Marketing Político
(“Los Catedráticos”, libertaddigital.tv)
En el presente debate se analiza la raíz del liderazgo. Pasando por las patologías que aquejan a algunos líderes políticos. La percepción vigente de la clase dirigente. Y de cómo la publicidad en la actualidad influye fuertemente en la construcción de la imagen de los gobernantes. Con especial mención a la obra de José Ortega y Gasset, Max Weber o Maquiavelo sobre tal cuestión. Además de adentrarse en la trascendencia de la comunicación política.
Para diseñar una campaña electoral primero que nada hay que saber qué es lo que le preocupa al ciudadano, para posteriormente, conforme a ello, preparar el mensaje.
Un gran problema que azota a nuestra sociedad es el incremento paulatino de la abstención en los diferentes procesos electorales. Motivado principalmente por la fractura existente entre la sociedad y la política. Unos opinan que todos los gobernantes son unos ineptos; y otros que sólo piensan en ellos. Mostrándose insensibles frente a los problemas del pueblo, incapaces de aportar solución alguna.
Y es que vivimos en el mundo de la información. Cada potencial elector sabe instantáneamente qué está pasando, planteado desde distintas perspectivas, por lo que se hace imprescindible poseer un profundo entendimiento de cada uno de los puntos de vistas y cuantificar su grado de aceptación. Así sabremos no sólo lo que tenemos que expresar, sino cuánto debemos enfatizar el mensaje para que sea asimilado.
Además el candidato es rodeado por cortesanos ávidos de prosperar, capaces de expresar únicamente lo que creen que el líder quiere escuchar. Los satélites, en virtud del sistema partidocrático vigente, saben que por norma general únicamente pueden medrar ante la recomendación de su jefe, ¿y para qué importunarlo? Hay un triste dicho en política que dice: “no hagas nada, pasa desapercibido y llegarás a Presidente del Gobierno”. Siendo igualmente cierto que muchos líderes mueren de éxito, llevando la tensión constante producida ante la alerta de posibles deslealtades o traiciones, a no aceptar la más mínima crítica que se interpreta como preludio de la deserción. Un claro ejemplo es que las formaciones presuntamente son democráticas de puertas para fuera, y hacia dentro, parafraseando aquella popular frase, “quien se mueve no sale en la foto”. Calando hondo el pensamiento que asevera: “los de enfrente son tus adversarios y los de al lado tus enemigos”. Es por ello que habitualmente se opta por contratar los servicios de una empresa externa, en cuanto al asesoramiento en comunicación política se refiere. A la que te une sólo un determinado encargo, por lo que resulta más factible que su opinión sea aceptada. Ésta deberá expresarla libremente, avalándola su trabajo y las expectativas cumplidas del cliente una vez abiertas las urnas en los colegios electorales.
Las encuestas se convierten en una ineludible herramienta de trabajo, que nos dirá qué decir; cómo decirlo según qué audiencia; si debemos reforzar más unos temas que otros; o hacia qué electorado, situado en un concreto enclave geográfico, debemos prestar más energías para adherirlo a nuestra causa. Informándonos igualmente cómo podemos apelar a la vena sensible del receptor, cumpliendo con la regla de la transfusión, el contagio y la unanimidad, creando una corriente de simpatía. Y evaluando progresivamente los logros alcanzados, siendo el examen final el día de los comicios, donde si hemos hecho caso a lo prescrito por el profesional y trabajado duro obtendremos una buena nota y si no, suspenderemos, teniendo que esperar a la próxima contienda electoral.
La investigación cuantitativa es la labor previa, la que debe marcar el inicio si se quiere obtener el máximo de votos. Tras ella se conjuga todo. Crearemos discursos atendiendo a la integración o agitación. Mediante la integración se busca adoctrinar a las masas y se utiliza a lo largo de una extensa etapa temporal. Mientras que la propaganda de agitación pretende inducirla a realizar una señalada conducta, es el lenguaje normalmente empleado durante el periodo de campaña.
En definitiva, si tenemos una encuesta exhaustiva que nos diga cuáles son las necesidades del ciudadano desde el punto de vista del espacio urbano, el modelo económico, el ocio y la cultura, la participación ciudadana, el equilibrio medioambiental; qué es lo que les inquieta; o la valoración que tienen de los distintos candidatos; nos dirá por dónde tiene que caminar nuestro programa electoral y en qué aspectos debe mejorar el futuro regidor para mostrarse ante el electorado como la mejor elección, transmitiendo: credibilidad, confianza, seguridad, autocontrol, autoridad, accesibilidad. Creando una imagen fuerte y estable, respetando la esencia del emisor, las necesidades de la audiencia y cumpliendo con el objetivo deseado, presentando un todo a través de los mensajes verbales y no verbales.
