa ya dispuesta. Y después de saborear un poco de queso y jamón, Libertad comenzó a hablar:

-“Frédéric sé que te pongo en un aprieto, tanto personal como profesionalmente, al informarte privadamente sobre lo que está ocurriendo en Matahambre. No obstante, simplemente deseo que me indiques a quién dirigirme para que me asesore jurídicamente sobre cómo afrontar el asunto en cuestión. No pretendo nada más,  pues nunca me perdonaría el hacer peligrar nuestra amistad. La cual estimo por encima de cualquier cosa. Y si te preguntas por qué no acudo a mi padre, siendo abogado del Estado, ahora ya jubilado. La respuesta es bien sencilla, él no quiere oír nada sobre el tema. Implorándome cada día que abandone cuanto antes la política.

Se rumorea que a Golfi le ha ido bastante mal con los negocios que supuestamente emprendió en hipotéticos países lejanos. Cuentan además, que para sufragar las numerosas pérdidas ocasionadas por su incursión extranjera y hacer frente a los derivados compromisos económicos, en pro de evitar demandas por incumplimiento de contratos suscritos por él allí, ha amañado con el alcalde actual, para más señas tu tío, hacerse con las diversas concesiones municipales.

No sé que grado de certeza tendrán tales infundios. Aunque si pasásemos en estos momentos por ciertas obras locales, recientemente adjudicadas por la corporación en mesa de contratación, contemplaríamos como al frente de ellas se sitúan íntimos amigos del ex – regidor. Mas, seguramente, si nos acercáramos al registro mercantil para constatar la administración y composición de las referidas sociedades, muy probablemente nos toparíamos con nombres muy distintos a los mencionados. Inclusive se han planteado incidentes de paralización de un expediente en curso, una vez publicitado el pliego de condiciones y recibidas las ofertas de cada participante. Aludiéndose oficialmente, para tan insólito acto administrativo, algún premeditado defecto de forma. Terminando por ganar el concurso, como no cabría ser de otro modo, alguien presuntamente vinculado al clan. Al que califican irónicamente como “la banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”.

A lo que Frédéric contestó:

- “Libertad, no sabes donde te metes, lo que hasta ahora te han hecho a ti y a los tuyos es poco. Aquí no hay nada personal contigo, no lo olvides nunca, simplemente eres un estorbo en medio de sus intereses económicos. No dudarán ni un minuto en eliminarte. Y cuentan con el apoyo de otras personas, ubicadas en los puestos que menos te imaginas.

Déjalo ya. Acuérdate de los disparos inferidos al primer edil del municipio alicantino de Polop de la Marina, mientras aparcaba el coche frente a su casa. El asesinato del de Fago. ¿Quieres acabar así? No tienes pruebas. Aunque los que vivamos en Matahambre alberguemos fundadas sospechas sobre lo que expones, no existe ningún documento que lo acredite. Y sin algo que los incrimine es imposible que se les pueda imputar un determinado hecho delictivo.

No sé si tendrás opción de acercarte a Valencia. Conozco un letrado muy reputado allí, quizás él te oriente. Es lo único que puedo hacer por ti”.

Libertad, casi llorando, sólo alcanzó a pronunciar:

-“Gracias Frédéric, y lo siento. La próxima semana precisamente Luis y yo quedamos en vernos allí. Hemos planificado este viaje con la intención de asistir a la muestra de Sorolla, expuesta en el Centro Cultural de Bancaja en la ciudad. Te prometo que no volveré a comentarte nada más sobre este asunto, salvo para anunciarte la presentación de una denuncia formal, sujeta a  irrefutables fundamentos jurídicos.”

(“Paseo a orillas del mar”, pintado por Joaquín Sorolla en 1909)

Durante largo rato el silencio se apoderó de la estancia. Escuchándose solamente el ruido de las cucharillas al remover el azúcar en el café. Era como si buscásemos tenazmente, en los posos del mismo, descifrar la lectura de nuestro futuro más inmediato. Acontecimientos venideros que se mostraban sumidos en un abismo de incertidumbre, cubiertos de densas y siniestras sombras.

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Jan 31 2010

Capítulo VII: Sorolla regresa con honores a Valencia


Toqué, pero nadie me abrió. Empujé la puerta y la vi en el salón. Tendida en el sillón, con la cabeza recostada. Un libro tirado en el suelo. Seguramente a media noche el sueño de ella se apoderó y allí se quedó.

Recogí el texto. Dándome cuenta de que un fragmento estaba subrayado, en el que Larra, su periodista costumbrista preferido, en sus últimos días relató:

“Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis versos. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio!”