Pues la investigación cuantitativa se erige como el pilar fundamental de una campaña, ya que ninguna casa se puede construir sin una sólida base. Radicando en ella la diferencia entre sacar unos buenos o excelentes resultados.
Será en 1920 cuando se comiencen a emitir programas de entretenimiento radiados. Cumpliendo en breve este poderoso medio casi un siglo. Durante este tiempo su singladura ha sido dispar. Pasando de una gran época de esplendor, gracias al uso continuado que se hizo de la radio como herramienta de propaganda política, hasta desembocar en una etapa incierta dominada por la cultura de la imagen.
Y es que la propaganda moderna emerge en 1917, tras el triunfo de la revolución bolchevique, pretendiendo controlar a través de ella al pueblo. Estela que seguirá en su máxima expresión Hitler. Así el dictador en su obra “Mi lucha”, que oscila entre la autobiografía y la exaltación de su particular concepción del nacionalsocialismo, manifestará: “(…) la actividad de la propaganda me había interesado siempre en grado extraordinario. Veía en ella un instrumento que justamente las organizaciones marxistas y socialistas dominaban y empleaban con maestría. Pronto debí darme cuenta de que la conveniente aplicación del recurso de la propaganda constituía realmente un arte, casi desconocido para los partidos burgueses de entonces. (…)” En el Congreso de Nuremberg en 1936 añadirá: “La propaganda nos ha conducido hacia el poder; la propaganda nos ha permitido después conservar el poder; la propaganda nos dará la posibilidad de conquistar el mundo.” Claro que de nada vale la propaganda si no se acompaña de resultados, en este caso en el campo de batalla. Más allá de las valoraciones éticas o morales.
Propaganda que se apoyó fuertemente en la radio. Canal por el que llegaba a los hogares alemanes, al estallar la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de la información desvirtuada por los nazis. Buscando manipular la conducta de la población y su adhesión incondicional al régimen. Destacando aquello que les interesaba y ocultando el resto, lanzado rumores, agitando a la masa.
Y es que la radio, como vehículo de información, tiene unas características propias, que la asemejan enormemente a la propaganda política. Las cuales se han de tener muy presentes a la hora de sacarle su máximo partido. Es típica la redundacia, de tal forma que el mensaje quede fijado en la mente del receptor. Recalcando constantemente los planteamientos principales, evitándole al oyente todo esfuerzo innecesario. Por otro lado la comunicación ha de ser clara y sencilla. Empleando un lenguaje coloquial, de frases cortas y sumamente entendible, salpicado por un vocabulario para el público conocido.
Siendo los componentes del lenguaje radiofónico: la voz, música, efectos sonoros, silencio. A través de los cuales se debe recrear un contexto persuasivo y sugerente, al objeto de captar nuestra atención y movilizar nuestra mente. Haciendo que la información sea creíble y estableciendo una corriente de empatía con la audiencia. De modo que el que esté detrás del transistor estime que es a él exclusivamente a quien se dirige el locutor.
La herramienta mayormente usada es la voz, por lo que se han de saber modular sus principales rasgos: el tono, el timbre y el ritmo. Según el tono por el que nos decantemos transmitiremos luminosidad u oscuridad, alegría o tristeza. El timbre ha de ser armónico y el ritmo en ningún caso monótono, so pena de aburrir a los radioyentes. Acompañado de una vocalización perfecta y de la mayor de las naturalidades y frescura.
La música cumple funciones: descriptivo-ubicativa, trasladándonos mentalmente al lugar descrito; y expresivas, apelando a nuestras sensaciones y emociones. Bien empleada hará que grabemos los recuerdos en virtud de la melodía. O efectos sonoros mediante los cuales describimos determinadas palabras. Sin olvidarnos de los imprescindibles silencios.
Todo un arte que gracias a las nuevas tecnologías nos abre un mundo plagado de infinitas posibilidades. Un canal adecuado para aquellos que aspiren a comunicar sus ideas políticas a la sociedad, el cual jamás deberán rehusar.