Y en aquel preciso instante se despertó. Alcanzando a pronunciar tan sólo un tímido: “buenos días”. Su rostro parecía cansado, vencido por las largas horas de vigilia pasadas en soledad. Con la única compañía de las páginas rubricadas por distintos autores liberales, que en la mayoría de los casos hace mucho que este mundo abandonaron. Buscando insistentemente entre sus hojas una respuesta a las numerosas afecciones que castigan a nuestro pueblo.

Frente a ella, colgado sobre la chimenea el cuadro que la inspiraba, y del que sacaba fuerzas para proseguir en su ardua lucha: “Sol de la Tarde”. Pintado por Joaquín Sorolla y Bastida en 1903 y que representa el inicio de la madurez pictórica del genio valenciano. Donde sobresalen las figuras de rudos hombres por su trabajo curtidos, que pelean con un mar embravecido. Ciudadanos anónimos, que crean con su sudor la verdadera historia del pueblo español.

Litografía que le regaló su madre, cuando aún era una niña. Cuya obra original, perteneciente a The Hispanic Society of America de Nueva York, estará expuesta desde el 1 de Octubre hasta el 28 de Enero en el Centro Cultural de Bancaja en Valencia. Junto a los impactantes murales de “Visiones de España”. Después de cosechar un colosal éxito en el Museo del Prado.

Lienzos donde el pintor muestra su patria influenciado por la corriente institucionista, liderada por su amigo Francisco Giner de los Ríos. El que estuviera al frente de la mítica Institución Libre de Enseñanza, la cual, en cierta medida, la irrepetible Edad de Plata potenció. Bocetos que contienen tres elementos constantes: el pueblo, el paisaje y el patrimonio monumental. Escenificando la esencia de la españolidad. Persiguiendo los intelectuales nacionales desde el siglo XVIII espiar los males que azotan a nuestro Estado. Utilizando para ello las distintas facetas del arte, ya sea mediante la literatura, pintura o incluso la ciencia.

Y es que Clara, su progenitora, sintetizaba a las dos Españas. Una negra, repleta de chismes y supersticiones, corroída por la envidia, “la carcoma del alma española”, como así la definía Unamuno. Y otra blanca, liberal, que ansiaba lanzarse a los brazos del progreso, esperando enterrar algún día su más oscuro pasado, para con ello sus sangrantes heridas cicatrizar. No buscando encontrar culpables, sino simplemente olvidar. Mas quedándose con el aprendizaje proveniente de los errores que en otras épocas cometió.

O como José Ortega y Gasset manifestó: “Una España que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida. Y otra vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.”

Clara amaba la luz de Levante, la playa de la Malvarrosa. Lugares que evocaban hermosos pasajes de los veranos disfrutados junto a Juan, su esposo, el abogado jubilado del Estado y su hija Libertad. Pero no sólo se enamoró de los dibujos de Sorolla, sino asimismo del vibrante lenguaje empleado por el celebérrimo escritor e íntimo amigo del pintor: Vicente Blasco Ibáñez. Implicado cual ninguno con los problemas que aquejaban a la sociedad del momento y que tan magistralmente supo describir en sus novelas. Recordadas por todos gracias a las populares series televisivas de los 70: “Cañas y barro” o “La barraca”. Actuando en esta última una jovencísima Victoria Abril.

Y es que ella eligió el nombre de Libertad  para su hija, tras conmoverse leyendo un artículo del autor. En el que se mencionaba a un aeroplano, el cual con este término también era llamado. Cuya misión estribaba en aterrizar cuanto antes en nuestro país. Solicitando el literato a través de las palabras impresas la colaboración de los españoles para lograr tan noble causa. Quedando intensamente prendada de una frase que este ilustre personaje pronunció en dicha ardiente soflama:

-¿Tienes derecho, egoísta –me decía una voz interior- a permanecer impasible viendo la anormalidad en que vive tu país, como si fueses un hombre sin patria?…

Preparé la mesa, depositando los churros y porras en una reluciente fuente que encontré en la alacena de la vieja cocina. En unas blancas tazas serví el chocolate caliente. Sentándonos a las 09:00 en la mesa para desayunar. Mas Libertad continuaba ausente. Su cuerpo presente, sin embargo, su espíritu se había quedado en la estación. Anclada en el segundo en el que su amado Luis le dijo adiós. Permaneciendo, cual cuerpo astral, de pie junto al andén, triste y sola. Así como Matahambre cada vez más vacío y frío.

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